El pasado campeonato de España junior se convirtió en otra muestra de la excelente salud que nuestra cantera está atravesando.
Las jugadoras del 88 se hicieron con el control del torneo y confirman que su crecimiento permite ser muy optimistas
por el inmenso talento que atesoran. masBasket analiza a las protagonistas más destacadas de un magnífico torneo.

El caso de Domínguez y Fernández



Estaban destinadas a realizar un papel determinante en el Campeonato de España, pero por diversos motivos Silvia Domínguez y Alba Fernández pasaron de puntillas por el torneo.

Domínguez no fue tan desequilibrante como habíamos previsto. La base de Montgat trató de tirar del equipo sin excesivo acierto. Se le veía incómoda, pasada de vueltas, desacoplada con sus compañeras, en un equipo nada trabajado en estático, que basaba todas sus opciones exclusivamente en la velocidad., muy poco para poder optar a algo serio en el campeonato. Sus intentos por anotar se vieron frenados por las ayudas defensivas, mucho más eficaces que en Liga Femenina, ya que apenas había jugadoras (Bokesa, Vita) a su alrededor que presentaran un peligro ofensivo.

Por su parte, Alba Fernández acusó su falta de entrenamientos. La hospitalense había completado dos sesiones en las tres anteriores semanas por exigencias académicas. La base no había disputado los sectores de Alagón salvo el partido decisivo del domingo, por lo que llegó en un punto poco adecuado para que su tiro fuera tan peligroso como de costumbre. Sin esos problemas, Ferrol se hubiera deleitado con la Alba Fernández que maravilló en Quart cuatro semanas antes con una magnífica dirección de grupo.

Ambas seguirán activas este verano con las selecciones. Esperemos que con las pilas recargadas.
 




 


CAPÍTULO I
| II

EL QUINTETO IDEAL DE masBasket


Ana Suárez (Ros Casares, 1987, 1’74, base)
14'2 puntos, 25/39 tiros de 2, 4'2 rebotes, 2'2 asistencias


La mejor base del torneo a nuestro juicio. Su aplomo en la dirección ha sido el activo más importante en el cuarto puesto del Ros Casares. Es una directora sobria, con una gran capacidad de lectura de situaciones y que tiene una fenomenal habilidad para crearse sus propios tiros, ya sea en 1x1 o en bloqueo directo. Su manejo de balón le permite superar a su defensora y su visión de juego genera pases de canasta con mucha facilidad. Se desenvuelve en la pista con una fantástica plasticidad que encuentra su máxima expresión en el tiro tras bote, un recurso casi infalible y que ejecuta de manera perfecta en todos sus detalles (y si no miren sus números en tiros de dos, espectaculares por tratarse de una jugadora de perímetro). Suárez arrastró ciertos problemas físicos en una pierna, pero no fue óbice para llevar a su equipo a las semifinales. Su crecimiento de un año a otro ha sido otro punto a su favor. En nuestra opinión está más que preparada para dar el salto a la Liga Femenina, previo paso por la selección junior este mismo verano.





Anna Carbó (Mataró Básquet, 1988, 1’75, escolta)
MVP y Máxima anotadora
23’6 puntos, 41/70 tiros de 2, 7’8 rebotes, 3 robos y 24 puntos de valoración

El nombre que más veces salió de boca de los espectadores, entre los cuales había multitud de entrenadores de Liga Femenina 1 y 2, fue el de Anna Carbó. Mucho se ha hablado de su conversión a escolta, toda vez que su crecimiento se estancó en sus 175 centímetros. De la mano de Tito Sobrín, la escolta mataronense ha realizado un campeonato de ensueño. Siendo de primer año ha liderado a la generación del 88, que ha tomado el torneo de forma insolente. Carbó ha dominado los partidos sin excesivo ruido, con su aplomo y concentración, utilizando ante todo su infalible tiro en suspensión tras bote, ese mismo movimiento con el que apabullara en categorías infantiles y que ha ido perfeccionando con el paso de los años. Pero además, sigue posteando y reboteando con su gran fuerza, herencia de su pasado como ala-pívot. En su reconversión a ese puesto de escolta, su tiro exterior ha progresado de forma adecuada siendo a estas alturas un arma que ha aparecido en momentos muy puntuales, siempre de manera clave. Lo mejor de Carbó es que aún tiene multitud de recursos por pulir, como el propio tiro de tres o el de tiros libres. Su fenomenal ética de trabajo juega a su favor.


