OPINIÓN

     

Jueves, 13-09-2001
ÓSCAR CUESTA
Director de masBasket

A Mi Aire


¡A Orleans... y Le Mans!
 
Son las tres de la mañana y en apenas siete horas vuelo hacia París, para después coger el tren hasta Orleans, una subsede del acontecimiento ha de ser la confirmación del tan cacareado progreso del baloncesto femenino. Nos jugamos mucho en el Eurobasket de Francia.

España necesita una medalla para llamar la atención de los medios y, en consecuencia, de la opinión del público no entendido. Algo así como lo que sucedió en Perugia, donde hasta un diario tan remiso con el baloncesto como era, y sigue siendo, Sport dedicó toda una página a relatar la victoria en la final. Y eso es lo único que importa: volver haciendo ruido. (Se entiende que del positivo.)

Quiero, y necesito, ver en algún informativo de televisión la imagen de Lourdes Peláez o de Betty Cebrián empujando un carrito con una medalla en su cuello al salir de la terminal del aeropuerto de Barajas. Quiero, y necesito, ver aficionados (aunque no sean muchos) recibiéndolas, porque me es indispensable creer que todas estas palabras ("El baloncesto femenino está progresando") no son mentiras con las que se nos llena la boca.

¿Y si volvemos sin medalla? Pues menuda faena... Olvídense de cámaras, de aficionados (familiares aparte)... de progreso, en definitiva. El baloncesto femenino ha de dar el salto final con el trampolín del Europeo. Los partidos en Televisión (a la) Española nos esperan de regreso.

Pero, tranquilos, con esta selección y con su mentalidad me iría hasta el fin del mundo. Yo me dispongo a vibrar en cada partido. Me llevo la camiseta de España que una gran amiga tuvo el acierto de regalarme y me la voy a poner. Por desgracia, España tendrá a un solo forofo (padres aparte). Prometo dejarme la garganta...

Bueno, esto lo podrán leer aquí todos los días. Que un servidor se va a Orleans. ¡Dios, qué tarde es...!

 

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