| A falta de pan,
buenas son tortas... Y es que la
semana pasada vi la
retransmisión (TVE) del cuarto
partido de la final de la Liga de
futbol sala entre el Vijusa
Valencia y el Playas de
Castellón, que se jugaba en la Fonteta
de Sant Lluís. El encuentro fue
ajustado hasta el final y supuso
el segundo título liguero
consecutivo de los
castellonenses. ¿Y esto qué
tiene que ver con el baloncesto? Verán.
Tras los efusivos abrazos y
saltos de alegría de los
visitantes, se procedió a la
entrega del trofeo en el centro
de la cancha. A todo esto, a
Rafael Recio, comentarista del
partido, no se le ocurre otra
cosa más que despreciar el
baloncesto para resaltar el
fútbol sala. ¿Cómo? Ahí van
sus palabras: "Aquí se
entrega el trofeo en mitad de la
pista y no escondido en los
vestuarios como en otros
deportes", en clara
referencia a la victoria y
posterior celebración del F.C.
Barcelona en las duchas del
Raimundo Saporta. A
continuación, el hombre
consideró que ese hecho daba
ejemplo al resto de deportes.
No
voy a negarlo; yo me indigné con
ese comentario. Estoy convencido
de que la opinión fue
absolutamente personal, pero es
inoportuno y una desgracia para
nuestro deporte, debido a la
larga trayectoria de desprecio
que el ente público ha tenido
para con el baloncesto. ¿Qué
necesidad había para decir eso?
Naturalmente,
espero que la cadena pagada con
los impuestos de todos
se digne a tratar el segundo
deporte más seguido en este
país como merece, más que nada
porque actualmente el seguimiento
es minoritario. Aquí caben todos
los deportes y no sólo los
deportes de las autoridades (es
decir, el balonmano de
Urdangarín, la vela del Rey, el
padel de Aznar,...). Por eso,
creo que el Eurobasket femenino
de Francia es una buena
oportunidad para que TVE se
reencuentre con el baloncesto. De
momento, no consta que se vaya a
ofrecer por La Dos. ¿Quizás por
Teledeporte?
Por
cierto, volviendo al tema con el
que iniciaba la columna esta
semana: Los aficionados del
Vijusa Valencia apedrearon el
autocar del Playas de Castellón.
¿Comportamiento ejemplar, señor
Recio?
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