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Martes 10-08-2004
Virginia Algora
Salamanca
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La
Organización
Tras los torneos de El Ejido, Melilla y Valencia
llegaba la última prueba antes de partir hacia
Atenas. Todo estaba previsto para que la
selección se despidiese de la afición de la
mejor manera posible, enfrentándose al Dream
Team americano y sinceramente la despedida no
pudo ser mejor.
Alrededor del Torneo Ciudad de Salamanca hubo
muchas cosas que merece la pena ser contadas
aparte de lo estrictamente deportivo.
Para empezar las medidas de seguridad que tomó
la organización fueron exageradas, sobretodo en
los entrenamientos de nuestra selección. A
quienes acudíamos a las sesiones de
entrenamiento se nos relegó a la tribuna alta,
desde donde apenas se escuchaban las órdenes que
Vicente transmitía a su equipo. Algunos de los
que allí estábamos llevábamos todo el verano
siguiendo al equipo y tampoco nos hacía falta
estar más cerca pero había muchas jóvenes
seguidoras que tenían la esperanza de
fotografiarse con sus ídolos y lo tuvieron
realmente complicado. Tras las sesiones
preparatorias el autobús que las llevaba hasta
el hotel entraba casi en el Pabellón a
recogerlas por lo que seguía siendo complicado
acercarse.
Una de las mayores cualidades que tiene este
equipo y que las hace ser tan queridas por la
afición, es su faceta humana con lo que siempre
que podían, salían a hablar con los seguidores.
Seguidores que se habían acercado desde
distintos puntos de España; Zaragoza, Vigo,
Madrid, Granada, Badajoz y sobre todo Valencia,
donde el apoyo que el Ros Casares ofrece siempre
a sus aficionados (poniéndoles un autobús para
numerosos desplazamientos) traspasa al propio
club y hace que la afición se vuelque también
con el equipo nacional.
Lo peor llegó cuando las otras selecciones
presentes en Salamanca llegaron a la ciudad, fue
entonces cuando se cerró la puerta a los
aficionados para ver cualquier sesión de
entrenamientos, en contra de los deseos del
equipo español y del propio Vicente Rodríguez
quien aseguró que él nunca los hacía a puerta
cerrada.
Otro importante fallo de la organización, y más
concretamente del Concejal de Deportes del
Ayuntamiento salmantino tuvo lugar la noche del
sábado. En el hotel que albergaba a todas las
selecciones tuvo lugar un pequeño acto de
bienvenida. En el acto, además del propio
Concejal estaban representantes de los cuatro
países. Por España y Francia acudieron los
seleccionadores y las capitanas de los equipos,
representando a Polonia estaban el primer y
segundo entrenador y por parte estadounidense
dos miembros del cuerpo técnico. Todos
flanqueados por cuatro voluntarios que portaban
las banderas de cada país, la polaca por cierto
estaba al revés, otro punto para la
organización...
El acto consistía básicamente en “vender” la
ciudad de Salamanca a los presentes y en
desearles suerte para los JJ.OO. Y he aquí el
mayor error del señor Concejal, que por cierto
se enorgulleció de haber sido árbitro FIBA. No
sólo deseó suerte a los equipos de cara a
Atenas, sino que lo hizo en al menos cuatro
ocasiones, extendiendo ese deseo a Polonia y
Francia, equipos que no estarán presentes en la
Olimpíada y a quienes casi les colgó una medalla
olímpica. Las caras de los presentes no daban
crédito a lo que estaban oyendo, pero todos
fueron profesionales y no quisieron corregir el
equívoco, es más obsequiaron al Concejal con
diversos presentes.
Estos fueron los dos puntos negros de una
organización excelente, en la que todo estuvo
perfectamente calculado, y en la que tuvieron el
acierto de permitir a todos los espectadores que
se sentasen en la tribuna baja aunque sus
entradas fuesen de la alta, para de ese modo dar
mayor calor a nuestra selección.
