Una vez la competición finaliza, toda jugadora se toma un necesario respiro para desconectar de tantos meses de tensión,
intensidad y concentración. Sin embargo, los expertos afirman que en la postemporada las habilidades de cualquier
jugador experimentan una mejora mucho mayor que en la propia temporada. Y en Mataró han trabajado
muy duro en julio para que más de 30 jugadoras comiencen la próxima campaña con movimientos más pulidos
bajo la atenta supervisión de Tito Sobrín y Oriol Villá

Un día de trabajo

3º día Matinal (12-13 horas, Palau Josep Mora)

· 10 tiros x 5 posiciones (media distancia)
· Tiro tras autopase sobre pie interior
· 10 tiros x 5 pos. (1 serie media distancia- 4 triples, pívots 4-5 metros)
· Tiro sobre pie interior con poste
· 10 tiros x 5 posiciones (triples)
· Tiro tras autopase sobre pie exterior


9º día Tarde (18.30-20, Pavelló Boet)

· 2x0 BD con 4 finalizaciones + 3x0
· 3x0 toda pista con BInd vertical + BInd diagonal
· Estiramiento
· 1x0 con poste sobre pie exterior y 4 finalizaciones  e introducción de la finta de salida sobre fondo
· 1x1 en cuarto de pista con poste
· 1x0 con poste sobre pie exterior y finta sobre fondo
· 3x10 abdominales
· 3x3x3 con BInd vertical

 



 



"La mejora ha sido espectacular". Con esa frase resumía Tito Sobrín 10 intensos días de un campus de tecnificación pensado por y para ese objetivo. Más de 30 jugadoras cumplieron la doble sesión de entrenamientos específicos centrados ante todo en el tiro y en las finalizaciones, completando un ejercicio estival que en el baloncesto profesional masculino está mucho más arraigado. No son pocos los jugadores que en esta época invierten parte de su tiempo en acudir a prestigiosos campus, ya sea en Estados Unidos (donde esta cultura está mucho más arraigada) o en España (por ejemplo, el campus paralelo del Matraco Margall o el de la ABP), para perfeccionar determinados detalles de su juego. Detalles que luego, en la temporada, le ayudarán a desenvolverse con mayor soltura y confianza. Con esas mismas premisas, Sobrín creó en Mataró este campus no sólo para las jugadoras de su UE Mataró (las internacionales Carbó, Siñol y Murcia -quienes marcharon a Lugo con las selecciones a mitad de la segunda semana- , sino también para cualquier otra que estuviera interesada, como Alba Marquina y Carla Camps, junior del UB Barça.

El técnico leonés se rodeó de entrenadores como Oriol Villá, Lucas Mondelo o Joan Carles Díez, aparte de las apariciones puntuales de Miquel Ballester y Josep Alemany. Los técnicos supervisaron el trabajo, dividido en dos partes muy diferenciadas. Por la mañana, de 12 a 13, se trabajaba el tiro. La idea de la mejora a través de la cantidad de tiro fue la premisa básica, ocupándose de la calidad en aspectos como el equilibrio de los pies en caídas y saltos. Asimismo se incidió en las recepciones sobre pie interior y sobre exterior para finalizar en tiro, o bien en tiro tras bote de salida, pérdida de paso, reverso, aro pasado, entre otros detalles técnicos.

Parte de ese trabajo se aprovechó para la tarde (primero dividido en dos tandas, de 16.15 a 18 y de 18.15 a 20 y la segunda semana de 18.30 a 20), que versó fundamentalmente en el trabajo de 2x2 con bloqueo directo y 3x3 con bloqueos indirectos diagonales y verticales, donde ya se aplicaron muchos de esos recursos matutinos. Las jugadoras se dividieron en dos tandas, una para jugadoras preinfantiles e infantiles y otra para cadetes y juniors. Como es lógico, la intensidad y el ritmo marcó la diferencia en ambos grupos. El trabajo de los bloqueos directos e indirectos acapararon progresivamente el grosor.

La próxima postemporada Mataró volverá a organizar este campus de tecnificación, pero con algunas importantes variaciones, ya que se centrará en profesionales (de hecho, Laura Navarro -Cadí La Seu- y Rosa Maymí -Mataró- trabajaron en algunas sesiones), se acotará el número de jugadoras por técnico y, finalmente, se ampliará el número de sesiones diarias. Enraizar el hábito de trabajo específico en verano es una de las cuentas pendientes del baloncesto femenino para dar otro saltito más hacia delante. En definitiva, campus como éste no son sino una inversión en uno mismo.



 

Texto: Óscar Cuesta