Iván Rodríguez, un gran ejemplo
 
 
Lunes 12-04-2004
Óscar Cuesta

Director masBasket

Tenía pensado escribir esto minutos antes de que le dieran el premio al Mejor Entrenador del torneo mini. De hecho, se me preguntó quién me pareció el mejor entrenador y, poniendo por delante que en realidad había visto poca variedad de selecciones, di mi voto a Iván Rodríguez. seleccionador de Andalucía. El mismo voto que muchos otros.

No es para menos. Este Campeonato de España se ha convertido en algo demasiado competitivo, donde prima la victoria antes que la educación a través del deporte. En esta coyuntura, a uno se le cae el alma a los pies viendo padres increpando a los árbitros, molestando en los tiros libres del rival e incluso citándose a la salida para ajustar cuentas.

De la escasa educación de algunos padres ya se ha hablado largo y tendido en muchos sitios (les recomendaría que se leyeran esto antes de volver a aparecer por cualquier campo del mundo). Espero que esto no sea una batalla perdida, aunque a menudo me lo parece.

No obstante, estas líneas van más referidas a los entrenadores, esas personas a las que los niños hacen incluso más caso que a sus propios padres. Creo que algunos no han entendido el papel formativo, algo que no creo que esté reñido con la competitividad propia de un torneo como éste.

Hablo por ejemplo de la entrenadora de Castilla y León, Isa Fernández, el verdadero antiejemplo de lo que debe ser un técnico mini (y no mini, a tenor de lo mostrado). Crispación continua y ejemplo cero para sus niñas. Por suerte, éstas ya no la tendrán que sufrir.

Pero no es menos cierto, y aquí retomo el hilo principal, que hay entrenadores con una actitud magnífica y excepcional. Uno de ellos es Iván Rodríguez, el principal culpable de este artículo. ¿Por qué? Porque, a pesar de la situación de su equipo (luchando por su primer título mini), no perdió nunca de vista su verdadera labor: animó constantemente, vibró con su equipo, corrigió continuamente y no protestó ninguna decisión arbitral. Siempre centrado en corregir.

Y por eso me alegré profundamente de que le dieran el premio al Mejor Entrenador. Quizás tácticamente no fuera el mejor (a estas edades para qué tácticas), pero creo que su forma de trabajar tiene que ser destacada de alguna manera. En esta espiral de crispación en la pista y en las gradas, actitudes como la suya merecen un homenaje, aunque sea modesto como éste.

Estoy seguro de que sus jugadoras (11-12 años, no lo olvidemos nunca) habrán aprendido miles de cosas positivas de su coach.

Felicidades Iván.

 


masBasket

 
 

masbasket@masbasket.com
© masBasket, 2004