Paula Elum (Ros Casares, 1988, 1’78, alero)
20'0 puntos, 19/52 triples, 4'2 rebotes

Junto con el tiro tras bote, el lanzamiento de larga distancia ha sido una de las constantes del Campeonato de España. Y Paula Elum ha sido la sorpresa agradable, la tiradora más impulsiva y peligrosa de todas. Su actuación en la semifinal ante el Uni Tenerife roza la perfección, con un 7/9 sensacional. Elum mantuvo a su equipo en aquel partido con un primer tiempo soberbio (5/6) hasta que la mixta no le dejó tocar un balón en condiciones. No se trata de una jugadora apolínea, como suelen ser los tiradores (Silvia Quero, por ejemplo), sino más bien tiene aspecto tosco. Y engaña. Vaya si engaña. La alero del Ros Casares, eso sí, ha realizado dos encuentros grises en el tiro (3/15 ante el CajaCanarias y 2/12 ante el Lima-Horta) lo que deja entrever que debería seleccionar un poco mejor sus opciones, es decir no tirarse las zapatillas si no se tiene el día [no deja de ser una filosofía]. Elum domina el tiro tras bote en la media distancia y se ha convertido en la referencia ofensiva indispensable del conjunto.



Laura Herrera (Uni Tenerife, 1989, 1’89, ala-pívot)
MVP Final
17 puntos, 9’2 rebotes, 21’8 valoración

Laura Herrera fue la otra gran estrella del torneo. La tinerfeña ya no es la jugadora discreta que apareció en la anterior cita junior, hecho disculpable por que se trataba de su primer año cadete. Pero en este torneo ni se le ha ocurrido comprobar su DNI, y los que lo hacían se quedaban perplejos. Su torneo ha sido enorme, liderando en ataque al subcampeón de España y siendo imparable en el poste bajo. Pese a ser diestra prefiere finalizar sobre su izquierda, donde tiene un porcentaje altísimo de acierto. Su actividad sin balón es otro de los fuertes de la tinerfeña, ya que siempre reacciona si su defensora acude a la ayuda o si alguna compañera penetra. Siempre está allí cerca para recibir el balón y levantarlo. Su conexión con Verónica Matoso hizo añicos muchos encuentros, a la vez que abrió espacios para las tiradoras exteriores. Herrera tiene delante muchísimos detalles por pulir e incluso la posibilidad de crearse un buen tiro exterior, ya que es raro verla tirar desde más de tres metros, a pesar de que comienza muchos movimientos desde la línea triple.


Verónica Matoso (Uni Tenerife, 1988, 1’88, pívot)
Máxima reboteadora
12’5 puntos, 13’2 rebotes y 1’6 tapones

Gran progresión la de la pívot tinerfeña respecto a la jugadora que vimos la pasada temporada. Su continua presencia bajo los aros en el triple poste y su excelente utilización del cuerpo le permitió no sólo rebañar los aros mejor que nadie en este campeonato sino también facilitarle un sinnúmero de tiros cómodos que convertía con facilidad. Otra perla del 88 que estará activa este verano con la selección. Su giro sobre la línea de fondo, siempre cargando hombro izquierdo y saliendo por su derecha (tenemos innumerables fotos idénticas a la que tienen a su izquierda), recuerda al que realizara Audie Norris en sus mejores tiempos y genera no sólo tiros propios (rodeando a su defensora y levantando el balón con poco ángulo) sino también para las exteriores en el lado débil o para el corte de Herrera, porque el pase es otra de sus virtudes. Estará en la selección junior por todas esas cualidades, pero sobre todo porque es un peligro constante con y sin balón. Muy necesaria para equilibrar la gran hornada de exteriores del 87 y 88.

 

Texto: Óscar Cuesta