|
Ha sido una semana plenamente reconfortante para
los amantes del baloncesto femenino. La cita
anual que nos brinda la ACB de potenciar el
interés por nuestro deporte culminó de una forma
brillante. Rosi Sánchez hizo gala de su
magnífica sabgre fría y de su privilegiada
muñeca y abrió los ojos a los más escépticos.
Sin duda que el
concurso de triples se trata de una promoción
estupenda. Cámaras, aficionados,... Justo lo que
llevamos buscando desde hace muchos años. Para
los que amamos el baloncesto femenino, cada
canasta se convertía en un pequeño sueño que se
iba engrandeciendo con el paso de los eternos
segundos. Las anteriores actuaciones de Anula y
Gallego nos habían dejado un buen sabor de boca,
quizás amargo el de la catalana, tan cerca de
las semifinales.
El desquite
llegó un año después. Rosi consiguió dar un paso
más en esta particular competición del
baloncesto femenino respecto al masculino. Las
chicas han dado un paso más y ella estuvo en
boca de todos. Rosi, en nombre de todos
nosotros.
La semana
también dio más de sí y es que siempre es
emotivo comprobar como una de las mejores
jugadoras españolas de siempre sigue en plena
forma tras su lesión en la rodilla. Imagino que
los italianos se han quedado patidifusos con el
partidazo de Anula en la final. La tinerfeña se
ha dado a conocer en el encuentro clave,
haciendo del CRAS Taranto el nuevo outsider
de la LegA (curioso nombre para la liga
italiana).
Siempre alegra
saber que las cosas les van bien a nuestras
embajadoras. Por cierto, Begoña García está a
puntito de regresar a las pistas. Si no lo ha
hecho este fin de semana en el partido del PC
Mendibil ante el BF Viladecans, lo hará en el
primer partido de play off de la LFB-2, que
serán duros. Muy duros.
Por otra parte,
Pat Summitt volvió a hacer de las suyas,
llevando a las míticas Lady Volunteers de
Tennessee a una nueva final de la NCAA. La mejor
entrenadora de la historia (título oficioso que
le otorgo por palmarés y relevancia) sigue en la
cresta de la ola, a pesar de que en esta ocasión
no pudo con Diana Taurasi. Y ya que hablo de
esta jugadora vamos a sincerarnos. Las crónicas
que han podido leer de la Final Four de la NCAA
(ya lo habrán podido comprobar) hablan
maravillas de esta jugadora, pero no hablan de
que su escasa aportación en los minutos
finales... Bien, no parece que sea Taurasi una
jugadora con la que jugarse partidos, aunque
indudablemente meter 28 puntos en una final no
lo hace todo el mundo.
Y se preguntará
el lector por qué hacemos esto. Es sencillo: el
baloncesto femenino, como cualquier otro deporte
necesita de referencias, de protagonistas con
nombres y apellidos cuyas cualidades sirvan a
los aficionados para engancharse. La cuestión,
en el baloncesto femenino español está
satisfactoriamente solucionada. Quien más quien
menos conoce a Amaya Valdemoro, Nieves Anula o a
Betty Cebrián. Y a partir de esta semana, le
podemos añadir a Rosi Sánchez. Es lo que hace la
TV. |