| El ser
humano tiene más miedo a la
soledad que al error. (¡Gran
divisa para comenzar un
artículo!, espero no
decepcionar.) Últimamente
tengo una sensación extraña.
¿Será que la gente me mira mal?
Si fuese el día 28 de diciembre
pensaría que me han colgado algo
en la espalda, pero no es así.
Me siento un paria, un apartado
de la sociedad, uno que no está
en la onda, un esclavo de la
platoniana caverna, uno que no
sabe qué decir sobre el
fenómeno televisivo del momento
cuando es inquirido en un
ambiente tan intelectual como lo
es la cafetería de una Facultad
de Ciencias de la
Comunicación... pero ahora he
decidido romper la temible espiral
del silencio, esto es, salir
del armario: no veo Operación
Triunfo. Sé que ahora quedo
desacreditado y que nada de lo
que yo pueda decir tendrá valor,
pero tenía que desahogarme.
¿Algún problema?
Tras
un párrafo hiperbólico que
debería hacer gracia (o al menos
eso espero -no creo que lo haya
hecho-), reconduzcamos la
situación a algo que se parezca
a un artículo serio. Algunos de
ustedes sabrán que detrás de
este programa de televisión hay
una productora llamada Gestmusic,
que lleva produciendo programas
de éxito (y también algunos de
fracaso total) durante poco más
de una década. Operación
Triunfo no se hace por
generación espontánea. Los más
avanzados sabrán que uno de los
cerebros de esta productora es
Josep Maria Mainat, ex miembro
del trío músico-humorístico La
Trinca (¿qué lejos han
llegado... dos de ellos?).
Pues
bien, una lectura de La
Vanguardia del jueves 28 de
febrero me anima a escribir estas
líneas. El diario informó en
esa fecha de un coloquio sobre
los secretos de Operación
Triunfo que había tenido
lugar el día anterior en la
Universidad Pompeu Fabra de
Barcelona. Una charla entre el
propio Mainat y unos estudiantes
de Periodismo. La clave parece
ser la mezcla de los géneros
televisivos teniendo en cuenta el
éxito de Gran
Hermano... [¡Al grano
Iván!] Pues bien, se apuntó la
idea de hacer un programa sobre
el seguimiento a un equipo
deportivo, en concreto de
fútbol... pero tranquilos que
pronto nos vamos al basket.
Ahora os cito el siguiente
párrafo extraído de La
Vanguardia:
TVE
compró esta fórmula en cinco
minutos, tras ser rechazada por
Antena 3 y Telecinco, y le
añadió el componente de
Eurovisión y los resúmenes de
La 2 como sellos propios. En este
sentido, Mainat vaticinó larga
vida al género e "infinitas
variantes" que las privadas
empiezan a experimentar. ¿Cuál
será la de la propia Gestmusic?
Comprar un equipo de fútbol
regional, hacer cástings para
decidir quiénes serán sus
jugadores y seguir también sus
vidas fuera del campo.
Aquí
está el tema. ¿Novedoso? En
apariencia sí, pero algo
parecido ya está sucediendo en
Estados Unidos... y la NBA (David
Stern tiene olfato para los
negocios) está de algún modo
relacionada con el asunto. La NBA
ha creado esta temporada una
competición de desarrollo, la
NBDL, para que los jugadores
puedan foguearse antes de dar el
gran salto a la Liga. Los North
Charleston Lowgators son uno de
estos equipos. Aparte de ser
entrenados por Alex English (el
único entrenador que conozco de
esa mochiganga), el
atractivo de los Lowgators radica
en protagonizar un programa de
televisión de la ESPN: Down
low, life in the D-League.
En castizo: Operación
Lowgators.
Me
siento generoso con las citas.
Ahora os cito lo que reproducía
la web oficial de la
competición sobre el experimento
sociológico en cuestión
(ahora que lo pienso, no sé por
qué digo experimento
sociológico, y es que fuera
de nuestro país a las cosas sí
se las llama por su nombre):
La
ESPN presenta una forma única de
conocer la vida de los North
Charleston Lowgators en la NBDL
en la temporada del debut.
Cámaras y micrófonos seguirán,
dentro y fuera de la pista, al
entrenador Alex English y a su
equipo de jóvenes promesas de la
NBA [por lo visto Horacio
Llamas es una joven promesa de la
NBA] con un despliegue sin
precedentes.
Verás
la dureza de los entrenamientos y
el descarte de los jugadores.
Verás las tribulaciones de un
nuevo equipo en una nueva Liga.
Verás la intensidad del
vestuario de los Lowgators en el
tiempo de descanso [si la
ACB hiciese esto, Aíto se
moriría del susto... pero qué
bien nos los pasaríamos].
Verás los duros viajes del
equipo. Verás a los Lowgators en
casa, en el avión, en los
hoteles.
Una
vez expuesto lo que hay en el
patio, es hora de meditar la
siguiente cuestión: ¿Nos
gustaría que el señor Mainat en
lugar de comprar un equipo de
fútbol de medio pelo
comprase un equipo de la Liga
Femenina de Baloncesto? Yo, la
verdad, tengo dudas.
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