| Sé que
despierta amor y odio. No sé si
se le ha subido el currículum a
la cabeza. Tampoco sé si es más
egoísta que otros entrenadores
consagrados, o exactamente lo
mismo. Aíto es raro. No
seré yo quien lo desmienta. Pero
Aíto también es un caballero. En Buenos
Aires (Mundial de 1990), el
Barça negociaba el fichaje de un
jugador extranjero. Aíto
comentaba el Mundial para TVE.
Por la diferencia horaria entre
España y Argentina, los de
azulgrana tenían ya atado a
Piculín Ortiz cuando nos
encontramos en el desayuno del
Sheraton bonaerense. Aíto y yo,
cara a cara. Aíto fue incapaz de
explicarme lo de Piculín. Horas
después, el Barça hacía
oficial el fichaje. Se lo
recriminé más tarde. Me dijo
que no podía permitirse el lujo
de filtrar noticias a nadie. Así
es Aíto.
Un
día, al llegar a un pabellón de
baloncesto para transmitir un
partido, Aíto me vio y vino como
una flecha:
"¡Felicidades!" Era mi
santo. Fue el primero en
felicitarme. Así es Aíto. O lo
tomas o lo dejas.
Y
ahora, ya los veis: el mundo al
revés en el F.C. Barcelona. Ha
vuelto Van Gaal y se ha ido Aíto
porque no le han renovado el
contrato. El barcelonismo tiene
cada vez más motivos para
desconectar del actual Barça.
Aíto se ha marchado y desde el
club se ha justificado su despido
en nombre de no sé qué
renovación de la sección de
Baloncesto. Quien ha explicado
eso es el responsable de la
sección. Muy bien. Si lo que
hacía falta de verdad era una
renovación, perfecto: El primero
que tenía que marcharse es
Salvador Alemany.
No.
Han hecho lo que hacen siempre.
Los responsables de la gestión
(de la mala gestión) se quedan y
echan al entrenador.
Definitivamente, al socio del
Barça no se le puede engañar.
No se le puede engañar más.
Una
garganta profunda del
barcelonismo, generalmente bien
informada, me asegura que
Salvador Alemany llamó a su
amigo Florentino Pérez cuando
supo del interés del Real Madrid
por fichar a Aíto para pedirle
que no lo hiciera. La Casa Blanca
había bendecido el fichaje de
Aíto, pero la llamada de Alemany
(ya los romanos decían que un
amigo es un socio) sirvió para
mover el escalafón de futuribles
entrenadores madridistas, cuyo
número uno pasó a ocuparlo
Javier Imbroda. Daba pánico en
el seno del Barça imaginar una final
four la próxima primavera
en el Palau Sant Jordi con Aíto
campeón de Europa con el Real
Madrid.
Aíto
ha dejado el Barça con la cabeza
bien alta. Todo empezó para este
técnico tan peculiar en casa, en
Chamberí (Madrid), donde nació
en 1946. Su hermano mayor, Juan,
no sabía decir
"Alejandrito" y decía
"Aíto", y él se
quedó primero familiarmente con
Aíto, más tarde en el colegio,
posteriormente en el baloncesto,
después casi todo el mundo se lo
decía en todo el mundo, y ahora
mucha gente no sabe que se llama
Alejandro.
En
aquel tiempo, Aíto soñaba poder
hacer historia en el baloncesto.
Soñaba a todas horas. Pronto
entró en contacto con el
Estudiantes, primero para jugar
cinco años en los equipos de
formación y después, cinco
años más con el primer equipo.
Empezó de pívot, pero
evolucionó hasta la demarcación
de base. Estudiaba para ser
ingeniero de telecomunicaciones y
estudió también Física antes
de centrarse exclusivamente en el
baloncesto. Un día, una oferta
del Barça lo trasladó a
Barcelona. Jugaría cinco años
como azulgrana y empezaría a
preparar su futuro como
entrenador. En el Estudiantes
había entrenado a equipos de
minibasket. En Catalunya, empezó
con el juvenil del Barça, fue
entrenador del mítico
Cotonificio de Badalona 10 años
en Primera División, se fue dos
años al Joventut y de la Penya
otra vez al Barça.
Aíto
es de aquellos personajes que
despiertan en la gente la
curiosidad por saber qué piensan
los popes del mundo del deporte
en los momentos de silencio
solemne. Lo ven totalmente
ocupado en su función,
identificado, como una persona
cuyo uniforme se ha girado hacia
el interior hasta convertirse en
su piel, su carne y su sangre.
Decía
el sabio escritor de Palafrugell
(Girona) Josep Pla que los
hombres y las mujeres son
imposibles de definir. Definir a
Aíto es, sin duda, materialmente
imposible. ¿Aíto es humano? Se
lo pregunté en cierta ocasión y
me contestó que sí y que lo que
más le molesta es que se
publiciten mucho más sus
equivocaciones, sean ciertas o
no, que lo contrario. Aíto
siempre ha jugado fuerte y lo
seguirá haciendo. Siempre ha
pensado que lo más difícil del
Barça es su entorno. Fue un
pilar de la logia nuñista. Por
eso, ahora, al decir adiós al
club, ha lanzado un mensaje
envenenado y ha tenido un
recuerdo emocionado y sincero
hacia Núñez, que siempre le
defendió a muerte y ahora
volvería a hacerlo.
En
Madrid, Aíto iba a la
Universidad Complutense en
bicicleta. Un día le pregunté
si no le daba miedo tener que
salir del Palau Blaugrana en
globo. Dijo que no. "Si ya
salí dos veces en globo, ¿por
qué no una tercera?"
El
caso es que Aíto se ha marchado
más fresco que nunca. Ha vuelto
Van Gaal al Barça y se ha ido
él del club: el Barça se lo
tendría que hacer mirar. En
1988, tras perder en Holanda un
partido que los podía dejar
fuera de la final four
de Gante, como así fue, Aíto
manifestó que sólo le quedaba
rezar.
Ahora,
lo único que tiene que hacer es
reír. Y esperar.
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