EL REPORTAJE


Viernes, 14-12-2001
ÓSCAR CUESTA
Redacción

  Cebrián, la mujer bicentenaria  
202 partidos internacionales adornan su carrera
  Si hay que buscar un nombre de referencia para el baloncesto femenino ése es el de Elisabeth Betty Cebrián Scheurer. No importa si has visto mucho o poco baloncesto; cuando a un aficionado se le pide que nombre jugadoras de baloncesto, siempre se acaba por decir las siete letras de su apellido. Eso en el mejor de los casos, porque también se la conoce como "la que es tan alta".

Y precisamente por sus 196 centímetros, Betty ha marcado una época en el baloncesto femenino. La histórica falta de altura de la selección española se vio paliada en gran medida por la irrupción en 1987 de una joven tarraconense. Desde entonces han pasado 14 años de rebotes, de intimidación, de técnica y de consistencia en el poste bajo.

Sin su presencia es casi imposible entender los éxitos de España en la última década; desde la aparentemente lejana medalla de oro en Perugia 1993 hasta el reciente bronce de Le Mans, pasando por el quinto puesto en Barcelona 1992.

En todo este tiempo, la actual jugadora del Universitat de Barcelona B.F. ha acumulado la friolera cifra de 202 partidos como internacional, una cifra que así, de repente, no parece gran cosa. Pero cuéntelos uno a uno y se darán cuenta de la dimensión que ha alcanzado tanto ella como las otras dos jugadoras (Ana Belén Álvaro y Carolina Mújica) que comparten esta excepcional marca.

Pero por encima de números, lo que ha engrandecido el nombre de Cebrián es su capacidad para sacar mayor rendimiento del grupo tanto dentro como fuera del parquet. Vicente Rodríguez, que ya la tuvo bajo sus órdenes en el R.C. Celta Banco Simeón, destaca la cohesión que Betty proporcionaba al equipo: "Si había un conflicto en el grupo, ella siempre sumaba a favor del colectivo".

Rodríguez también destaca la inteligente labor que realiza en la pista, a pesar de no ser una gran anotadora: "Siempre saca cuatro faltas a su defensora, sabe cuando jugar dentro y cuando hacerlo por fuera, abre espacios a sus compañeras...".

Por estas sobradas razones, Cebrián recibió la Medalla de Oro al Mérito en Baloncesto, la máxima distinción que otorga la Federación Española, en un partido histórico (15.000 espectadores en el palacio de Vistalegre. Pero la máquina no para, aunque ya esté decidida a hacer parada y fonda en el Mundial de China 2002.

Entonces se dedicará en cuerpo y alma al Centro de Fisioterapia que ha abierto en Vilanova i La Geltrú, una localidad a medio camino entre su estimada Barcelona y la ciudad que abandonara siendo muy joven, Reus, camino del reconocimiento y el respeto dentro y fuera de las canchas. Atrás quedarán numerosas experiencias repartidas en todo el mundo: España, Francia, Italia, Estados Unidos y Alemania.

 

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