| Hace algún
tiempo, alguien se preguntó en
el foro de esta revista qué
jugadora de la Selección podía
ser comparada con La Bomba Navarro.
En su momento, alguien le
replicó que Begoña García, lo
que considero acertado por la
capacidad de la gaditana para
desbordar en el uno contra
uno. Y también la facilidad
con la que dinamitó con su
rapidez y determinación los
encuentros del Europeo. Pero para
mí, la verdadera bomba
femenina es María Revuelto.
Siento una debilidad enfermiza
por su estilo de juego y pienso
que a jugadoras jugonas
(no me gusta el adjetivo, pero
nos entenderemos mejor así) como
ella habría que protegerlas. El
pasado domingo pude deleitarme
otra vez al ver cómo se pasa la
pelota por la espalda al más
puro estilo playground,
cómo se marcha con un primer
paso rapídisimo, a pesar de ser
más alta que su oponente de
turno.
Es
indiscutible que lo tiene todo
para convertirse en una jugadora franquicia
(y también de selección).
Ustárroz, de momento, cuenta
más con Remiro que con ella,
pero ahí no entraré porque no
conozco las necesidades del CBN.
Me habría gustado verla los 40
minutos en pista; una cosa no
quita la otra.
En
fin, que con esto de que ahora
sólo haya un equipo en
Barcelona, ya me quedo sin mi
ración de Revuelto... a menos de
que el Navarra se clasifique la
Copa de la Reina. Crucemos los
dedos. Hay que verla por segunda
vez esta temporada.
P.D.:
Es un placer volver a estas
líneas, y más si aquellos elementos
que pululan por el baloncesto se
empeñan en darte la razón para
seguir despreciándolos. Estoy
hablando de mi querido Vadim
Kapranov, que ahora provoca una espantada
en el Chieti donde con gente de
la valía de Kuznetsova, Nemcova,
Pettis y Erb sólo pudo anotar 36
puntos ante el Alessandria hace
dos fines de semana.
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