
SELMA DELIBASIC
Sarajevo (Bosnia)
14/04/1980
1'96 m.
Pívot
Nacionalidad: sueca |
TRAYECTORIA
..-2000 Trollhatan (Suecia)
2000-03 Universidad Duquesne (NCAA)
2003-04 Pabellón Ourense (LFB-2)
2004-05 Femenino Cáceres (LFB-2)
2005-06 Arxil Comervía (LFB-2)
GALARDONES
Internacional con la selección junior y absoluta sueca
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estadísticas
99-2000 Trollhatan (Suecia)
26'4 p, 10'0 reb, 5 tap
2002-03 Universidad Duquesne (NCAA)
2'1 p, 2'0 reb
2003-04 Pabellón Ourense (LFB-2)
11'0 p, 30'6 min, 8'0 reb, 13'0 val
2004-05 Femenino Cáceres (LFB-2)
13'3 p., 31'6 min, 51% T-2, 8'2 rebs, 16'8 val
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CAPÍTULO
I
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II
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III
1ª PARTE: De niña a mujer en la guerra de los Balcanes
Tras la muerte del
Mariscal Tito (1980), la Yugoslavia forjada como
resultado de la II Guerra Mundial comienza un proceso de autodestrucción
cuyo principio del fin sucede en 1991, cuando Eslovenia y Croacia
proclaman
su independencia. En abril de 1992 la guerra alcanza a la cercana Bosnia,
compuesta por un 18% de croatas, 32% de serbios y 40% de bosnios, entre
ellos una niña llamada Selma Delibasic, hija de Armina y de Selman, el dueño
de una tienda de bicicletas en Sarajevo. Sin relación con el mítico Mirza,
quien desplegó parte de su magia en el Real Madrid.
El ejército serbio cerca la capital bosnia el 6 de abril del mismo año.
Sarajevo está protegida por la ONU, toda una broma cuando los cascos azules
no tienen autorización para responder al enemigo (recuerden el penoso papel
en ciudades como Srebrenica o en el genocidio ruandés). La ciudad es
bombardeada día y noche, sin agua ni luz y presa de un caos interior,
dispersas las múltiples facciones que componen el "ejército" de resistencia.
En Yugoslavia coexistían 6 nacionalidades, 12 idiomas, 13 minorías étnicas,
2 alfabetos y 3 confesiones religiosas.
Selma no había tocado entonces una pelota de baloncesto. Tenía 11 años y
jugaba al balonmano. Veía por la televisión junto a su madre los
enfrentamientos en Croacia –en su casa cercana al aeropuerto-, pero no
esperaba conocer la guerra en primera línea. "Pensábamos que el conflicto no
iba a durar mucho", recuerda. La atmósfera se hizo pronto irrespirable.
"La
gente sospechaba del vecino y algunos avisaban a los francotiradores. No te
podías fiar de nadie. Muchos amigos cortaron su relación con nosotros.
Algunos torcían la cara ante nuestra presencia, otros incluso nos escupían".
Selma se educó en la religión musulmana, pero no bajo la sharia o el velo de
los países de Oriente Medio, sino bajo una gran influencia occidental y los
residuos ideológicos del comunismo. "Perdí a todos mis amigos, mi infancia y
mi pasado".
EL SILBIDO DE UNA BALA
Y casi el aliento. "En una ocasión salí a jugar a la calle –sí,
a jugar- y no recuerdo más. Me desperté en mi habitación. Mi madre me contó
después que un francotirador profesional me vio a través de un ventanal de
la galería y disparó –las mujeres y los niños se pagaban mejor-. La bala
pasó a escasos centímetros de mi nuca y se incrustó en la pared. El shock me
dejó atónita, sin reacción. Mi madre me metió en casa y me acostó en la
cama, cuando desperté pensé que sólo había sufrido una pesadilla".
Los obuses se convirtieron en el menú del día en Sarajevo. Los Delibasic
pasaron varios días sin comer, incluido el 14 de abril, día del cumpleaños
de Selma. "Ni siquiera podemos celebrar este día, lo siento", se lamentaba
su madre. "Le respondí: 'Mamá, ahora hay cosas más importantes que mi
cumpleaños'. En ese momento –explica- me hice mujer. Aprendí a vivir cada
día como si fuese el último". La mayoría de edad a los 12 años.
La tortura duró 20 días. Selma pudo escapar de la ratonera junto a su madre,
rumbo a Suecia, donde se encontraba un familiar. Su padre permaneció en
Sarajevo. Murió en 1995, pocos meses antes del final de la guerra. Ella
estuvo a punto de enloquecer al saberlo, si no lo hizo fue porque, según sus
palabras, "el baloncesto y la música –su otra pasión- salvaron mi vida".
Conoció al primero por pura casualidad. "Comencé a jugar al voleibol, pero
la enfermera del colegio me animó a participar en el equipo de baloncesto de
su hija, el Trollhattan Basketball club. Probé y no me fue nada mal.
Recuerdo que metí 32 puntos en mi primer partido, casi sin tener ni idea".
Selma comenzó a desahogar sus frustraciones entre las dos canastas. La vida
en Suecia era casi tan dura como en la Sarajevo asediada. "Nunca me sentí
tan discriminada en un país. Ni mis compañeras ni sus familias me hablaban
fuera del pabellón, sólo en la pista. Fuera, ni un saludo. No tenía amigas
ni salía de casa. Cuando se iba a celebrar el cumpleaños de un miembro del
equipo y se preguntaba quien asistiría a la fiesta en el vestuario yo no
existía para ellas". Su único apoyo fue el entrenador Mikel Halbert (con
quien todavía guarda contacto). Por él hizo esfuerzos sorprendentes. Como el
del partido donde, tras una primera parte discreta –10 puntos- reaccionó en
la segunda para terminar con 42, y la victoria. "Selma, te necesito", le
había dicho el técnico durante el descanso. Su progresión le permitió ganar
confianza e incluso ilusión. "Pensaba que iba a ser convocada por la
selección nacional júnior de Suecia, pero no me admitieron porque no había
nacido allí. Eso me dolió mucho". (La propia Federación sueca la repescó más
adelante, ganándose el respeto del resto de las jugadoras).
En 1999 Selma, poseedora de la doble nacionalidad sueca y bosnia, cuenta 19
años y ganas de labrarse un futuro que en absoluto tiene que ver con el
baloncesto. Piensa en cumplir el sueño americano en Estados Unidos, pero
como niñera, labor para la que tiene cualidades y voluntad.
ÁLEX OSORIO
FOTOS: Prodep
Federación Sueca
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