Dicen que quien no ha vivido una guerra no conoce la verdadera naturaleza del ser humano.
Ella, una "muslin" en la Sarajevo yugoslava, se hizo mujer a los 12 años, con el silbido de una bala tras la nuca.
Hoy respira, tranquila, en España, sin olvidar las cicatrices del pasado.
Ésta es la historia de Selma Delibasic



SELMA DELIBASIC

Sarajevo (Bosnia)
14/04/1980
1'96 m.

Pívot
Nacionalidad: sueca

TRAYECTORIA
..-2000 Trollhatan (Suecia)
2000-03 Universidad Duquesne (NCAA)
2003-04 Pabellón Ourense (LFB-2)
2004-05 Femenino Cáceres (LFB-2)
2005-06 Arxil Comervía (LFB-2)

GALARDONES
Internacional con la selección junior y absoluta sueca
 


estadísticas

99-2000 Trollhatan (Suecia)
26'4 p, 10'0 reb, 5 tap
2002-03 Universidad Duquesne (NCAA)
2'1 p, 2'0 reb
2003-04 Pabellón Ourense (LFB-2)
11'0 p, 30'6 min, 8'0 reb, 13'0 val
2004-05 Femenino Cáceres (LFB-2)
13'3 p., 31'6 min, 51% T-2, 8'2 rebs, 16'8 val
 



 


CAPÍTULO I
| II | III

2ª PARTE: Del sueño americano a la realidad española

El destierro de Selma Delibasic en Suecia no fue precisamente idílico, aunque bien está todo lo que no sea una vida entre bombas y francotiradores de la poco hospitalaria Sarajevo, donde antiguos amigos y hermanos se relacionaban a tiros. Extraña en el estado de bienestar por excelencia, nuestra muslin se propuso vivir el sueño americano.

No es necesario recordar a Hakeem Olajuwon o Dikembe Mutombo. Millones de personas han emigrado a Estados Unidos de Norteamérica en busca de nuevas oportunidades, de un cambio, de un nuevo capítulo en su diario. Entre los que fracasaron estrepitosamente y los que alcanzaron el éxito y la fama, existen millones de anónimos aventureros que asentaron una nueva vida, crearon una familia y hoy son un estadounidense más. Selma Delibasic pretendía ser una de ellas en 1999. "Quería vivir el sueño americano –explica- estaba dispuesta a ello, comenzando a trabajar de niñera, como tantas otras yugoslavas".

Casualidades de la vida, la pareja de su madre conocía a un representante de jugadores. Éste le sugirió enviar un vídeo, procedimiento habitual en este tipo de casos. "Rellené mis datos en un formulario por Internet y adjunté un vídeo correspondiente a un partido de play off que disputé con Trollhattan. En ningún momento pensé que iba a ser útil. ¿Quién se iba a fijar en mí? Era algo absurdo, pero no perdía nada por intentarlo". Días después obtuvo una respuesta. Un milagro. La Universidad de Duquesne, en Pittsburg (Pennsylvania) le ofreció una beca deportiva para estudiar y competir en su sección de baloncesto. Selma no se lo creyó al principio, claro: "No es posible, tiene que ser una broma del novio de mi madre. Nadie podría estar tan loco para confiar en una jugadora extranjera, residente a miles de kilómetros de allí, sólo por ver un vídeo" (¡ay Selma!, y cómo fichan gran parte de los clubes españoles de a pie) . La proposición fue tan cierta como apremiante, pues apenas dispuso de dos semanas para aceptar la oferta. Dos semanas para elegir un nuevo camino en la vida.


EL PARAÍSO QUE NO ERA




A los 19 años, terminado el verano de 1999, Selma Delibasic era una estudiante más en la Universidad católica de Duquesne, una institución fundada en 1878, cuyo principal referente deportivo en el mundo del baloncesto podría ser la internacional croata Korie Hlede, máxima anotadora en la historia del equipo femenino al completar su último año, en 1998. Selma superó previamente el S.A.T.-en concreto una prueba especial para los no nacidos en Estados Unidos-, un examen de ingreso sobre conocimientos generales. Después se matriculó en Relaciones Públicas, licenciatura que aprobó con una media de 3,99 puntos –el máximo es un 4,00- demostrando su interés por el estudio y una facilidad innata para el dominio de las lenguas. Aprendió inglés poco antes de realizar su examen de ingreso (y hoy domina además el sueco, alemán, español, bosnio y serbocroata, más pequeñas nociones del hebreo).

Pero dentro de la pista la experiencia fue muy dura. En cuatro temporadas (desde 1999 hasta 2003) Selma participó en sólo 47 partidos oficiales, con una media de 4'06 minutos –ya saben, los de la basura- sin pisar la pista entre 1999 y 2002. En Duquesne coincidió con la croata nacida en Sibenik Nikolina Pender y con la rusa María Stankevich. "Fue durísimo porque, juegues o no, la intensidad y la exigencia son máximas, incluso controlan la ropa a vestir en los viajes. Creo que teníamos un buen equipo, pero sin química, como dicen los expertos. Mis compañeras eran como niñas, cada una iba a su aire, si bien se peleaban con frecuencia e incluso lo hacían en pista, negándose a pasar la pelota a la mejor situada cuando se enfadaban". Todo un poema. Nadie se preocupó especialmente por su progresión –algo desconcertante dada la fama que atesora el baloncesto de formación estadounidense-, así que se buscó la vida y aprendió por su cuenta. "Entablé amistad con los chicos del equipo de fútbol americano, al terminar el entrenamiento de mi equipo jugaba unas horas con ellos. Recibí muchos golpes, pero no tenía otra opción. Es imposible mejorar si sólo te entrenas contra ti misma". Así, entre placaje y placaje, con canastas más valiosas por su dificultad que un "touchdown", transcurrieron los cuatro cursos de Selma en Duquesne. Hubo dos momentos inolvidables: "En el primer curso, la primera vez en mi vida que fui al cine con amigas, a los 19 años. En el último, la ceremonia de graduación, igual que en las películas, con discursos y los birretes al aire".

Cuatro años de formación personal, pero sin tiempo en la pista para su formación como jugadora. ¿Y ahora, qué? El segundo milagro. "Fran García –después entrenador del Cáceres- se ofreció como representante, abriendo una posibilidad para jugar en España. Claro, en el momento me pareció otro bromista, varias veces le pregunté la razón por la que confió en mí, porque mis estadísticas en la universidad eran muy pobres" (Si en lugar de promediar cuatro minutos nuestra protagonista hubiese dispuesto de 20, su progresión estadística correspondería a 10 puntos y 10 rebotes por encuentro). Así, en 2003 se le presentó otra oportunidad, el desconocido Pabellón Orense de la desconocida Liga Femenina 2 en la desconocida España. Otro dilema –contestar sí o no por Internet- con una semana de plazo. Aceptó y no se arrepintió.


PRÓXIMAMENTE: (3ª y última parte) VIVA LA SPANISH LIFE
 

ÁLEX OSORIO
FOTOS: Pittsburgh Live
ttela.se