El caso de Domínguez y Fernández

Estaban destinadas a realizar un papel determinante en el
Campeonato de España, pero por diversos motivos
Silvia Domínguez y
Alba Fernández pasaron de puntillas por el torneo.
Domínguez no fue tan
desequilibrante como habíamos previsto. La base de
Montgat trató de tirar del equipo sin excesivo acierto. Se le
veía incómoda, pasada de vueltas, desacoplada con sus compañeras, en
un equipo nada trabajado en estático, que basaba todas sus opciones
exclusivamente en la velocidad., muy poco para poder optar a algo
serio en el campeonato. Sus intentos por anotar se vieron frenados
por las ayudas defensivas, mucho más eficaces que en
Liga Femenina, ya que apenas había
jugadoras (Bokesa, Vita) a su alrededor que presentaran un peligro
ofensivo.
Por su parte, Alba Fernández
acusó su falta de entrenamientos. La hospitalense había completado
dos sesiones en las tres anteriores semanas por exigencias
académicas. La base no había disputado los sectores de
Alagón salvo el partido decisivo del domingo, por lo que
llegó en un punto poco adecuado para que su tiro fuera tan peligroso
como de costumbre. Sin esos problemas, Ferrol
se hubiera deleitado con la Alba
Fernández que maravilló en
Quart cuatro semanas antes con una
magnífica dirección de grupo.
Ambas seguirán activas este verano con las selecciones. Esperemos
que con las pilas recargadas.
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CAPÍTULO
I
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II
EL QUINTETO IDEAL DE
masBasket
Ana
Suárez (Ros
Casares, 1987, 1’74, base)
14'2 puntos, 25/39 tiros de 2, 4'2 rebotes, 2'2 asistencias
La mejor base del torneo a nuestro juicio. Su aplomo en la dirección ha sido
el activo más importante en el cuarto puesto del Ros Casares. Es una
directora sobria, con una gran capacidad de lectura de situaciones y que
tiene una fenomenal habilidad para crearse sus propios tiros, ya sea en 1x1
o en bloqueo directo. Su manejo de balón le permite superar a su defensora y
su visión de juego genera pases de canasta con mucha facilidad. Se
desenvuelve en la pista con una fantástica plasticidad que encuentra su
máxima expresión en el tiro tras bote, un recurso casi infalible y que
ejecuta de manera perfecta en todos sus detalles (y si no miren sus números
en tiros de dos, espectaculares por tratarse de una jugadora de perímetro). Suárez arrastró
ciertos problemas físicos en una pierna, pero no fue óbice para llevar a su
equipo a las semifinales. Su crecimiento de un año a otro ha sido otro punto
a su favor. En nuestra opinión está más que preparada para dar el salto a la
Liga Femenina, previo paso por la selección junior este mismo verano.
Anna Carbó (Mataró Básquet, 1988, 1’75, escolta)
MVP y Máxima anotadora
23’6 puntos, 41/70 tiros de 2, 7’8 rebotes, 3 robos y 24 puntos de
valoración
El nombre que más veces salió de boca de los espectadores, entre los cuales
había multitud de entrenadores de Liga Femenina 1 y 2, fue el de Anna Carbó.
Mucho se ha hablado de su conversión a escolta, toda vez que su crecimiento
se estancó en sus 175 centímetros. De la mano de Tito Sobrín, la escolta
mataronense ha realizado un campeonato de ensueño. Siendo de primer año ha
liderado a la generación del 88, que ha tomado el torneo de forma insolente.
Carbó ha dominado los partidos sin excesivo ruido, con su aplomo y
concentración, utilizando ante todo su infalible tiro en suspensión tras bote, ese mismo
movimiento con el que apabullara en categorías infantiles y que ha ido
perfeccionando con el paso de los años. Pero además, sigue posteando y
reboteando con su gran fuerza, herencia de su pasado como ala-pívot. En su
reconversión a ese puesto de escolta, su tiro exterior ha progresado de
forma adecuada siendo a estas alturas un arma que ha aparecido en momentos
muy puntuales, siempre de manera clave. Lo mejor de Carbó es que aún tiene
multitud de recursos por pulir, como el propio tiro de tres o el de tiros
libres. Su fenomenal ética de trabajo juega a su favor.
