EL REPORTAJE


Viernes, 04-04-2003
JOSÉ LUIS SAAVEDRA
Telde

 
  La odisea de Caja Rural  
Crónica de un regreso accidentado desde Burdeos
 




Óscar Cuesta.
Los aeropuertos
franceses estaban de huelga





Caja Rural. El equipo apenas
pudo descansar con el ajetreo

 
 
  Las jugadoras del Caja Rural Canarias para nada se esperaban que, después de perder ante Waïti Basket Burdeos (66-60), lo peor del día aún no había llegado. Ellas desconocían que pocos minutos antes de comenzar el partido Domingo Díaz nos había comentado: "La agencia me ha llamado para decirme que esta noche a partir de las 12 hay una huelga general de todo el transporte francés y nos han suspendido el vuelo de vuelta; y lo que es peor, no hay ningún medio de transporte colectivo para poder desplazarnos hasta Madrid". La pregunta estaba clara: "¿Y ahora cómo llegamos a Gran Canaria?".

Lo primero que se pensó fue alquilar coches hasta París, al aeropuerto Charles De Gaulle (unos 650 kilómetros), y desde allí tomamos el avión que está programado de servicios mínimos hasta Madrid. Pocos minutos después llegó el jarro de agua fría: "Si hay huelga general, la carretera hasta París estará bloqueada por piquetes", nos comentó una señora muy bien informada. De nuevo, llamadas y más llamadas a las casas de alquiler a ver si había la posibilidad de contratar grandes monovolúmenes para hacer el viaje de 761 kilómetros hasta Madrid. Todo ello con el partido a punto de comenzar.

Con la amargura de la derrota reflejada en los rostros de las jugadoras, llegó la hora de la comunicación. Después de una ligera cena a la 1.00, había que ponerse en camino. La gran duda flota en el ambiente: "¿Estarían los ya famosos piquetes franceses en la carretera?". Hasta que no se llegó hasta San Sebastián (261 kilómetros) no respiramos tranquilos.

Llegada a Barajas

Ahora, pasado el peligro, era cuestión de recorrer los últimos 500 kilómetros hasta Barajas. A las 08.20, y después de las preceptivas paradas que marca el más elemental sentido común, nos vimos aparcando ante el edificio de salidas nacionales, ante la atenta mirada de los municipales ajenos completamente a la odisea que acabábamos de vivir y con las prisas de rigor. "Por favor aquí no se puede aparcar. Si no se dan prisa me veré obligado a multarlos". Para prisas estábamos. ¡Qué diferente se ve la vida después de hacer 761 kilómetros de noche y con la angustia a punto de asfixiarte!.

Al filo del mediodía nos despedíamos de Rosi Sánchez, que hoy es la representante de todo el baloncesto femenino en el concurso de triples de la ACB. Le deseábamos "mucha suerte" para el concurso. Sánchez nos respondía: "La suerte ya la he hemos tenido hoy con poder estar aquí".

 

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