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"¿Por qué
surge el sentimiento de
asociacionismo? Quizás porque,
en la medida en que se hace
veterano, uno analiza lo que le
ocurre y lo que puede suceder en
el futuro, la experiencia enseña
que siempre hay muchas cosas que
se pueden y deben mejorar. Desde
esta perspectiva, conseguir el
respeto y el reconocimiento del
jugador como trabajador y
profesional, fueron principios
fundamentales e irrenunciables
que, presentes en todo momento
impulsaron un proyecto sólo
alcanzable desde la unidad y
solidaridad de todo el
colectivo." De esta
forma, Manuel Loureiro se refiere
a la creación de la Asociación
de Baloncestistas Profesionales
(ABP). Ex jugador del OAR Ferrol,
Loureiro fue un destacado
impulsor del sindicato de los
jugadores españoles y sus
palabras pueden aplicarse a la versión
femenina, la Asociación de
Jugadoras de Baloncesto (Ajub).
La
Ajub no es una rama de la ABP
sino un sindicato independiente.
Aunque Nieves Anula, jugadora del
Universitat de Barcelona B.F. y
vicepresidenta del colectivo,
matiza al decir que no estamos
ante un "sindicato"
sino ante una
"asociación". En
cualquier caso, es un grupo
organizado de personas para
defender unos intereses comunes
ante la Federación Española de
Baloncesto (FEB) y los clubes.
¿Profesionales?
Antes
de comprender el sentido de la
Ajub hay que plantearse si la
Liga Femenina de Baloncesto (LFB)
es profesional, ya que sólo así
tendría sentido el sindicato. Y
lo cierto es que, aun siendo una
de las cinco Ligas más
importantes de Europa (algunos
dicen que la mejor), la LFB es un
torneo semiprofesional puesto que
hay grandes diferencias entre los
equipos que toman parte. Las hay
deportivas; pero también de
logística, de la forma de
entender qué es la Liga. En
España no hay cultura
mediática, falta la
televisión.
No
es lo mismo hablar del Ros
Casares Valencia, que invierte en
marketing, que del
desaparecido C.B. Navarra, que
cada año hacía números
para saber si saldría a competir
o no. Pongamos un ejemplo
extraído de un club modesto
que esta pasada campaña ya no
competía en la LFB. Es cierto
que todas sus deportistas
perciben una retribución
económica por jugar, pero
tenemos casos de salarios
simbólicos (250.000 pesetas al
año) y de no tan simbólicos
(3.600.000). Quienes estén en el
primer caso, consideran el
deporte como una segunda
actividad; quienes estén en el
segundo, pueden vivir de ello. La
ficha de una jugadora extranjera
de un equipo potente fácilmente
puede sobrepasar de los 10
millones.
"La
Liga no es profesional en ningún
caso. La realidad es que unas
jugadoras cobran más que otras
en función del nivel que vayan
alcanzando en su juego y de las
aspiraciones del club en el que
quieran o deban jugar",
sentencia la vicepresidenta
Anula, que corrobora el hecho de
que la mayoría de las jugadoras
(en el caso de las españolas,
podríamos decir todas) tienen
que labrarse un futuro (estudios,
trabajo profesional en otra
área) a la vez que están
jugando.
Como
afirma José Luis Sáez,
vicepresidente de la FEB, la Liga
es muy heterogénea ya que
conviven proyectos muy
diferentes. ¿Hay grandes
diferencias entre el trato a una
jugadora u otra por parte de los
clubes? "No podemos juzgar
estas situaciones con la
suficiente cantidad de datos.
Esto siempre depende de cada tipo
de club aunque el trato parece
correcto en todos los
casos", dice
diplomáticamente Sáez, quien
valora de forma
"positiva" la
aparición de la Ajub.
Anula
también habla de la diferencia,
en el sentido de que no se puede
hablar de una situación
genérica: "Hay muchos
clubes que cuidan a sus jugadoras
independientemente de si son
titulares (y caras) o juniors.
