UConn hace historia
 
 
Lunes 11-04-2004
Damián Martínez

Redacción

La temporada 2003-2004 ya tiene un sitio en los anales históricos, ya no del baloncesto universitario, sino del deporte colegial americano en general. Será recordada por ser la primera ocasión en la que una universidad de la Division I se alzó con el campeonato nacional de baloncesto, tanto en categoría masculina como en femenina: 24 horas antes de que las Lady Huskies derrotaran a Tennessee, los chicos, comandados por el pívot Emeka Okafor, derrotaron a los Yellow Jackets de Georgia Tech.

Pero, dejando de lado la gesta combinada de la sección de basket de la Universidad de Connecticut, los aficionados de los Huskies tienen motivos para sonreír.

En el momento en el que Diana Taurasi tiraba el balón a las gradas, tras el pitido final del vibrante partido entre dos de las universidades más laureadas de la historia universitaria, una de ellas, la de Connecticut, conseguía igualar los tres títulos consecutivos que la otra, la de Tennessee, había conseguido durante la década de los 90. Y la diferencia de trofeos entre ambas se acortaba, cinco de las Lady Huskies por seis de las Lady Vols.

Con la victoria de UConn, esta pugna entre los dos colleges, que estadísticamente aún es favorable a la Universidad de Tennessee, en los últimos años se decanta hacia el otro lado de la balanza. Las Lady Huskies han logrado sus dos últimos títulos frente a las Volunteers, y en 2002 lograron acabar la temporada invictas. Geno Auriemma ha sabido combinar grandes talentos (Sue Bird, Swin Cash, Diana Taurasi,...) para ensamblar un equipo prácticamente invencible... un equipo que, durante los últimos cuatro años, ha acumulado un balance de 139 partidos ganados por 8 perdidos.

Cuatro años en los que Diana Taurasi, coronada MVP de la Final Four en el New Orleans Arena, ha completado su ciclo universitario, despidiéndose de la forma que pretendía, logrando el campeonato de la NCAA, el tercero de su cuenta particular.

Ha sido impresionante. Cuando llegué siendo freshman no esperaba nada de esto. Ha sido increíble. No me lo puedo creer. ¿Tres seguidos? Simplemente no se pueden conseguir”, afirmaba eufórica la número 3 en su última rueda de prensa en la NCAA.

Con su marcha, se cierra otro ciclo, uno de los más brillantes en la historia del baloncesto universitario, el de un equipo vestido de azul y blanco, que demostró ser un equipo ganador, con un carácter propio de los campeones. Es el legado de UConn, el legado de Taurasi, que ya tiene un lugar en la historia.

Semifinales sin sorpresas

Si durante el camino hacia New Orleans Minnesota y LSU habían dado la sorpresa colándose en la Final Four, ninguna de las dos pudo prolongar su destacada actuación ante las dos favoritas, Connecticut y Tennessee.

Pero ambas universidades saltaron a la pista sin nada que perder y con mucho que ganar, sin presión, y metieron el miedo en el cuerpo durante muchos minutos a las Huskies y las Vols.

Minnesota, la cenicienta del Torneo, plantó cara a UConn. Nunca se dieron por vencidas, a pesar de lograr ponerse por delante en el marcador una sola vez. Lindsay Whalen estuvo sometida a una férrea defensa ante la que únicamente pudo anotar 3 de 11 en tiros de campo, consiguiendo 11 puntos (la mitad de su promedio durante la temporada), pero, a pesar de eso, supo dirigir a las Golden Gophers con maestría. La pívot Janel McCarville planteó una dura lucha bajo los tableros a las interiores de las Lady Huskies, finalizando el partido con 18 puntos y 7 rebotes.

Lo que le dio la victoria a Connecticut ante la lucha de las Gophers fue el saber jugar como un equipo campeón. “Ellas hicieron grandes jugadas y metieron tiros importantes, pero, afortunadamente, supimos responderlas cada vez”, declaraba Diana Taurasi, que acabó con 18 puntos. El partido se rompió cuando, a 5:50 para el final, con 58-55 para las Lady Huskies, Minnesota se pasó tres ataques sin anotar, y un triple de Ann Strother y una posterior canasta de dos de UConn pusieron un 63-55 faltando dos minutos, durante los que Minnesota no pudo recortar la diferencia, llegándose al final con el 67-58 que daba el pase a Connecticut.

Louisiana State, por su parte, aguantó hasta el último segundo a Tennessee. Mejor dicho, hasta los últimos 1.6 segundos, cuando una bandeja de LaToya Davis puso dos puntos por delante a las Lady Vols (52-50), dándoles el partido y el pasaporte a la final.

