| Los pasados días
15, 16 y 17, la selección
española cadete se enfrentó en
tres ocasiones a Francia en un
serio test para calibrar las
posibilidades de nuestro
combinado en el inminente
Campeonato de Europa de Bulgaria.
Las tres derrotas, más o menos
ajustadas, frente a uno de los
mejor colocados para las medallas
han dejado entrever algunas
lagunas en nuestro juego. A España
le falta un puntito para disputar
con seriedad la victoria a
Francia y al resto de favoritos.
En una charla que desplegamos en
la sección Hablando Con...,
Esteban Albert hace especial
hincapié en el puesto de pívot.
Aina Denti, la dueña de ese
puesto, ha arrastrado algunos
problemas físicos durante la
concentración y eso se ha notado
en el dominio del rebote
defensivo. Precisamente, la
figura de esta jugadora de gran
envergadura se antoja
imprescindible para luchar en
elpartido de cuartos.
Pero
más allá de esta preocupación,
a España también le faltan dos
cosas fundamentales: una base
pura, que controle el ritmo de
juego en estático (Gemma García
también ha tenido algunos
problemas), y el tiro exterior,
más bien nulo y que debe
aparecer para dejar espacios
libres a Denti y Mafalda
González.
Del
partido y medio que he podido
observar me quedo con algunas
cosas positivas. Ante todo, la
confirmación de Susana de Miguel
como una alero a tener muy en
cuenta a medio plazo. Este año
ya era clave en el equipo junior
del Universitat de Barcelona, lo
que habla bien sobre su juego. Es
la referencia ofensiva del equipo
y a ella no le asusta esa
responsabilidad; es más, su
buena técnica y su fuerza le
permiten solventar ese papel sin
dificultades. Derivará a escolta
con el tiempo.
Mafi
González es uno de los proyectos
que están cuajando desde la
Residencia Blume: 182
centímetros que le permiten
jugar como alero o como falsa
pívot. Es en esta posición
donde más daño hace, ya que
penetra con facilidad y rapidez.
Debe mejorar su mano desde
posiciones exteriores para ser
una amenaza constante. No
obstante, con dos años por
delante en el Siglo XXI, su
potencial acabará por explotar.
Por
otro lado, Aina Denti sigue
siendo una incuestionable
referencia para los próximos
años. Sin embargo, este año se
ha estancado un tanto en su
progresión, alternando el cadete
con el junior del Santa Rosa,
cuando se le debía haber cargado
menos. Tenía que haber jugado
sólo en el junior. Su
envergadura es su mayor valedor
por intimidación y rebote, pero
tiene un tiro muy interesante
desde cuatro metros y buenos
movimientos en el poste bajo.
Debe mejorar su agresividad, su
velocidad y machacar ese
lanzamiento hasta convertirlo en
infalible. Jugará en el Siglo
XXI.
Y,
por último, hay que valorar el
espíritu guerrero e infatigable
de todo el bloque. A pesar de ir
casi siempre por debajo en el
marcador, las jugadoras jamás
han perdido la cara ante Francia.
Ahora sólo falta subsanar esos
problemas para optar a pasar el
cruce de cuartos, y luchar por
revalidar el oro de Tulcea 1999.
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