| El
objetivo de esta columna no es
proclamar campeón de Liga al Ros
Casares Valencia. Pero el
comentario de principio temporada
sobre este equipo versaba algo
parecido a que tiene el mejor
equipo pero no el mejor quinteto. El papel
de Dana Boonen en la final de
Copa fue fundamental. No cabe la
menor duda. La carencia de una
cinco (sólo está la belga) ha
sido también aludido por parte
del mundo del baloncesto como una
de las carencias del equipo
valenciano. Luego llega a la
final y con cinco jugadoras la
gana. Es decir, un equipo que en
un partido determinante se basa
en cinco jugadoras gana la final.
No ganó por profundidad de
banquillo porque no lo argumentó
así el partido Esteban Albert.
Es
imposible ganar la Liga con cinco
jugadoras. Más si tienes tantas
lesiones como las que ha sufrido
la plantilla. Las valencianas han
demostrado que no sólo tiene el
mejor quinteto sino que su mejor
quinteto sin sus postes titulares
(en teoría Page-Askamp) es capaz
de vapulear al resto de equipos.
Personalmente
le di un tirón de orejas a parte
del club. Alicia López, Lidia
Gesteira y Lidia Mirchandani no
disfrutaron de lo que se llama
confianza. Que las jóvenes no
jueguen tiene el pase pero que la
capitana nos muestre el número 7
para recoger la Copa es una
cuestión que no puedo entender.
La decisión táctica elegida fue
buena y además dio resultado
pero la capitana debe levantar la
Copa después de secarse no sólo
las lágrimas sino también el
sudor.
Así
será en los play offs a
no ser que las sorpresas se sigan
dando a un mayor ritmo que el que
ya disfrutamos. Por cierto, que
nadie diga que el Ros Casares
ganará la Liga si le respetan
las lesiones porque sin respeto
ha ganado la Liga.
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