Fue un partido en el que predominó una gran intensidad defensiva que forzó malos porcentajes de tiro por parte de los dos equipos, que lo convirtieron en la semifinal con anotación más baja de la historia.

Ninguno de los dos equipos pudo distanciarse en el marcador, y nada se decidió hasta los últimos instantes. A 10 segundos de la conclusión, Tasha Butts tuvo el balón para decidir el destino de Tennessee, como en los dos partidos anteriores, que se resolvieron por un margen de dos puntos conseguidos por Butts en las postrimerías de los encuentros. Esta vez falló, pero Temeka Johnson perdió la pelota en la posesión de LSU quedando 6 segundos, y Shyra Ely la recuperó para asistir a Davis. “Se supone que tenemos que estar aquí porque seguimos encontrando medios para ganar”, decía Ely.

Seimone Augusts lideró a las Lady Tigers con 16 puntos y 9 rebotes, mientras que por parte de las victoriosas Vols, Shanna Zolman consiguió 12 puntos, Butts 11 y 11 rebotes y Davis 10.

No hay dos sin tres

La gran final se presentaba como una reedición de la del año pasado, con las Lady Huskies de Connecticut y las Lady Vols de Tennessee frente a frente.

Las Vols de Pat Summitt habían demostrado durante el torneo su capacidad de tener la cabeza fría durante los últimos instantes de los partidos, para saber jugar (y ganar) con presión, concretamente durante los tres partidos anteriores a la final, resueltos todos ellos por un margen de dos puntos en los últimos segundos (Baylor, 71-69; Stanford, 62-60; LSU, 52-50).

Una cualidad, la de aguantar la presión, de la que Diana Taurasi había dado sobradas muestras de poseer durante su trayectoria en UConn. Y parecía que las Lady Huskies de Taurasi tenían tomada la medida a sus rivales, ya que acumulaban un balance de 8-1 frente a ellas.

Connecticut salió lanzada a por el título en los primeros minutos de juego, y alcanzó una ventaja de 17 puntos a 6 minutos para el descanso (30-13). Las Huskies movían bien el balón, logrando buenas posiciones de tiro (67% de acierto en tiros de campo durante la primera mitad), pero Tennesse cargaba el rebote ofensivo (11 en el primer tiempo), lo que les permitía segundas opciones de tiro y mantenerse con vida, logrando un parcial de 9-0 justo antes del descanso, que reducía la diferencia a 6 puntos. Las jugadoras se retiraron a los vestuarios con todo por decidir.

No era la primera vez en la temporada que a UConn le recuperaban una ventaja tan grande (Duke, Penn St). Pero como admitió Taurasi tras el partido “lo que hemos aprendido este año es que en situaciones debemos confiar en nosotras. Y creo que nuestro carácter apareció cuando redujeron la diferencia a 2. Cada vez que necesitamos realizar una jugada importante, la conseguimos”.

Tras el descanso, el partido se convirtió en un tira y afloja, en el que Tennessee tuvo una desventaja mínima de 2 puntos, tras un triple de Brittany Jackson, a 10 minutos del final. Pero Connecticut dominaba la pintura (22 puntos en la zona en el segundo acto), y aumentó su ventaja a 8. Las Vols realizaron la última acometida, y una bandeja de Ashley Robinson las colocó a 4, 59-55. Pero ya no pudieron reducir más. Un triple de Willnett Crockett daba una ventaja insalvable a las Huskies, que en el juego de las faltas y los tiros libres, certificaban su victoria, 70-61.

En su último partido, del que fue nombrada MVP, Taurasi (17 puntos), recibió una ayuda vital de todas sus compañeras, especialmente de Ann Strother, 14 puntos, y de Barbara Turner y Jessica Moore, 26 y 18 rebotes entre ambas.

Por Tennessee, Shanna Zolman fue la mejor con 19 y 9 rebotes, acompañada por Shyra Ely (10 y 7) y Ashley Robinson (13 y 7).

Y así, la temporada se cerró para UConn de forma perfecta, logrando tripitir. Una temporada que no fue, ni mucho menos, fácil. “La temporada fue increíblemente difícil en muchos sentidos. Las jugadoras tuvieron que ser lo que la gente esperaba que fueran”, dijo Geno Auriemma.

En cuanto a las Lady Volunteers, las chicas de Pat Summitt perdieron la batalla, al igual que durante estos últimos años, contra las Huskies, y prolongaron su racha negativa sin títulos, que se alarga desde 1998.

Pero puede que ahora, sin Taurasi enfrente, lo tengan todo más fácil.

 














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