| El baloncesto
femenino italiano está herido en
su orgullo tras verse apartado
del Europeo 2001 por segunda vez
en las 29 ediciones de esta cita
continental. Pero no sólo eso,
el hecho de que la final four
de la Euroliga disputada en el
Palasanfilippo de Messina no
acogiera a ningún equipo local
hurgó aún más si cabe en la
llaga. Ni las dos Copa Ronchetti
consecutivas (Parma en 2000 y
Schio en 2001) consiguen salvar
el honor de un baloncesto
acostumbrado a lograr mayores
éxitos. Italia quiere
rebotar contra el suelo y salir
disparado hacia arriba en busca
de una gloria no tan lejana en el
tiempo. Ésa es la consigna
principal de un Pool Comense al
que sus más directos rivales en
Italia y Europa superaban con una
inusitada facilidad. El equipo
lombardo ha tirado la casa por la
ventana para rodear con
garantías a la columna vertebral
del año pasado. El fichaje
estrella es Chasity Melvin (ex
R.C. Celta Banco Simeón), una
alero con sello WNBA que
deberá tratar de dar ese paso
que desean los directivos del
Pool. Otro gran fichaje es el de
Allison Tranquilli, que ha sido
cedida un año al C.B. Ciudad de
Burgos a la espera de que obtenga
la nacionalidad italiana.
Ballabio, Paparazzo y Stremeikyte
se mantienen respecto al equipo
de la pasada campaña.
El
Comense no lo tendrá fácil para
reverdecer viejos laureles porque
el vigente campeón, el Merevin
Parma ha fichado jugadoras de
contrastada calidad como Ticha
Penicheiro, Yolanda Griffith y
DeLisha Milton. Estas tres
figuras llevarán el peso de un
equipo destinado a repetir el
título y a aparecer en la fase
final de la Euroliga.
Al
acecho del fallo
En
un segundo plano se sitúan
equipos como el Famila Schio,
Termomeccanica La Spezia, Cus
Chieti y Rovereto, que han
conseguido fichar a lo más
selecto del mercado. Bajo la
dirección del sempiterno Aldo
Corno, el Schio quiere igualar la
exitosa campaña manteniendo a
las dos jugadoras clave del
equipo (Taj McWilliams y Anna
Zimerle) e incorporando a
jugadoras como Elena Karpova o
Astou N'Diaye (hermana de la
jugadora de Caja Rural Canarias).
La
Spezia debería ser considerado
como una serie alternativa, a
pesar de que aún no haya
alcanzado ningún título. Sin
embargo, la marcha de Mery
Andrade al Comense ha sido un
golpe muy duro que se ha
intentado paliar con Giulia
Casadio, la bielorrusa Svetlana
Volnaya y la estadounidense
Janell Burse. No lo tendrá
fácil la formación que dirige
Mirko Diamanti.
Por
su parte, el Cus Chieti ha
logrado que Eva Nemcová y
Bridget Pettis, importantes el
pasado año, continúen en el
equipo. A estas dos se les unen
Svetlana Kuznetsova (procedente
del Schio), Nicoletta Casselin y
una vieja conocida de la afición
española, Summer Erb. El Risto3
Rovereto, por otro lado, ha
fichado mucho y bien: Edna
Campbell (insaciable anotadora
desde el perímetro), Lilia
Malaja y Tina Thompson
(cuatricampeona de la WNBA).
También el banquillo ha sufrido
cambios y la dirección correrá
a cargo del ex técnico del
Pistoia masculino, Mario De
Sisti.
En
tierra de nadie
Tras
este pelotón surgen una ingente
cantidad de conjuntos con una
misión clara: la permanencia. Si
después el equipo tiene buena
química y logran sorprender en
primer ronda de play off
será todo un logro. Faenza,
Venezia, Treviglio, Alessandria y
Priolo se colocan en este grupo.
Susanna
Bonfliglio tratará de liderar a
un Isab Energy Priolo que se ha
hecho con los servicios de
Angelina Wolvert, pívot
norteamericana que descartó a
última hora Jordi Fernández
para el Cocinas Carballo. La peor
noticia para las bicampeonas de
Liga es la baja de su buque
insignia durante 14 años del
club: Sofia Vinci. Mientras
tanto, el Copra Alessandria ha
fichado a Crystal Robinson y Amy
Herrig como extranjeras.
La
mala suerte se ha cebado con el
Treviglio en este inicio de
temporada. El fichaje estrella,
Jelena Mirkovic (yugoslava
procedente del U.S.V. Orchies) se
perderá toda la temporada por
una grave lesión en su rodilla.
Imma Gentile se convierte en la
única jugadora clave, aunque
Clara D'Amico y Silvia Gottardi
(que vienen del Comense) deberán
echar una mano.
Uno
de los conjuntos destinados a
salvar la categoría, como es el
Osra Venezia, podría dar más de
una sorpresa gracias a la calidad
de los fichajes extranjeros. Anna
Arkhipova demostró una maestría
en la dirección de juego,
mientras que Tiffani Johnson ha
mostrado buenas maneras en las
filas del Fenerbahçe S.K. y de
las Houston Comets. La baja de
Simona Vedovati es la gran
pérdida.
Y
el último equipo de este grupo
es el HS Penta Faenza. La
escuadra mantiene a la brasileña
Adriana y a Nina Bjedov en el
equipo, por lo que todos sus
fichajes han sido nacionales
(Marte Alexander y Elena
Riccardi, entre ellas).
Con
el agua al cuello
Los
tres equipos del Sur (Messina,
Imerese y Tarento), son a
priori las escuadras
destinadas a salvar la
categoría. El equipo siciliano
cuenta con una tripleta
extranjera solvente. A saber:
Pollyanna Johns fue la máxima
reboteadora de la LFB hace dos
campañas; la croata Zana Lelas
renovó por un año más gracias
a su clase; y la base de las
Miami Sol, Debby Black, llega con
la vitola de ser la mejor
defensora de la WNBA.
El
Termini Imerese, por su parte, lo
pasará muy mal. La pérdida de
sus cuatro jugadoras más
destacadas apenas han sido
solventadas con las
incorporaciones de las hermanas
italo-americanas Michelle y
Teresa Palmisano (ésta última
jugó en el Universitari B.C.
hace siete años). La
internacional Paola Mauriello
tendrá que cargar con toda la
responsabilidad.
Por
último, el Tarento quiere evitar
lo antes posible el sufrimiento
en su primer año en la elite y
permanecer en la máxima
categoría del baloncesto
femenino italiano. Para ello
tiene a una temible pareja
americana: Vicky Bullet y Wendy
Palmer. Katarina Lazic, otra
WNBA, también será una pieza
básica en el engranaje de las
sureñas.
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