Otros, no". Apoyo en el
ámbito médico y legal es el
"punto de apoyo", dice
la escolta canaria, que ofrece la
Ajub al respecto.
Una
vez concluido que la LFB aún no
es profesional, aunque esté en
vías de serlo, se entiende el
porqué la ABP no las ampara. No
por ser del sexo femenino (ya se
habla de
"baloncestistas" en el
artículo séptimo de sus
Estatutos), sino por la cuestión
profesional. De todas formas, la
cuestión de integrarse en la ABP
es una opción que ni se planteó
en el momento de la formación de
la Ajub. "En varias
ocasiones hablamos con ellos y
nos dieron consejos sobre cómo
empezar, pero somos entidades
diferentes. En cualquier caso,
estamos en contacto continuo y
seguro que colaboraremos en
cualquier situación que nos
planteemos mutuamente",
declara Anula sobre la relación
con la asociación de los chicos.
Origen
La
idea de asociarse surgió, poco a
poco, de la necesidad de
establecer una portavoz ante la
Federación y los clubes, y así
expresar los puntos de vista y
las necesidades de las jugadoras.
Los tres objetivos fundacionales
son: representación, promoción
y asesoría jurídica. Los dos
primeros todavía los están
trabajando "día a
día", se nos dice desde la
Ajub. El tercero ya está
conseguido.
"[La
creación de la actual
asociación] no fue una idea
única, pero creo recordar que la
primera que expresó directamente
la idea fue Amaya Valdemoro;
especialmente con la intención
de implicarnos todas en la
promoción de nuestro
deporte", explica Anula. Hay
que recordar que Valdemoro es una
jugadora con amplia experiencia
en el baloncesto norteamericano
(cuatro veranos enrolada en las
Houston Comets de la WNBA),
pionero en el sindicalismo
deportivo.
La
Ajub por dentro
El
sindicato que preside Elisabeth
Cebrián se propone ser el
instrumento de mediación de las
jugadoras con la FEB y con los
clubes, que recientemente
también se han asociado. Y como
primer objetivo, se ha marcado
planificar la LFB, conjuntamente
con los otros estamentos. Sobre
todo, participar en la
elaboración del calendario.
"La FEB y los clubes son los
verdaderos promotores de la Liga,
de hecho son los que componen la
Comisión Delegada, mientras que
nosotros sólo pretendemos
colaborar y participar en las
actividades e iniciativas que
repercutan en la
competición", dice la
vicepresidenta segunda de
Cebrián.
El
sindicato es abierto, ya que en
cuanto al capítulo de Admisión
y Clases de sus Estatutos,
no se distingue entre jugadoras
profesionales y aficionadas,
entre jugadoras de LFB y de otras
divisiones, y tampoco de
nacionalidad porque en la Junta
Directiva hay una plaza de vocal
reservada a una jugadora
extranjera (ahora ocupada por la
eslovena Polona Dornik). Esto en
la ABP no sucede así. Además se
puede seguir formando parte hasta
dos años después de abandonar
la práctica deportiva. Incluso
se admiten hombres, eso sí, en
calidad de socios honorarios, que
son aquellos y aquellas que han
hecho "méritos" en el
mundo del baloncesto, según
determine la Asamblea General. Y
además, la asociación está
abierta a asesorar y colaborar
ante una petición de un
deportista varón, eso sí,
dependiendo del objetivo de su
demanda.
En
la Ajub, como en cualquier otra
entidad, hay dos cargos clave:
presidenta y secretaria general.
Cebrián tiene potestad para,
unilateralmente, suscribir
contratos en nombre de todas las
socias y ordenar pagos; pero
quien lleva el peso, el día
a día, de la organización
es Piluca Güil, jugadora del
Rivas Futura de la LFB 2. Güil,
como secretaria general, se ocupa
de custodiar la documentación
oficial (incluido los libros de
cuentas) y tramitar las
solicitudes de ingreso.