Muchas
caras conocidas
A lo largo de los dos días que duró el torneo,
se vieron numerosas caras conocidas del
baloncesto femenino nacional por las gradas del
Multiusos Sánchez Paraíso. Entrenadores,
representantes, directivos, familiares,
jugadoras... nadie quería perderse el gran duelo
frente a Estados Unidos. Por parte de Ros
Casares vimos a su segundo entrenador y a Ramón
Márquez, Juan Díniz de Motiva Canoe, José Juanas
y Esther Pérez de Rivas Futura, J.I.Hernández
técnico de Perfumerías Avenida, Nieves Alza
presidenta de Hondarribia-Irún, y amigos y
familiares de Laia Palau (presumiendo de hermano
pequeño), Elisa Aguilar (haciendo lo propio con
su sobrino), Núria Martínez, Noemí Jordana,
Sonia Blanco, Amaya Valdemoro... como decían
algunos había más gente del mundo del baloncesto
por metro cuadrado que aficionados en general.
Quien tampoco quiso perderse la cita salmantina
fue Alicia López, la ex jugadora de Perfumerías
Avenida nos contó cómo fue su experiencia en
Rusia, donde se fue al final de la temporada
pasada, y por qué ha decidido volver a hacer las
maletas, en este caso, para jugar a partir de
octubre en la liga polaca.
Pero afición también había y no sólo salmantina.
Miembros de las peñas de Ros Casares “Ros-k” y
“Ali-Pons”, los “Lok@s por el baloncesto
femenino” (Madrid, Valencia, Vigo, Salamanca,
Badajoz, Zaragoza...) y algún que otro de la
“Demencia” además de los “Chucky-Fans”
(seguidores de Sonia Blanco), también se dejaron
ver por la ciudad castellana. Aquello era una
fiesta del baloncesto femenino y la guinda la
puso la selección en su encuentro contra Estados
Unidos.
España-Polonia
Durante los días previos al encuentro se vendía
el mismo como la revancha de Polonia tras aquél
inolvidable partido del pasado Europeo donde
conseguimos la clasificación olímpica. Nada más
lejos de la realidad, aunque había diversos
motivos.
El primero de ellos era que la selección polaca
apenas llevaba un par de semanas de preparación.
Ellas están centrando su trabajo de cara al Pre-Europeo
que deberán jugar el próximo mes de Septiembre,
por tanto aún era pronto para estar en plena
forma.
El segundo motivo era que le faltaban sus dos
jugadoras principales Seguro que más de uno de
los asistentes al Torneo se preguntó como es que
Margot Dydek no jugó un minuto. Lo cierto es que
quien estaba en el banquillo realizando las
labores de entrenadora asistente a pesar de
apellidarse Dydek no era Margot, sino su
hermana. Por tanto la selección polaca actual no
podía equipararse a la del pasado Europeo.
Vicente Rodríguez durante todos los partidos de
preparación nos ha sorprendido y en Salamanca no
iba a ser menos. ¿Recuerdan que en Valencia dejó
a Elisa en el banquillo durante los 40 minutos
del último partido? bueno pues aquí la sacó de
titular. Desde luego no se le puede negar que ha
estado probando muchas cosas, que al fin y al
cabo es de lo que se trata en estos encuentros,
¿o no?
España comenzó el encuentro desplegando ese
juego “made in Spain” al que tantas veces he
aludido. En el contraataque no hay quien nos
pare y una vez más se encargaron de demostrarlo
Laia Palau y Marta Fernández. A Marta y al
equipo les ha venido bien (no mal interpreten
ese bien) la baja de Amaya Valdemoro. La
madrileña lleva muchos años siendo pieza clave
en el equipo, pero su baja no ha restado enteros
al resto. Ya se demostró en el Europeo, cuando a
las consideradas titulares no les terminaban de
salir las cosas y ahí estuvieron Marta y Núria
para darle la vuelta al partido de nuestra vida.
