OPINIÓN

     

Miércol
es, 21-05-2003
J.L.U.
Entrenador

Body Check


Carta a una jugadora
 

Ayer no hubo entrenamiento...
Y no te pude dar las gracias.

Por entrenar y jugar lesionada, por el sprint estando agotada. Por sonreír estando dolida.
Por demostrar que el 110% existe, y se puede dar.
Por hacer lo que se te pedía, aunque en ese momento no lo entendieras.
Gracias por ese último cuarto de hora de más de tiro, con la cena ya fría.

Por escribir en la pizarra, o pegar en la pared aquello que ayudó al equipo más que todos mis garabatos y sistemitas.
Por reírte de mi chándal último modelo, de mi caída tonta, de ni enésimo despiste, por ponerle triple sentido a lo que ya tenía doble.

Por aportar esa alegría ilimitada, tan tuya.

Por ese rato de charla después de entrenar, cansados, aportando con sinceridad opiniones y críticas constructivas. O por aquella en el autobús camino de....o era de vuelta de...

Gracias por ayudarme a mejorar como entrenador: por enseñarme tantas cosas, por reclamar calidad en cada entreno, por exigirme ser más positivo.
Por preguntar lo que no comprendías, y explicarme lo que yo no veía.
Por opinar tanto, y aportar tanto.

Por el CD que grabaste para el calentamiento, por un vendaje, por las cañitas donde siempre (patatas y cacahuetes), por las fotos de aquel viaje, por descubrir 327 utilidades para el tape, por aceptar un día jugar con globos, contar cuentos e inventar ejercicios imposibles.

Y el domingo no hay partido...
Y no podré agradecerte

No podré agradecerte que apoyes y animes a tu compañera, a ésa a la que no han salido bien las cosas, o a la que yo he abroncado.

Por aceptar ese papel en el juego poco vistoso, oscuro, infinitamente valioso, que tanto nos ha hecho mejorar como equipo. Por entender que no es cuestión de 5 ó 20 minutos, sino de aportar algún granito más de arena.
El hacer al revés el sistema pintado, y que de esa forma fuera canasta.

No podré agradecerte el compartir conmigo esas dos lágrimas: la que era tuya, de rabia por algunos errores o por un resultado; y la que era mía y me estaba tragando... hasta que quisiste compartirla.

El entreno del lunes, después de perder el domingo, en el que encontraste ganas, animación, intensidad... cuando parecía más que imposible.

No podré hacer un poco mío tu esfuerzo, a tu familia, tus estudios, tus amigos, algo de tu vida.

No hemos ganado un campeonato...
Y, sin embargo, tengo tantos motivos para felicitarte

Por, siendo la veterana, parecer la junior más ilusionada; o, por apenas siendo universitaria, demostrar la dureza y madurez de mil batallas.

Por no rendirte nunca, por tu paciencia.

Felicitarte por cabezota, y ser capaz de repetir mil veces ese movimiento que ahora dominas.
Por competitiva, y hacer trampas hasta en los ejercicios de tiro con tal de ganar.
Por exigente, contigo primero, y con todos los demás después.
Por ambiciosa, y querer jugar más, aportar más, saber más... sumar mucho más y además conseguirlo.

Debería darte las gracias por ser camaleónica: tener esa capacidad de hablar un huevo, o callar y escuchar infinito, o ser sorda, o ser peligrosa, o borde, o mimosín, puntual o tardona, dormilona e inquieta, impulsiva y reflexiva, puñetitas, criticona, princesa, morritos, pitufo gruñón o la alegría de la huerta, por inhumana o por mostrarte como la más humana y cercana, por ser una niña grande y una gran mujer.

Debo admirarte por hacer algo habitual del esfuerzo, del trabajo en común, de la capacidad de superación, algo habitual de la risa, por pensar mucho más en el "equipo" que en el "yo".

Quiero con locura al baloncesto, y me has enseñado que tú eres el baloncesto.

Tengo que darte las gracias por confiar un poco en mí, y mucho en tus compañeras.

Ayer no hubo entreno, el domingo no hay partido, no hemos ganado ningún campeonato y yo ya no mando mucho... pero, mi jugadora... ¿puedo todavía decirte: "Mil gracias"?

 

masbasket@masbasket.com
© masBasket, 2003