| James Naismith es
el nombre clave para entender el
baloncesto. El inventor del
baloncesto utilizó una ya famosa
cesta de melocotones para
desarrollar un deporte
apasionante como es el nuestro.
Sin embargo, muy pocas personas
saben de la existencia de la inventora
del baloncesto femenino: Senda
Berenson. Senda Valvroyenski
nació en Butryrmantsy, cerca de
la actual capital de Lituania,
Vilnius. Era el 19 de marzo de
1868. Poco tiempo más
permaneció la familia en la
zarista Rusia, ya que siete años
después emprendió un viaje
hacia la prosperidad de los
Estados Unidos de Norteamérica.
Allí, los Valvroyenski
adoptarían el apellido Berenson
para pasar más desapercibidos.
Berenson
tenía graves problemas de salud
que a menudo interferían en su
educación. Sin embargo, con
tesón logró un empleo en el
prestigioso y emprendedor Smith
College (Northampton,
Massachussets) como directora de
Educación Física. Su empuje se
tradujo en la enseñanza de
nuevas disciplinas deportivas:
esgrima, hockey sobre hierba y
gimnasia.
Hacia
finales de 1892, a Berenson le
llegaban noticias de un nuevo
deporte inventado en Springfield
(también en Massachussets) por
un tal Naismith. Emprendedora
como era, Berenson decidió
conocerle en persona y adaptar el
baloncesto a las estudiantes de
su institución.
Su
versión enfatizaba el pase y la
colocación al prohibir más de
tres dribblings seguidos
y tener el balón más de tres
segundos para cada jugadora; así
se evitaba el juego físico. Pero
las novedades más destacadas
fueron dividir el terreno en tres
áreas y elevar el número de
jugadores a seis por equipos,
asignando a dos para cada área.
Con
estas normas adicionales, se
disputó el primer partido
femenino el 21 de marzo de 1893
entre las estudiantes de primer (freshman)
y segundo año (sophomore).
Fue, cómo no, en el Smith
College y sin espectadores
masculinos, pues estaba prohibido
en la época. Pronto su invento
se propagaría con inusitada
rapidez entre los institutos de
mujeres.
Berenson
redactaría las reglas oficiales
desde 1899 hasta 1917 y su
versión se mantendría vigente
durante 70 años. Moriría en
Santa Bárbara (California) el 16
de febrero de 1954, poco antes
del cambio a las actuales normas.
Por
su indudable contribución, la
considerada madre del
baloncesto femenino (como así es
frecuentemente recordada) fue una
de las dos primeras personas que
entraron, en 1999, en el Hall of
Fame Femenino.
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