Se podía pensar que aquello fue más casualidad o
suerte que otra cosa pero en el torneo de
Valencia se consiguió ganar a Rusia, actual
campeona continental, sin el concurso de la
alero madrileña, y ya en Salamanca ¿alguien me
puede decir si se echaron de menos los puntos de
la número 9? Ni siquiera contra Estados Unidos.
Nadie es imprescindible y ellas lo saben, a
pesar de lo cual yo nunca dejaría a Amaya fuera
del equipo y al igual que ha hecho Vicente, la
llevaría en la lista aún sabiendo que no podrá
jugar los primeros partidos. Lo mejor de todo
esto es que tanto el equipo como la propia
Valdemoro se han dado cuenta de eso y lo que
hace grande a este equipo es precisamente eso,
que son un EQUIPO. Recuerdo ahora a otra
espectacular alero madrileña (como jugadora no
tenía precio) que no hubiese aceptado otro rol
en el equipo que el de mega estrella. Pero bueno
eso son cosas del pasado.
A lo largo de todo el encuentro las rotaciones
en el combinado español fueron constantes. La
mayor ovación de la tarde se produjo cuando
Núria Martínez jugadora y líder indiscutible del
equipo de la ciudad, el Perfumerías Avenida,
saltaba a la cancha en el tercer cuarto. Hasta
entonces había permanecido en el banquillo y más
de uno se pensaba que haría lo mismo que con
Elisa en Valencia. Finalmente no fue así y la
jugadora de Mataró dispuso de algo más de 9
minutos en los que consiguió 7 puntos.
Marta y Lay protagonizaron las acciones más
bellas del encuentro, triples sobre la bocina,
pases mirando al tendido y espectaculares
contraataques que ayudaban paulatinamente a
aumentar las diferencias entre ambas
selecciones. Cuando Rodríguez decidió darles
definitivamente descanso el juego de España se
volvió más pausado, sin que ello supusiese, por
otra parte, un descenso en la efectividad del
equipo.
En el duelo particular de bases, justo el día
antes de hacer público el último descarte, tanto
Bego (espectacular con esas entradas a canasta
marca de la casa), como Elisa y Núria estuvieron
muy acertadas. Quien no lo estuvo tanto, a
diferencia del resto de partidos de preparación
donde había estado perfecta, fue Noemí, quizá se
esperaba ya lo peor. A falta de 7 minutos para
el final del encuentro saltó a la pista, para
júbilo de sus “Chucky-fans”, Sonia Blanco. La
jugadora de Estudiantes no quiso ser
desconsiderada con sus seguidores y les regaló
siete minutos de juego intenso en los que
consiguió cuatro puntos y cuatro rebotes.
Palabra
de Cholas
Tras el encuentro se produjo la particular rueda
de prensa en la que Vicente Rodríguez se mostró
crítico ante una pregunta. Se insinuó que la
contundencia de la victoria se debía a que
Polonia apenas llevaba unos días de preparación
a lo que el técnico hispano comentó: “Nos
estamos acostumbrando mal. Parece que cuando
España gana es porque los rivales no han estado
finos y eso no es así”. El técnico apuntó
además que “en las Olimpíadas jugaremos de
otra manera. Quizá mañana despleguemos alguna de
nuestras jugadas, pero cuanto menos sepan de
nosotros mejor”. Marta Fernández máxima
anotadora del encuentro señaló que “en los
JJ.OO. aunque vayamos partido a partido, iremos
a por todas. ¿Por qué no soñar con una medalla?”
Núria Martínez fue preguntada sobre su lesión,
contestando que “ya estoy recuperada, ahora
lo que me hace falta es ponerme en forma”. Y
sobre la posibilidad de entrar en la lista
definitiva aseguró: “Creo que las trece
tenemos muchas ganas de ir a los Juegos y
estamos entrenando bien”.
