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Las jugadoras del
Caja Rural Canarias para nada se
esperaban que, después de perder
ante Waïti Basket Burdeos
(66-60), lo peor del día aún no
había llegado. Ellas
desconocían que pocos minutos
antes de comenzar el partido
Domingo Díaz nos había
comentado: "La agencia me ha
llamado para decirme que esta
noche a partir de las 12 hay una
huelga general de todo el
transporte francés y nos han
suspendido el vuelo de vuelta; y
lo que es peor, no hay ningún
medio de transporte colectivo
para poder desplazarnos hasta
Madrid". La pregunta estaba
clara: "¿Y ahora cómo
llegamos a Gran Canaria?". Lo
primero que se pensó fue
alquilar coches hasta París, al
aeropuerto Charles De Gaulle
(unos 650 kilómetros), y desde
allí tomamos el avión que está
programado de servicios mínimos
hasta Madrid. Pocos minutos
después llegó el jarro de agua
fría: "Si hay huelga
general, la carretera hasta
París estará bloqueada por
piquetes", nos comentó una
señora muy bien informada. De
nuevo, llamadas y más llamadas a
las casas de alquiler a ver si
había la posibilidad de
contratar grandes monovolúmenes
para hacer el viaje de 761
kilómetros hasta Madrid. Todo
ello con el partido a punto de
comenzar.
Con
la amargura de la derrota
reflejada en los rostros de las
jugadoras, llegó la hora de la
comunicación. Después de una
ligera cena a la 1.00, había que
ponerse en camino. La gran duda
flota en el ambiente: "¿Estarían
los ya famosos piquetes franceses
en la carretera?". Hasta que
no se llegó hasta San Sebastián
(261 kilómetros) no respiramos
tranquilos.
Llegada
a Barajas
Ahora,
pasado el peligro, era cuestión
de recorrer los últimos 500
kilómetros hasta Barajas. A las
08.20, y después de las
preceptivas paradas que marca el
más elemental sentido común,
nos vimos aparcando ante el
edificio de salidas nacionales,
ante la atenta mirada de los
municipales ajenos completamente
a la odisea que acabábamos de
vivir y con las prisas de rigor.
"Por favor aquí no se puede
aparcar. Si no se dan prisa me
veré obligado a multarlos".
Para prisas estábamos. ¡Qué
diferente se ve la vida después
de hacer 761 kilómetros de noche
y con la angustia a punto de
asfixiarte!.
Al
filo del mediodía nos
despedíamos de Rosi Sánchez,
que hoy es la representante de
todo el baloncesto femenino en el
concurso de triples de la ACB. Le
deseábamos "mucha suerte"
para el concurso. Sánchez nos
respondía: "La suerte ya la
he hemos tenido hoy con poder
estar aquí".
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