| Muchos
pensábamos que el desenlace del
Mundobasket 2002 estaba muy
claro: la final iba a enfrentar a
Yugoslavia y a Estados Unidos,
una selección llamada
"Dream Team V". Una
lista de 12 hombres representaban
el quinto equipo de ensueño de
la historia, tras la senda
abierta por un grupo de auténticos
profesionales que llegaron a los
Juegos Olímpicos de Barcelona
1992. Éstos últimos llegaron
dispuestos a divertir en cada
partido a los espectadores y a
demostrar que nadie en el mundo
podría batirles. Lo demostraron
con creces, así como mostraban
respeto por cualquier rival, ya
fuese Croacia (la única por
aquel entonces capaz de
plantarles cara) o Angola. En
verdad ellos fueron un equipo de
ensueño. ¿Se acuerdan de ellos?
Magic Johnson, Michael Jordan,
Larry Bird, Charles Barkley ... y
así hasta 12. Después
de ver a un equipazo en acción,
alguien debió decidir que
hubiese secuelas con el nombre de
Dream Team, pero los convocados
cada vez se lo tomaban con menos
profesionalidad. En los Juegos de
Sydney 2000, el lituano del F.C.
Barcelona Sarunas Jasikevicius
dispuso de un triple en la última
jugada del partido del
Lituania-Estados Unidos que de
haber entrado hubiera significado
la victoria báltica, y primera
derrota para un Dream Team, en
este caso el IV. Todos soplamos
esa pelota, pero ésta no quiso
entrar. Aquel día se demostró
que los estadounidenses se
estaban convirtiendo en un
combinado batible.
Ahora
en Indianapolis se ha logrado
demostrar sobradamente que el
apelativo de "Dream
Team" ya no tiene sentido.
El equipo de ensueño que debía
representar a los anfitriones del
Mundial ha perdido tres de su
nueve partidos, algo ciertamente
sonrojante. Primero Argentina
demostró que un buen equipo con
las ideas muy claras puede
subirse a las barbas de
cualquiera. Esta selección
nacional, con varios jugadores en
la Liga ACB, ha desarrollado un
juego de ataque ejemplar que ha
hecho inútil la defensa
norteamericana. Han aniquilado la
gran ventaja que éstos tenían
sobre el resto del mundo. ¡Y les
han ganado en el rebote! Sólo es
necesario cerrarlo bien y luchar
por cada uno como si fuera la
vida en ello. Así de fácil ha
sido contrarrestar los aspectos
en que los jugadores de la NBA
eran considerados superiores. Con
la derrota ante los argentinos,
la herida ya estaba abierta. Pero
con ganar los tres partidos
siguientes, hubieran sido
campeones, y hubieran restado
importancia a esa humillación.
Sin
embargo, la final se anticipó a
los cuartos de final. Yugoslavia
y Estados Unidos se veían las
caras y uno de los dos se tendría
que quedar sin medalla. Todos teníamos
en la mente la derrota ante
Argentina, y si los gauchos habían
derribado el coloso
norteamericano los yugoslavos podían
ser capaces de ello también. Y
así fue. Además, demostraron
que, en los momentos decisivos de
un choque, el Dream Team padecía
una escasez de ideas vergonzosa.
Faltando unos cinco minutos para
el final, los de plavi
perdían por 10 puntos de
diferencia, pero acabaron
derribando a los máximos
favoritos y les dejaron sin opción
a medalla. Éramos muchos los que
no podíamos disimular nuestra
alegría. El grande había sido
empequeñecido por partida doble.
Para
nosotros, los españoles, lo
mejor estaba por llegar. El
partido por el quinto puesto.
Enfrentarse a Estados Unidos era
sinónimo de premio. Pero había
que olvidarse de éste y luchar
contra ellos por la quinta plaza.
Fuimos a remolque todo el
partido, pero no nos sentenciaban
al sexto puesto. Al final pusimos
en práctica la táctica de
Yugoslavia, y remontamos el
partido en los últimos minutos.
Nosotros completamos el
sonrojante Mundial de los que creían
ser un equipo soñado.
Lo
que ha pasado en Indianapolis podía
haber ocurrido en Sydney también,
porque los 12 componentes de la
selección norteamericana se
creen que tienen la competición
ganada de antemano. Piensan que
con sacar al parqué cuatro
individualidades se gana un
partido. El concepto de juego en
equipo no les interesa, no lo
creen necesario, y Argentina les
dio una lección abrumadora. Que
le pregunten a Magic Johnson si
la gran Argentina, con ese juego
de equipo espectacular, les
hubiera ganado en el año 1992.
