| La vida no deja de
darle sorpresas a uno. Algunas de
esas afirmaciones que siempre
hemos creído como verdades universales
de repente dejan de ser tan
ciertas. Pero hoy voy a
revelarles una que cambiará el
mundo de raíz: las matemáticas
no son exactas. Eso es lo
que se desprende al ver las
estadísticas de la LFB 2.
Jugadoras fantasmas que anotan 10
puntos sin haber jugado un sólo
minuto, rebotes que aparecen de
la nada, tapones realizados al hombre
invisible, jugadoras
cambiadas de número (y por
tanto, cambiada su actuación
real en el partido)... Existe la
firme sospecha de que en algunos
partidos se han engordado las
estadísticas reboteadoras de
alguna pívot del centro del
país y se le han quitado
intentos triples a una feroz
tiradora de un equipo del fondo
de la clasificación,
naturalmente sólo en su casa. Y
no hablemos del último derby
Canoe-Canal... Vergonzoso.
Si
queremos presumir de tener una
Liga seria, no se puede
infravalorar algo tan esencial
como las estadísticas. Existe la
sensación generalizada de que
elaborar las estadísticas es
únicamente un estorbo, un
paripé que hay que cumplir de
cara a la FEB. Y de esta guisa
suelen salir verdaderos
disparates. De la credibilidad de
la LFB 2 (la LFB no tanto)
dependen en parte la veracidad de
esos números. No se ponen medios
para certificar la veracidad
desde la Federación ni tampoco
los clubes se gastan un duro en
poner a alguien para realizarlas.
Se cogen las que ha hecho el
delegado y santas pascuas.
¿Y
por qué sucede esto también?
Pues me temo mucho (no sólo yo)
que una de las motivaciones está
en vender mejor a la jugadora. No
es lo mismo que una pívot acabe
con 16 puntos y 12,9 rebotes por
encuentro, que lo haga con 16 y 8,2.
O que una tiradora acabe un
partido con 5 triples de 7
intentos en vez de 5 de 9 o de
11. Ya ven que los puntos son
complicados de engordar porque
eso sí que hay que cuadrarlo con
el marcador (de eso sí hay una
cuenta cierta en el acta oficial
del partido), pero lo que son
rebotes, asistencias, tiros
intentados, tapones, robos... eso
sí que es manipulable. Se suma
el total y listos.
Pero
además otro de los grandes
fallos del baloncesto femenino
(LFB y LFB 2) es la disparidad de
criterios para registrar una
asistencia (citamos este apartado
porque es el más paradigmático
dentro de esa disparidad). Hay
quien los cuenta como churros y
quien es más remiso a apuntarla.
Señores delegados (y/o estadísticos),
reúnanse y uniformicen
criterios. Y si no, que la FEB
especifique los parámetros y
castigue las estadísticas
fraudulentas.
A
veces tengo la sensación de que
nadie mueve un dedo hasta que no
le obligan. Avancémonos al
progreso de la LFB y de la LFB 2.
Seamos escrupulosos con los
números, que de esto todos
saldremos beneficiados. A menos
de que las matemáticas hayan
pasado a ser inexactas por obra y
gracia del baloncesto.
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