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1.350.000.
Ésa es la cifra
más electrizante de la historia del baloncesto
femenino español. La que me ha erizado el pelo y
me ha confirmado que apostar por ellas seguía
siendo una empresa motivante.
1.350.000
personas vieron el Polonia-España por TVE,
mientras el Carrusel de la Cadena SER detenía
cualquier tipo de información futbolera para
retransmitir íntegramente los últimos y
emocionantes minutos de este épico e histórico
partido.
Me decía
Merchante antes de ese partido que era el
encuentro más importante de la historia. El que
iba a confirmar el progreso del baloncesto
femenino de ganar. Y se ganó de la forma que
engancha al menos pintado, remontando desde
atrás, con el agua al cuello, abrazándose al
imposible, a la garra,...
1.350.000.
Quizás ahora
esta cifra le abra los ojos a quien tiene que
abrírselos. Como decía José Luis Sáez, este tipo
de encuentros atrapa a todo tipo de aficionado,
desde el que le gusta el baloncesto, hasta el
que estaba sentado tranquilamente en el sofá
pasando la tarde, pasando por el que anima a
España en cualquier deporte.
1.350.000.
Los medios no
hicieron más caso que nunca. Desde lo ya
comentado de la SER, hasta las retransmisiones
de TVE (más partidos en directo que en
Francia'01), pasando por las crónicas de El
País, Mundo Deportivo, Marca (con el Diario de
Amaya), La Vanguardia (entrevista a Amaya
incluida el martes siguiente), el justificado
álbum de las jugadoras en Gigantes (¡¡18 páginas
esta misma semana!!), ... Estas chicas
emanan un carisma fabuloso, de ése que enamora y
que te hace quedarte sentado delante de la TV (o
que te hace viajar a Francia o Grecia, XD).
1.350.000.
La
clasificación para los Juegos nos asegura una
continuidad de campeonatos internacionales de
hasta 3 veranos. Hubiera sido fatal una derrota.
Mejor no pensar más que en lo logrado, que ha
sido trabajado hasta la extenuación.
1.350.000 por
nueve minutos. |