Se
escuchan argumentos que dicen que
ésta no es la mejor selección
que Estados Unidos podía llevar
al Mundial. Cierto, pero eso no
justifica en absoluto sus
derrotas. ¿Qué selección tiene
11 jugadores en la NBA? Los
norteamericanos se han llevado a
Jay Williams, que debutará este
año en la mejor Liga del mundo,
pero los demás son un puñado de
multimillonarios de una calidad
contrastada. Si quieren los
repasamos uno a uno, dado que
nuestro especialista en
baloncesto internacional, el
fenomenal Jordi Domínguez, ha
cometido un error este verano en
su información previa del
Mundobasket: analizó en
profundidad, como equipo más débil
del grupo C, al combinado de
Argelia, cuando quizá tenía que
haber analizado al local.
Michael
Finley. Estrella
absolutamente consagrada dentro
de la NBA. Titular indiscutible
en los Dallas Mavericks. Ha sido
esta temporada el jugador que más
minutos estaba en pista y por
encima de los 20 puntos de
promedio. Mejor aún en los play
offs. Ha sido dos veces all
star.
Baron
Davis. Este base es muy
irregular en el tiro, pero se fue
a los 18 puntos, 8,5 asistencias
y más de 2 robos de balón por
partido en la fase regular. También
mejoró en los play offs.
Ha sido all star este año.
Veremos qué tal le sienta el
cambio de sede de los Hornets,
que viajan de Charlotte a Nueva
Orleans.
Andre
Miller. El mejor pasador
de la temporada, con 10,9 pases
de canasta, a los que sumó 16,5
puntos de media. Él no disputó
los play offs, y tendrá
que esperar a que Los Ángeles
Clippers mejoren.
Jermaine
O'Neal. Un potente pívot
con un futuro más que prometedor
por delante. Pero es ya una
realidad, y ello lo demuestran
sus 19 puntos, 10,5 rebotes y 2,3
tapones por partido en los
Indiana Pacers. En la fase final
bajó levemente su rendimiento, y
sólo disputó la primera ronda.
Debutó con 18 años en la NBA y
con 23 ha disputado su primer All
Star.
Antonio
Davis. Un luchador nato
bajo los aros y gran defensor que
también sabe atacar. Ha metido
este año 14,5 puntos, su mejor
marca personal, además de
capturar 9,6 rebotes. En los play
offs se fue hasta los 17
puntos y los 10,6 rebotes de
media. También tiene una
presencia en el Partido de las
Estrellas. Es un pilar de los
Raptors de Toronto.
Paul
Pierce. Ya es una
superestrella. Ha sido el tercer
mejor anotador de la fase regular
con 26,1 puntos, a los que ha
sumado 7 rebotes y casi 2 robos
de balón. Ningún jugador de los
Boston Celtics desde Bird anotaba
tanto como él. Metió a su
equipo en la final de Conferencia
y participó en febrero en su
primer All Star.
Reggie
Miller. No necesita
presentación. Un crack
sin discusión. Ha ido al Mundial
por ser jugador de los Pacers, a
modo de homenaje, pero sus 16,5
puntos no son un billete menos válido
para acudir a la cita. En los
momentos clave es letal, y sus
23,6 puntos en los play offs
son la prueba de ello. Es el
jugador con más triples anotados
en la historia de la NBA, ha
superado los 21.000 puntos
anotados, ha sido cinco veces all
star...
Shawn
Marion. Otro que tiene
un futuro impresionante. Con 24 años
ya se permite el lujo de anotar
19 puntos, capturar 10 rebotes y
robar casi 2 balones por noche de
trabajo. Sin embargo, no clasificó
a los Phoenix Suns para la fase
final.
Jay
Williams. El número 2
del último Draft, elegido por
los Chicago Bulls. En su última
temporada como universitario, en
la prestigiosa Universidad de
Duke, ha promediado 21,3 puntos,
5,3 asistencias y más de 2 robos
por partido.
Ben
Wallace. Elegido mejor
defensor de la campaña pasada,
se trata de un portento físico.