La
Directiva debe estar formada por
una presidenta, dos
vicepresidentas, una tesorera, un
número no superior a ocho
vocales y un secretario (o
secretaria) general. Este último
no tiene que ser necesariamente
socio numerario, y de este modo
se abre la puerta a una gestión
externa de la administración del
sindicato.
Algo
se mueve
Nieves
Anula y Yolanda García, ya
retirada, firmaron el 2 de mayo
de 2000 los Estatutos de la Ajub,
pero es ahora cuando la voz de
las jugadoras empieza a tener
resonancia, y recoger los
primeros frutos. De momento ya
han suscrito un acuerdo con la
Asociación de Clubes de
Baloncesto (ACB). Este acuerdo no
implica un cambio de estatus de
las jugadoras pero sí les viene
bien a ambas entidades, en cuanto
a imagen se refiere. Sobre todo a
la Ajub, que como colectivo nuevo
que es, necesita publicitarse
mucho, y la ACB es la referencia
baloncestística de este país.
En
noviembre de 2001, ambas
instituciones se reunieron para
analizar la relación que existe
actualmente entre los baloncestos
masculino y femenino y acordaron
cooperar en cualquier evento que
favorezca el desarrollo de su
deporte, según se desprende del
comunicado de prensa conjunto que
emitieron. A parte de esta
declaración de intenciones, como
gesto, la ACB decidió
permitir que las miembros de la
Ajub puedan acudir gratuitamente
a los partidos de su Liga. Hecho
que también permite a aquellas
personas que se acrediten
poseedoras del carnet de árbitro
de categoría nacional o
regional.
La
FEB también mantiene un contacto
regular con ellas. "Es
positivo que un colectivo como el
de jugadoras se organice, sea
solidario y busque fórmulas para
su regulación", ha
respondido la Federación sobre
su relación con la Ajub y
también, "que está abierta
a colaborar del mismo modo que lo
hacen con el resto de
colectivos".
"Normal"
es el calificativo que pone el
colectivo de jugadoras a cerca de
la reacción del resto de
estamentos ante su aparición.
"La Ajub se crea como medio
de promoción y apoyo a la Liga
Femenina, y éste es un objetivo
común a la FEB y los clubes, por
lo que nos han aceptado y apoyado
desde nuestra creación",
dice Anula.
Un
futuro
Además
de la acción conjunta, las
socias disponen de un servicio de
asesoría jurídica para llevar a
cabo iniciativas individuales
(hasta pueden hacer la
Declaración de la Renta a
través de este bufete de
abogados), y ya se estudia, en
colaboración con el Consejo
Superior de Deportes, el Comité
Olímpico Español y la empresa
de trabajo temporal Adecco, un
plan de reinserción laboral para
cuando llegue la retirada.
También, se busca un acuerdo con
la mutua Sanitas para conseguir
descuentos en la contratación de
pólizas de seguros. La Ajub
sigue los pasos de las demás
asociaciones de jugadores,
teniendo como referente a las de
Estados Unidos.
Al
igual que con los chicos, en el
caso de las chicas sólo los
éxitos de la selección
española logran enganchar
al público. De momento los
resultados son positivos (bronce
en el último Eurobasket) y
existe la convicción de que en
el próximo Mundial (el mes que
viene en China) España dará que
hablar. Jugadoras, entrenadores,
directivos, federativos,
periodistas... casi todos
coinciden al decir que es
bienvenido todo aquello que sea
positivo para la Sele,
porque ésta es quien tira
del carro; y una unión de
jugadoras favorece la buena
convivencia en la Selección. De
momento, todo son buenas
intenciones y el clima es
favorable en el baloncesto
femenino español; no así en el
masculino.
Habrá
que seguir de cerca la evolución
de la Ajub.
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