| Ahora que tengo
que tomar mi particular descanso
recluido en casa por las
consecuencias de una mala
práctica de este deporte (lo
raro es que no me haya roto
antes), he tenido que dar paso a
una pujante variante del fútbol
de canastos (como dice
Gomaespuma -duo que admiro-): los
juegos de ordenador. El más
famoso de todos se llama NBA
Live y, si no han jugado
nunca, sepan ustedes que pueden
crear sus propios jugadores (el
tío Tomás, su amigo Jonás, la gran
promesa barcelonista Van der
Hare...) al lado de estrellas
consagradas como Karl Malone o
Tim Duncan. En fin, quince mil
virguerías. Y en uno de mis
habituales desvaríos se me
ocurrió la idea de crear el
juego LFB Live.
Sí.
Rían, rían. Pero no me negarán
que la idea es impactante. Poder
ganar la liga con Valdemoro y
Tornikidu juntas (ahora que se
habla de la marcha de una y la
llegada de la uzbeca a Salamanca)
o fichar cracks
extranjeras, como mi apreciada
Karina Rodríguez o Sheryl
Swoopes. No estoy yo tan
convencido del fracaso, en parte
porque cosas como éstas llaman
la atención y esto genera
interés y el interés genera
ingresos...
La
liga es sueño, y los sueños
sueños son. Soñar es
gratis. Vale, reconozco que la
idea presenta indicios de locura
transitoria, pero debemos tender
a crear una competición que
pueda generar esa expectación.
¿Cómo? Luchando por los
sueños.
No
nos pongamos límites. La Liga
debe estar abierta a todo tipo de
sugerencias.
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