OPINIÓN

     

Jueves, 25-10-2001
ÓSCAR CUESTA
Director de masBasket

A Mi Aire


La memoria es frágil
 
Me decía una persona el pasado martes por la noche que si el Mendíbil es un equipo de LFB es gracias a Begoña Callejo. Cinco años de su vida dedicados en cuerpo y alma al club bidasoarra que fructificaron en el soñado ascenso en junio tras una temporada perfecta, en el que no se perdió ni uno solo de los más de 25 partidos disputados. Pero... ¡pum!, de un plumazo se cargan a la mujer que ha devuelto al baloncesto femenino vasco a la élite.

El club hondarribitarra se ha dirigido a los medios con un escueta (escuetísima, diría yo) nota de prensa de dos líneas comunicando el sorprendente cese de Callejo debido a los malos resultados. Pero vamos a ser serios, por favor. ¿Qué culpa tiene Begoña Callejo de que Françoise Meyendo, un fichaje sensacional, se lesionara a principios de pretemporada? ¿Qué tiene que ver la entrenadora vasca en la marcha de Tracy Reid, una jugadora destinada a marcar diferencias? En resumidas cuentas, ¿qué gramo de responsabilidad hay en estar obligado a cambiar tu pareja foránea cuando en el mercado ya está todo vendido?

Eso quiere decir que no has podido entrenar con la plantilla completa y, por lo tanto, no has podido formar un equipo por causas que se escapan a la planificación de cualquier técnico del mundo. Lo que está claro es que la Directiva ha quedado retratadísima. En una Liga que pretende evolucionar, aparecen de repente unos directivos que juegan a ser Ruiz de Lopera. Por si alguien no lo recuerda, esto no es fútbol.

Está claro que a Begoña Callejo no se le ha olvidado entrenar. Hace cuatro meses, en la fase de ascenso a la LFB, era la mejor entrenadora del mundo y ahora... La memoria es frágil, sobre todo para quien no tiene ni idea de baloncesto.

 

masbasket@masbasket.com
© masBasket, 2001