Ha sido máximo reboteador (13
rechaces) y máximo taponador
(3,5 gorros) y el cuarto
jugador de la historia que
consigue liderar estas dos
categorías en la misma
temporada. También ha batido el
récord histórico de tapones en
una temporada de la franquicia de
los Detroit Pistons. Llegó hasta
las semifinales de Conferencia.
Elton
Brand. Otro jovencito ya
convertido en una estrella. Sus
23 años no le impiden promediar
18,2 puntos, 11,6 rebotes y 2
tapones en su última campaña,
con unos Clippers repletos de jóvenes
talentos. Aprovechó la lesión
de Shaquille O'Neal para colarse
en el All Star de este año. Será
sin duda uno de los ogros
de la zona en el futuro próximo.
Raef
LaFrentz. Jugador de
indudable calidad que ha sido
traspasado durante la temporada a
los Mavericks. El cambio no le
vino bien, y ello impidió que
completara la que estaba siendo
su mejor temporada hasta la
fecha. Acabó promediando 13,5
puntos, 7,4 rebotes y 2,7
tapones. En los play offs
bajó un poco más su
rendimiento.
A
estos 12 hombres les ha
correspondido ser los fracasados
de Indianapolis, aquellos que
fueron derrotados en tres
ocasiones en un mismo Mundial y
encima jugando en su propia
pista. Tal bochorno era
inimaginable, pero es la
consecuencia de no tomárselo en
serio. El entrenador de esta pléyade
de estrellas, George Karl, ex
entrenador del Real Madrid, ya
insistió en las semanas previas
en que había que trabajar duro
para ganar el Campeonato del
Mundo, ya que las diferencias se
van acortando, y sus palabras
resultaron ser proféticas. Quizá
en la próxima cita, en Atenas,
en el año 2004, con motivo de
los Juegos Olímpicos, el equipo
que USA Basketball seleccione sea
todavía mejor que el de esta
ocasión, y así se evitarán un
nuevo desastre como éste.
No
conozco a los jugadores
norteamericanos, ni sé cómo
estarán mentalmente después de
este episodio. Sólo sé que son
gente idolatrada por millones de
personas, entre las que
naturalmente me incluyo, y han
hecho un ridículo espantoso que
quizás ni les haya influido. No
me extrañaría que en un par de
días se les haya pasado y se estén
concentrando para la nueva
temporada que les espera en la
NBA. Ahí no se les verá jugar
mal, ni fallar todos sus tiros en
los momentos decisivos de un
partido, sino que se comportarán
como profesionales y nos harán
disfrutar del espectáculo. Pues
bien, la solución al problema es
muy fácil: que la selección
norteamericana juegue con los
universitarios, que desde luego
van a ir a dejarse la piel en las
diversas competiciones
internacionales, a intentar ganar
todos los partidos que puedan...
y encima tendrán ciertas
posibilidades de éxito. Pero si
van los mayores, por favor, que
en la concentración les pongan
todos los días los vídeos del
verdadero Dream Team, el que
vimos en Barcelona 1992; el auténtico,
para que sepan lo que es la
profesionalidad.
Por
otra parte, el reciente
Mundobasket nos ha reafirmado por
enésima vez que la FIBA nunca
cambiará. Sin asistir a
arbitrajes escandalosos, si hemos
notado una cierta mano negra que
empujaba hacia el triunfo de
norteamericanos y yugoslavos. El
detalle de colocar en la final a
un colegiado dominicano, Reynaldo
Mercedes (de 25 años), sin
experiencia en este tipo de
campeonatos resulta un poco
deprimente, por no decir
condenable hasta la saciedad.
Argentina hizo un partidazo,
mereció la victoria y perdió en
la prórroga. Todo el mundo ha
criticado la actuación arbitral,
pero basándose en la última
jugada. Es cierto que no pitar
falta en ese momento truncó la
posibilidad de los argentinos de
llevarse el oro, dado que en la
prórroga estuvieron más
pendientes de las protestas que
de otra cosa. Yo no estoy del
todo de acuerdo en la idea de un
robo flagrante a los argentinos,
puesto que está basada en una
simple jugada, pero sí es cierto
que la FIBA lleva mucho tiempo
oliendo a chamusquina. A ver si
ahora que se va Stankovic la
esperanza reaparece, porque
siempre pasa lo mismo. Por último,
felicidades a Argentina, porque
nos ha hecho disfrutar de lo
lindo, aunque los que no tenemos
Teledeporte nos hemos quedado con
la miel en los labios. A ver si
para el próximo Mundobasket
podemos ver más partidos.
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