España-
Estados Unidos
He de confesar que la mañana antes del encuentro
dudaba sobre cuál sería el planteamiento del
equipo durante el transcurso de los cuarenta
minutos. Sabía que saldrían a ganar, eso lo
tenía claro, pero dudaba de la actitud del
equipo en caso de que la diferencia de puntos
fuese considerable. ¿Por qué esforzarse al
máximo en un encuentro amistoso dos días antes
de viajar a Atenas? ¿Para qué enseñarles
nuestras cartas de juego antes de lo previsto?
¿Por qué no aflojar el ritmo y simplemente
intentar dar espectáculo?
Que me perdone Vicente Rodríguez por haber
pensado que él no saldría a darlo todo. Alguien
que le conoce bien decía, exagerando eso sí pero
nos sirve para darnos cuenta del talante del
entrenador vigués, que seguro que Vicente se
estaba planteando no llevar a Amaya ,aunque se
recuperase, simplemente porque no había
entrenado durante la última semana.
Del desarrollo del partido permitirme que no sea
muy explícita esta vez. Tan sólo os diré que el
seleccionador, fiel a las sorpresas que nos ha
regalado a lo largo de todo el Pre-Olímpico,
sacó de inicio a Laia, Marta, Marina, Betty e
Ingrid a quien la hizo jugar de tres. Que a
pesar de haberle comunicado a Noemí que ella
sería el definitivo descarte le dio unos minutos
de juego en la segunda mitad. Y que cinco de las
once jugadoras que saltaron a la cancha no
consiguieron anotar (bueno, Núria consiguió un
tiro libre).
Lo que quisiera resaltar de este encuentro fue,
una vez más, la actitud del equipo. Si todo el
partido fue un lujo para la vista, el primer
cuarto lo fue aún más. Les demostramos a las
americanas que somos un rival peligroso, que
haciendo bien las cosas podemos dar un susto a
cualquiera y que han tenido suerte de
encontrarse con nosotros en el mismo grupo
(vale, nosotros también hemos tenido suerte con
eso).
Al término del primer cuarto el resultado era de
España 18, USA 17. El público estaba encantado y
las jugadoras disfrutando como no lo habían
hecho hasta entonces. Las he visto en muchos
entrenamientos este verano y en ocho de sus
nueve partidos de preparación, y ninguno de esos
días las vi tan concentradas como el pasado
lunes. Y no sólo eso, sus rostros no reflejaban
sólo concentración, reflejaban algo mucho más
grande; ganas, esfuerzo, ilusión... medalla...
Sí, medalla. No sé si la conseguirán o no, lo
que sí se, sus ojos lo demuestran, es que tienen
muchísima ilusión y que van a hacer todo lo
posible por llegar lo más lejos posible. Este
equipo no le tiene miedo a nada y así es como se
consiguen las cosas. De verdad, los que
presenciamos el encuentro en directo disfrutamos
como pocas veces lo hemos hecho con la
selección, al menos eso, en directo, porque lo
del pasado Europeo lo vivimos todos a través de
la TV. Y hagan lo que hagan en Atenas han
colmado nuestras expectativas. Felicidades.
No quisiera terminar sin hacer constar algo que
no puede pasar desapercibido. Elisabeth Cebrián,
Betty, o Su Ilustrísima como cariñosamente la he
bautizado, disputó ante Estados Unidos su último
partido en España vistiendo la camiseta
nacional. Junto a ella, muy probablemente,
también se despida de la selección tras los
JJ.OO. Marina Ferragut. No es momento de hacer
recuento de todo lo que han hecho y conseguido
para nuestro baloncesto, lo haremos tras los
Juegos, simplemente vaya desde aquí y como
adelanto a ese pequeño homenaje un GRACIAS y un
abrazo bien fuerte para cada una. Ambas
realizaron además una soberbia actuación en ese
último encuentro, 7 puntos para Marina y nada
menos que 17 para la eterna capitana. La
camiseta con la que Betty disputó ese último
encuentro no tiene precio, es el resumen a toda
una vida de éxitos. De nuevo GRACIAS a las dos y
a disfrutar de las Olimpíadas; es el mejor
regalo que el baloncesto os podía hacer.
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