OPINIÓN

     

Viernes, 15-03-2002
IVÁN SERRES
Subdirector de masBasket

Saskat


Operación Lowgators
 
El ser humano tiene más miedo a la soledad que al error. (¡Gran divisa para comenzar un artículo!, espero no decepcionar.)

Últimamente tengo una sensación extraña. ¿Será que la gente me mira mal? Si fuese el día 28 de diciembre pensaría que me han colgado algo en la espalda, pero no es así. Me siento un paria, un apartado de la sociedad, uno que no está en la onda, un esclavo de la platoniana caverna, uno que no sabe qué decir sobre el fenómeno televisivo del momento cuando es inquirido en un ambiente tan intelectual como lo es la cafetería de una Facultad de Ciencias de la Comunicación... pero ahora he decidido romper la temible espiral del silencio, esto es, salir del armario: no veo Operación Triunfo. Sé que ahora quedo desacreditado y que nada de lo que yo pueda decir tendrá valor, pero tenía que desahogarme. ¿Algún problema?

Tras un párrafo hiperbólico que debería hacer gracia (o al menos eso espero -no creo que lo haya hecho-), reconduzcamos la situación a algo que se parezca a un artículo serio. Algunos de ustedes sabrán que detrás de este programa de televisión hay una productora llamada Gestmusic, que lleva produciendo programas de éxito (y también algunos de fracaso total) durante poco más de una década. Operación Triunfo no se hace por generación espontánea. Los más avanzados sabrán que uno de los cerebros de esta productora es Josep Maria Mainat, ex miembro del trío músico-humorístico La Trinca (¿qué lejos han llegado... dos de ellos?).

Pues bien, una lectura de La Vanguardia del jueves 28 de febrero me anima a escribir estas líneas. El diario informó en esa fecha de un coloquio sobre los secretos de Operación Triunfo que había tenido lugar el día anterior en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Una charla entre el propio Mainat y unos estudiantes de Periodismo. La clave parece ser la mezcla de los géneros televisivos teniendo en cuenta el éxito de Gran Hermano... [¡Al grano Iván!] Pues bien, se apuntó la idea de hacer un programa sobre el seguimiento a un equipo deportivo, en concreto de fútbol... pero tranquilos que pronto nos vamos al basket. Ahora os cito el siguiente párrafo extraído de La Vanguardia:

TVE compró esta fórmula en cinco minutos, tras ser rechazada por Antena 3 y Telecinco, y le añadió el componente de Eurovisión y los resúmenes de La 2 como sellos propios. En este sentido, Mainat vaticinó larga vida al género e "infinitas variantes" que las privadas empiezan a experimentar. ¿Cuál será la de la propia Gestmusic? Comprar un equipo de fútbol regional, hacer cástings para decidir quiénes serán sus jugadores y seguir también sus vidas fuera del campo.

Aquí está el tema. ¿Novedoso? En apariencia sí, pero algo parecido ya está sucediendo en Estados Unidos... y la NBA (David Stern tiene olfato para los negocios) está de algún modo relacionada con el asunto. La NBA ha creado esta temporada una competición de desarrollo, la NBDL, para que los jugadores puedan foguearse antes de dar el gran salto a la Liga. Los North Charleston Lowgators son uno de estos equipos. Aparte de ser entrenados por Alex English (el único entrenador que conozco de esa mochiganga), el atractivo de los Lowgators radica en protagonizar un programa de televisión de la ESPN: Down low, life in the D-League. En castizo: Operación Lowgators.

Me siento generoso con las citas. Ahora os cito lo que reproducía la web oficial de la competición sobre el experimento sociológico en cuestión (ahora que lo pienso, no sé por qué digo experimento sociológico, y es que fuera de nuestro país a las cosas sí se las llama por su nombre):

La ESPN presenta una forma única de conocer la vida de los North Charleston Lowgators en la NBDL en la temporada del debut. Cámaras y micrófonos seguirán, dentro y fuera de la pista, al entrenador Alex English y a su equipo de jóvenes promesas de la NBA [por lo visto Horacio Llamas es una joven promesa de la NBA] con un despliegue sin precedentes.

Verás la dureza de los entrenamientos y el descarte de los jugadores. Verás las tribulaciones de un nuevo equipo en una nueva Liga. Verás la intensidad del vestuario de los Lowgators en el tiempo de descanso [si la ACB hiciese esto, Aíto se moriría del susto... pero qué bien nos los pasaríamos]. Verás los duros viajes del equipo. Verás a los Lowgators en casa, en el avión, en los hoteles.

Una vez expuesto lo que hay en el patio, es hora de meditar la siguiente cuestión: ¿Nos gustaría que el señor Mainat en lugar de comprar un equipo de fútbol de medio pelo comprase un equipo de la Liga Femenina de Baloncesto? Yo, la verdad, tengo dudas.

 

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