| Madrid siempre me
ha sabido a baloncesto desde que
las vacaciones de un servidor en
la capital coincidieran con la
medalla de plata en Los Ángeles
1984. Por aquel entonces contaba
con unos 7 años (sí señores,
la gran generación del 76) y los
recuerdos más vivos que tengo se
refieren a esa gesta que, como
quien dice, me inició en el
baloncesto. Sin
embargo, sentía la necesidad de
refrescar mi memoria y por eso no
dudé apenas en viajar hasta
Madrid para constatar allá la
excelente salud del baloncesto.
De paso, tenía el colofón de
reencontrarme con la Selección,
cuya salud no es que sea buena,
es que está inmunizada casi de
por vida.
Pido
perdón al Canal de Isabel II y
al Canoe porque no pude acercarme
a conocer las instalaciones y el
funcionamiento, cosa que sí hice
con el Rivas y el Estudiantes. De
la mano de un cicerone
de lujo como es Félix Alcaraz me
acerqué al entrenamiento del
equipo ripense y allá pude
saludar a viejas amigas (Senra y
Casado), aparte de departir con
Ángel Manzano. Por cierto, muy
curiosa la historia del origen
indio de Natalie Díaz, la
extranjera del Rivas... Pronto la
conocerán. Palabra.
Naturalmente
no podía ir a Madrid y refrescar
mi excepcional recuerdo de Paula
Palomares. Todo el mundo habla
bien de ella y yo no iba a ser
menos. Desde que me hiciera
alucinar en el Torneo de L'Hospitalet
del pasado invierno, su nombre
martillea mi cabeza. Palomares
emana algo diferente y lo
demuestra en la pista. Arrastré
a nuestro experto en NBA, Pablo
Moreno, al Magariños y se llevó
las manos a la cabeza cuando a
Paula le dio por emular a Ronaldo
en aquella jugada del brasileño
ante el Valencia, en que se
desintegró entre dos defensas y
anotó un gol de videoteca. Pues
bien, Palomares lo hizo en una
entrada y Pablo aún me pregunta
por ella. Normal.
Gigantes,
FEB y Vistalegre (aparte de
saludar a la familia) fueron
otras estaciones del viaje. Por
expreso deseo, la Biblioteca
Samaranch de la Fundación Pedro
Ferrándiz fue una más de mis
innumerables salidas (Madrid
tiene tantos puntos de
interés...) y allá me guiaron
por el mayor fondo documental de
baloncesto del mundo. Libros,
guías, videos,... ¡Cuántas
horas me pasaría allá! En
referencia a los videos, pronto
tendrán una relación de los
partidos de baloncesto femenino
catalogados y que se puedan
adquirir. Me comunicaron que
recientemente se habían hecho
con gran parte de los partidos
femeninos de Seúl 1988 y
Barcelona 1992... ¡Eh, eh, a la
cola!
Bueno,
la mayor sorpresa (mayor que la
que reflejaba la cara de Cristina
Casado) era que el metro viniera
de la derecha, cuando en
Barcelona llega desde la
izquierda. ¿Estaríamos hablando
de que los madrileños conducen
al revés? Sea como sea, no me
acabé de acostumbrar. Quizás me
ponga a hacerlo en breve. ¿Qué
será, será...?
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