OPINIÓN

     

Miércol
es, 06-11-2002
ÓSCAR CUESTA
Director de masBasket

A Mi Aire


Matemáticas inexactas
 
La vida no deja de darle sorpresas a uno. Algunas de esas afirmaciones que siempre hemos creído como verdades universales de repente dejan de ser tan ciertas. Pero hoy voy a revelarles una que cambiará el mundo de raíz: las matemáticas no son exactas.

Eso es lo que se desprende al ver las estadísticas de la LFB 2. Jugadoras fantasmas que anotan 10 puntos sin haber jugado un sólo minuto, rebotes que aparecen de la nada, tapones realizados al hombre invisible, jugadoras cambiadas de número (y por tanto, cambiada su actuación real en el partido)... Existe la firme sospecha de que en algunos partidos se han engordado las estadísticas reboteadoras de alguna pívot del centro del país y se le han quitado intentos triples a una feroz tiradora de un equipo del fondo de la clasificación, naturalmente sólo en su casa. Y no hablemos del último derby Canoe-Canal... Vergonzoso.

Si queremos presumir de tener una Liga seria, no se puede infravalorar algo tan esencial como las estadísticas. Existe la sensación generalizada de que elaborar las estadísticas es únicamente un estorbo, un paripé que hay que cumplir de cara a la FEB. Y de esta guisa suelen salir verdaderos disparates. De la credibilidad de la LFB 2 (la LFB no tanto) dependen en parte la veracidad de esos números. No se ponen medios para certificar la veracidad desde la Federación ni tampoco los clubes se gastan un duro en poner a alguien para realizarlas. Se cogen las que ha hecho el delegado y santas pascuas.

¿Y por qué sucede esto también? Pues me temo mucho (no sólo yo) que una de las motivaciones está en vender mejor a la jugadora. No es lo mismo que una pívot acabe con 16 puntos y 12,9 rebotes por encuentro, que lo haga con 16 y 8,2. O que una tiradora acabe un partido con 5 triples de 7 intentos en vez de 5 de 9 o de 11. Ya ven que los puntos son complicados de engordar porque eso sí que hay que cuadrarlo con el marcador (de eso sí hay una cuenta cierta en el acta oficial del partido), pero lo que son rebotes, asistencias, tiros intentados, tapones, robos... eso sí que es manipulable. Se suma el total y listos.

Pero además otro de los grandes fallos del baloncesto femenino (LFB y LFB 2) es la disparidad de criterios para registrar una asistencia (citamos este apartado porque es el más paradigmático dentro de esa disparidad). Hay quien los cuenta como churros y quien es más remiso a apuntarla. Señores delegados (y/o estadísticos), reúnanse y uniformicen criterios. Y si no, que la FEB especifique los parámetros y castigue las estadísticas fraudulentas.

A veces tengo la sensación de que nadie mueve un dedo hasta que no le obligan. Avancémonos al progreso de la LFB y de la LFB 2. Seamos escrupulosos con los números, que de esto todos saldremos beneficiados. A menos de que las matemáticas hayan pasado a ser inexactas por obra y gracia del baloncesto.

 

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