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BALANCES ANUALES
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TEMP. |
BAL. |
RESULTADO |
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1974-75 |
16-8 |
Campeón del Estado |
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1975-76 |
16-11 |
Subcamepón del Estado |
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1976-77 |
28-5 |
3º Final Four |
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1977-78 |
27-4 |
Consigue su primer #1
del ránking AIAW |
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1978-79 |
30-9 |
3º Final Four
Victoria #100 |
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1979-80 |
33-5 |
2º Final Four |
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1980-81 |
25-6 |
2º Final Four |
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1981-82 |
22-10 |
3º Final Four |
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1982-83 |
25-8 |
2º NCAA Regional
Victoria #200 |
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1983-84 |
22-10 |
2º Final Four |
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1984-85 |
28-5 |
3º NCAA Regional |
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1985-86 |
24-10 |
3º Final Four |
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1986-87 |
28-6 |
Campeón NCAA
Victoria #300 |
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1987-88 |
31-3 |
3º Final Four |
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1988-89 |
35-2 |
Campeón NCAA |
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1989-90 |
27-6 |
2º NCAA Regional
Victoria #400 |
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1990-91 |
30-5 |
Campeón NCAA |
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1991-92 |
28-3 |
3º NCAA Regional |
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1992-93 |
29-3 |
2º NCAA Regional |
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1993-94 |
31-2 |
3º NCAA Regional
Victoria #500 |
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1994-95 |
34-3 |
2º Final Four |
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1995-96 |
32-4 |
Campeón NCAA |
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1996-97 |
29-10 |
Campeón NCAA
Victoria #600 |
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1997-98 |
39-0 |
Campeón NCAA |
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1998-99 |
31-3 |
2º NCAA Regional |
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1999-00 |
31-3 |
2º Final Four
Victoria #700 |
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2000-01 |
31-3 |
3º NCAA Regional |
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2001-02 |
29-5 |
3º Final Four |
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2002-03 |
33-5 |
2º Final Four
Victoria #800 |
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2003-04 |
31-4 |
2º Final Four |
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2004-05 |
30-5 |
3º Final Four
Victoria #880 |
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TOTAL |
882-172
(83'7%) |
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CAPÍTULO
I
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II
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III | IV
EL GRAN ACIERTO DE
NANCY LAY
Todo
empezó un 10 de enero de 1975. Una jovencísima y desgarbada chica, jugadora
de la rival Tennessee-Martin se hacía cargo de los designios de una
universidad, Tennessee, que apenas sí concitaba entonces la atención de su
propio campus y, por ende, del resto del mundillo deportivo. Su
inexperiencia previa en los banquillos no fue una traba para ofrecerle el
banquillo: "La había visto jugar y pensaba que era una jugadora
maravillosa. Bettye Giles (coordinadora del programa de deportes de UTM) era
amiga mía y le dije que la quería en nuestra universidad. Convencí a nuestra
propia coordinadora, Gloria Ray, y, pese a que tenía una oferta de Memphis
State, creo que Pat siempre quiso venir a Knoxville (ciudad donde está
establecido el campus)". Nancy Lay, jefa de deportes femeninos de
Tennessee, tuvo un ojo clínico que cambió el rumbo del baloncesto femenino
universitario. El acierto de su vida.
En septiembre de 1974, Pat Summitt, que entonces aún conservaba su
apellido de soltera, Head, se había hecho cargo del programa de
baloncesto de la institución. Y la historia comenzó a escribirse: "Sólo
quería hacer un buen trabajo. Nunca me planteé construir el mejor proyecto
de todo el país. Me di un año de plazo". El primer partido de Pat
Head se saldó con una derrota (84-83 ante Mercer), pero la entrenadora
dio inmediatas muestras de su valía.
Aquel 10 de enero de 1975, en el Alumni Gym, ante apenas 53 personas y en el
segundo encuentro de Summitt, UT (por entonces, aún no tenía el apodo
de Lady Volunteers) arrolló a Middle Tennessee en un adelanto de lo que
sucedería durante los años 80 y 90. De la mano de Summitt, Tennessee
entró de lleno en el panorama baloncestístico de los Estados Unidos haciendo
del programa de la universidad el más atractivo de todos, lo que le permitió
ir reclutando con el tiempo a muchas de las mejores jugadoras, como Holly
Warlick (actual ayudante suya), Nikki McCray, Tamika Catchings,
Chamique Holdsclaw o Michelle Snow.
¿Pero
qué cambió para que una universidad que en el primer año de Head-Summitt
en el banquillo no había alcanzado el torneo nacional se convirtiera en el
modelo de toda una nación? Pues en un país de raíz tan capitalista no podía
ser otra cosa que el dinero. La Universidad decidió ofrecer becas a
jugadoras de baloncesto: "Nunca me senté a pensar que el baloncesto podía
ser una salida para la mujer. Yo crecí jugando porque me gustaba el
baloncesto, sin ayudas, y supuse que así era la forma que debían ser las
cosas". Afortunadamente, el pensamiento de Summitt no era el
mismo que el Nancy Lay, que arañó 3000 dólares del programa de becas
de UT. Lo cierto es que eso repercutió en la propia Pat Head, ya que
su vínculo con la universidad se extendía como profesora de Educación
Física. Era de eso de lo que vivía hasta que, con la entrada en curso de las
primeras becas, la institución requirió un entrenador a tiempo completo para
su programa. Fue tras el regreso de los Juegos Olímpicos de Montreal, cuando
Gloria Ray la convenció para dar el siguiente paso. "Aprecio mucho
a la universidad por haberme dado la oportunidad de ser una primera
entrenadora con tan sólo 22 años y también por haber apoyado el programa
hasta el punto de poder contratar un gran staff técnico y de poder luchar
por las mejores jugadoras" (Summitt). Y así fue. De repente, las
mejores jugadoras querían unirse a las Lady Vols, forzando su salida a mitad
de su periplo universitario como Trish Roberts o Cindy Brogdon.
Sorprende, no obstante, que esta pionera del baloncesto femenino no lograra
materializar en un título sus métodos hasta 1987. Siete Final Fours pasaron
antes de hacer justicia. Pero su prestigio como técnico ya era enorme antes
de su primer título, ya que obtuvo el privilegio de dirigir al mejor equipo
de la historia, la selección olímpica de 1984 de Boswell, Miller,
Edwards y Woodard, con las que conquistó el primer oro para
USA. Pero no fue hasta finales de esa década (87 y 89) que Tennessee empezó
a colapsar las vitrinas de Knoxville. Luego, en la década de los 90 sumó
cuatro nuevos entorchados para certificar su hegemonía y premiar su
persistencia.
Como
decimos, su tarea al frente de diferentes selecciones nacionales, con las
que acumuló un balance de 63-4, contribuyeron decisivamente a labrar una
merecida fama de gran entrenadora. En un vertiginoso verano de 1979 llevó a
la selección USA a conquistar dos medallas de oro en la Copa William R.
Jones y en el Panamericano y una plata en el Mundial. Mismo metal logró en
el Mundial de 1983, cuando ya había sido nombrada entrenadora del equipo
olímpico. No es menos cierto que el boicot soviético a Los Ángeles’84 podía
haber cambiado la historia de aquel torneo, pero cuando el Forum de
Inglewood ovacionó a Pat Summitt, llevada en hombros y paseada
ante la multitud por sus propias jugadoras, no había ninguna duda: ya era
considerada la mejor.
OSCAR CUESTA
FOTOS: USA Basketball
Universidad de Tennessee
www.meredy.com/patsummitt
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