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Miércoles,
26-11-2003
Óscar Cuesta
Director masBasket
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Escribo estas
líneas para matar y olvidar cuanto antes todo el
asunto Brcaninovic-Van Gorp. Toda esta historia
ya cansa y le pongo el punto y final que dejé en
el aire con la anterior y, al parecer, polémica
columna. Ya llega un punto en que no sé si
es que uno se expresa mal o es que no se me lee
bien.
Sea como sea, y partiendo de la base de que todo
esto es un ejercicio de conciencia particular
basada en la prudencia, daré mi punto de vista y
mi versión de los hechos. Toda vez escuchadas
ambas partes. Y sin ser abogado del diablo.
Hay algo tremendamente significativo: ambos
bandos coinciden en que Mirsad Brcaninovic
agredió a Van Gorp, si bien unos dicen que hubo
provocación directa (agresión de Van Gorp) y
otros que no. La cuestión es que puestas en la
balanza las dos posturas, me cuesta creer que
Michelle le agrediera a Mirsad. No por el
historial "delictivo"de cada uno de los
implicados, sino porque no entiendo que podría
ganar Van Gorp atizándole a un armario con muy
malas pulgas. Testigos tiene.
Entonces, ¿cómo tenía el ojo morado Mirsad?
(Recuerden que tenía parte médico) Pues miren,
ése ya es un terreno de la mera especulación.
Miren, hasta no me parece nada descabellado que
se dejara pegar por su mujer o por sí mismo,
para poder tener un recurso legal. ¡Ah! Pero no
es más que una suposición como otra cualquiera.
No cambio ni una sola letra de lo que dije. Hago
mías las palabras de Joan Gallego: "En este tipo
de cosas que no has visto con tus ojos, hay que
ser prudentes porque unos te dicen una cosa y
otros, otra diferente". A lo mejor es que soy un
bicho raro. Puede. Pero mi conciencia va por
delante de todo y no me importa remar contra
corriente. Emitir juicios de tal entidad con
precipitación y sin valorar todas las opciones,
no va conmigo.
Allá cada cual con su conciencia.
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