Paula Elum (Ros
Casares, 1988, 1’78, alero)
20'0 puntos, 19/52 triples, 4'2 rebotes
Junto con el tiro tras bote, el lanzamiento de larga distancia ha sido una
de las constantes del Campeonato de España. Y Paula Elum ha sido la
sorpresa agradable, la tiradora más impulsiva y peligrosa de todas. Su
actuación en la semifinal ante el Uni Tenerife roza la perfección,
con un 7/9 sensacional. Elum mantuvo a su equipo en aquel partido con
un primer tiempo soberbio (5/6) hasta que la mixta no le dejó tocar un balón
en condiciones. No se trata de una jugadora apolínea, como suelen ser los
tiradores (Silvia Quero, por ejemplo), sino más bien tiene aspecto
tosco. Y engaña. Vaya si engaña. La alero del Ros Casares, eso sí, ha
realizado dos encuentros grises en el tiro (3/15 ante el CajaCanarias
y 2/12 ante el Lima-Horta) lo que deja entrever que debería
seleccionar un poco mejor sus opciones, es decir no tirarse las zapatillas
si no se tiene el día [no deja de ser una filosofía]. Elum domina el
tiro tras bote en la media distancia y se ha convertido en la referencia
ofensiva indispensable del conjunto.
Laura Herrera (Uni Tenerife, 1989, 1’89,
ala-pívot)
MVP Final
17 puntos, 9’2 rebotes, 21’8 valoración
Laura Herrera fue la otra gran estrella del torneo. La tinerfeña ya no es la
jugadora discreta que apareció en la anterior cita junior, hecho disculpable
por que se trataba de su primer año cadete. Pero en este torneo ni se le ha
ocurrido comprobar su DNI, y los que lo hacían se quedaban perplejos. Su
torneo ha sido enorme, liderando en ataque al subcampeón de España y siendo
imparable en el poste bajo. Pese a ser diestra prefiere finalizar sobre su
izquierda, donde tiene un porcentaje altísimo de acierto. Su actividad sin
balón es otro de los fuertes de la tinerfeña, ya que siempre reacciona si su
defensora acude a la ayuda o si alguna compañera penetra. Siempre está allí
cerca para recibir el balón y levantarlo. Su conexión con Verónica Matoso hizo añicos muchos
encuentros, a la vez que abrió espacios para las tiradoras exteriores.
Herrera tiene delante muchísimos detalles por pulir e incluso la posibilidad
de crearse un buen tiro exterior, ya que es raro verla tirar desde más de
tres metros, a pesar de que comienza muchos movimientos desde la línea
triple.
Verónica Matoso (Uni Tenerife, 1988, 1’88,
pívot)
Máxima reboteadora
12’5 puntos, 13’2 rebotes y 1’6 tapones
Gran progresión la de la pívot tinerfeña respecto a la jugadora que vimos la
pasada temporada. Su continua presencia bajo los
aros en el triple poste y su excelente utilización del cuerpo le permitió no
sólo rebañar los aros mejor que nadie en este campeonato sino también
facilitarle un sinnúmero de tiros cómodos que convertía con facilidad. Otra
perla del 88 que estará activa este verano con la selección. Su giro sobre
la línea de fondo, siempre cargando hombro izquierdo y saliendo por su
derecha (tenemos innumerables fotos idénticas a la que tienen a su
izquierda), recuerda al que realizara Audie Norris en sus mejores
tiempos y genera no sólo
tiros propios (rodeando a su defensora y levantando el balón con poco ángulo) sino también para las exteriores en el lado débil o para el
corte de Herrera, porque el pase es otra de sus virtudes. Estará en
la selección junior por todas esas cualidades, pero sobre todo porque es un
peligro constante con y sin balón. Muy necesaria para equilibrar la gran
hornada de exteriores del 87 y 88.
Texto: Óscar Cuesta
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