EL REPORTAJE


Jueves, 07-08-2003
JOSÉ CARLOS LEÓN
El Día de Córdoba

 
  El 'shock' de la UCO  
El equipo cordobés se está encontrando con una liga
mucho más exigente y profesional de lo esperado
 




UCO.
El equipo cordobés
está teniendo problemas





UCO. Lopera asegura ilusión





UCO. El equipo cordobés es muy
peleón, pero demasiado bajo


 
 
  Yo les vendo un proyecto joven, con mucha ilusión, ideal para jugadoras que pueden promocionarse y hacer buenos números, les vendo hasta la Mezquita, pero claro, luego viene el dinero”. Las palabras de Ángel Lopera resumen sólo en parte las complicaciones que está viviendo el entrenador de la UCO para construir su equipo de cara a la próxima temporada en la LFB-2.

Después de un año mágico culminado con el ascenso, el equipo universitario vive días de incertidumbre cuando apenas faltan un par de semanas para el inicio de la pretemporada, en pleno proceso de aterrizaje a una competición que le ha pillado con el paso cambiado.

Antes de medirse con sus rivales en la pista, la UCO está notando ese shock del cambio de categoría en las negociaciones con las jugadoras. El primer quebradero de cabeza está siendo la renovación del bloque que logró el ascenso. Inma Gómez, Raquel Pérez, Carolina Gavilán, Carmen Ordóñez, Rosa González y varias júniors ya han asegurado su continuidad, pero otras dos pesos pesados, Cristina Gómez e Izaskun Elizaran (curiosamente, la única jugadora con experiencia en la categoría) siguen sin dar una respuesta afirmativa.

La razón es bastante comprensible. La máxima oferta de la UCO es de 240 euros mensuales, con algún complemento extra para las jugadoras (como Cristina e Izaskun) que trabajan al margen del baloncesto. La exigencia de una categoría profesional, con cuatro entrenamientos semanales y viajes que suman cerca de 20.000 kilómetros a lo largo de toda la temporada es una dura carga para unas jugadoras a las que se les ofrece poco más que la ilusión por jugar en una categoría en la que muchas de sus rivales se mueven por encima de los 2.000 euros mensuales.

Lo cierto es que hay bastantes equipos que afrontan la temporada sólo por estar ahí y salvar la categoría. Pero no menos cierto es que hay otros muchos que sólo juegan con la idea de ascender y ahí la pelea va a ser tremenda. Equipos como el Mendíbil ascendieron la pasada temporada con un presupuesto de 450.000 euros, una cifra semejante a la que mueven los grandes de la LFB-2, como el recién descendido Linares. Estas cifras dejan a las claras la exigencia de la competición en la que se verán envueltas las universitarias.

Porque si algo está claro, es que los responsables de la UCO no han terminado de asimilar el carácter absolutamente profesional de la LFB-2. Aparte de los sueldos de las jugadoras, otras cuestiones como la calidad de los desplazamientos (cinco viajes a Cataluña, dos a Baleares, dos al País Vasco...) pueden marcar diferencias en contra del equipo amarillo.

A ilusión y trabajo no nos va a ganar nadie y vamos a jugar sin miedo ninguno”, asume Lopera consciente de que pocas armas más va a tener para hacer frente a la temporada. Los argumentos son múltiples. El primer rival de las universitarias en la liga, el Jovent balear, ha cambiado radicalmente su discurso de la pasada temporada (en la que peleó por la permanencia) y se ha reforzado para ser más ambicioso. El Linares va sobre seguro y ha fichado a la veterana base Estela Ferrer (16 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias) o a la americana Sylita Thomas (22 puntos y 10 rebotes) a base de talonario.

El éxito se compra, así de fácil. “Hablo con los agentes y en el momento en el que hablamos de dinero todo cambia. Tengo 1.500 euros al mes para la americana y por eso es muy difícil fichar”, lamenta Ángel Lopera, que tras su etapa en el Cajasur está viviendo la dureza del baloncesto profesional desde el otro lado de la mesa. El 18 de octubre se alza el telón.

[Este reportaje fue publicado por El Día de Córdoba]

 

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