880 victorias coronaron el pasado martes 22 la carrera de la legendaria Pat Summitt como la mejor
entrenadora universitaria de todos los tiempos, por delante incluso del no menos mítico Dean Smith.
Con 52 años y miembro del Hall of Fame desde el 2000, Summitt ya tiene otra marca más que añadir
a una sensacional trayectoria que repasamos en este reportaje, repartido en cuatro capítulos.


BALANCES ANUALES
TEMP. BAL. RESULTADO
1974-75 16-8 Campeón del Estado
1975-76 16-11 Subcamepón del Estado
1976-77 28-5 3º Final Four
1977-78 27-4 Consigue su primer #1
del ránking AIAW
1978-79 30-9 3º Final Four
Victoria #100
1979-80 33-5 2º Final Four
1980-81 25-6 2º Final Four
1981-82 22-10 3º Final Four
1982-83 25-8 2º NCAA Regional
Victoria #200
1983-84 22-10 2º Final Four
1984-85 28-5 3º NCAA Regional
1985-86 24-10 3º Final Four
1986-87 28-6 Campeón NCAA
Victoria #300
1987-88 31-3 3º Final Four
1988-89 35-2 Campeón NCAA
1989-90 27-6 2º NCAA Regional
Victoria #400
1990-91 30-5 Campeón NCAA
1991-92 28-3 3º NCAA Regional
1992-93 29-3 2º NCAA Regional
1993-94 31-2 3º NCAA Regional
Victoria #500
1994-95 34-3 2º Final Four
1995-96 32-4 Campeón NCAA
1996-97 29-10 Campeón NCAA
Victoria #600
1997-98 39-0 Campeón NCAA
1998-99 31-3 2º NCAA Regional
1999-00 31-3 2º Final Four
Victoria #700
2000-01 31-3 3º NCAA Regional
2001-02 29-5 3º Final Four
2002-03 33-5 2º Final Four
Victoria #800
2003-04 31-4 2º Final Four
2004-05 30-5 3º Final Four
Victoria #880
TOTAL 882-172
(83'7%)
 


 


CAPÍTULO I
| II | III | IV
EL GRAN ACIERTO DE NANCY LAY

Todo empezó un 10 de enero de 1975. Una jovencísima y desgarbada chica, jugadora de la rival Tennessee-Martin se hacía cargo de los designios de una universidad, Tennessee, que apenas sí concitaba entonces la atención de su propio campus y, por ende, del resto del mundillo deportivo. Su inexperiencia previa en los banquillos no fue una traba para ofrecerle el banquillo: "La había visto jugar y pensaba que era una jugadora maravillosa. Bettye Giles (coordinadora del programa de deportes de UTM) era amiga mía y le dije que la quería en nuestra universidad. Convencí a nuestra propia coordinadora, Gloria Ray, y, pese a que tenía una oferta de Memphis State, creo que Pat siempre quiso venir a Knoxville (ciudad donde está establecido el campus)". Nancy Lay, jefa de deportes femeninos de Tennessee, tuvo un ojo clínico que cambió el rumbo del baloncesto femenino universitario. El acierto de su vida.

En septiembre de 1974, Pat Summitt, que entonces aún conservaba su apellido de soltera, Head, se había hecho cargo del programa de baloncesto de la institución. Y la historia comenzó a escribirse: "Sólo quería hacer un buen trabajo. Nunca me planteé construir el mejor proyecto de todo el país. Me di un año de plazo". El primer partido de Pat Head se saldó con una derrota (84-83 ante Mercer), pero la entrenadora dio inmediatas muestras de su valía.

Aquel 10 de enero de 1975, en el Alumni Gym, ante apenas 53 personas y en el segundo encuentro de Summitt, UT (por entonces, aún no tenía el apodo de Lady Volunteers) arrolló a Middle Tennessee en un adelanto de lo que sucedería durante los años 80 y 90. De la mano de Summitt, Tennessee entró de lleno en el panorama baloncestístico de los Estados Unidos haciendo del programa de la universidad el más atractivo de todos, lo que le permitió ir reclutando con el tiempo a muchas de las mejores jugadoras, como Holly Warlick (actual ayudante suya), Nikki McCray, Tamika Catchings, Chamique Holdsclaw o Michelle Snow.

¿Pero qué cambió para que una universidad que en el primer año de Head-Summitt en el banquillo no había alcanzado el torneo nacional se convirtiera en el modelo de toda una nación? Pues en un país de raíz tan capitalista no podía ser otra cosa que el dinero. La Universidad decidió ofrecer becas a jugadoras de baloncesto: "Nunca me senté a pensar que el baloncesto podía ser una salida para la mujer. Yo crecí jugando porque me gustaba el baloncesto, sin ayudas, y supuse que así era la forma que debían ser las cosas". Afortunadamente, el pensamiento de Summitt no era el mismo que el Nancy Lay, que arañó 3000 dólares del programa de becas de UT. Lo cierto es que eso repercutió en la propia Pat Head, ya que su vínculo con la universidad se extendía como profesora de Educación Física. Era de eso de lo que vivía hasta que, con la entrada en curso de las primeras becas, la institución requirió un entrenador a tiempo completo para su programa. Fue tras el regreso de los Juegos Olímpicos de Montreal, cuando Gloria Ray la convenció para dar el siguiente paso. "Aprecio mucho a la universidad por haberme dado la oportunidad de ser una primera entrenadora con tan sólo 22 años y también por haber apoyado el programa hasta el punto de poder contratar un gran staff técnico y de poder luchar por las mejores jugadoras" (Summitt). Y así fue. De repente, las mejores jugadoras querían unirse a las Lady Vols, forzando su salida a mitad de su periplo universitario como Trish Roberts o Cindy Brogdon.

Sorprende, no obstante, que esta pionera del baloncesto femenino no lograra materializar en un título sus métodos hasta 1987. Siete Final Fours pasaron antes de hacer justicia. Pero su prestigio como técnico ya era enorme antes de su primer título, ya que obtuvo el privilegio de dirigir al mejor equipo de la historia, la selección olímpica de 1984 de Boswell, Miller, Edwards y Woodard, con las que conquistó el primer oro para USA. Pero no fue hasta finales de esa década (87 y 89) que Tennessee empezó a colapsar las vitrinas de Knoxville. Luego, en la década de los 90 sumó cuatro nuevos entorchados para certificar su hegemonía y premiar su persistencia.

Como decimos, su tarea al frente de diferentes selecciones nacionales, con las que acumuló un balance de 63-4, contribuyeron decisivamente a labrar una merecida fama de gran entrenadora. En un vertiginoso verano de 1979 llevó a la selección USA a conquistar dos medallas de oro en la Copa William R. Jones y en el Panamericano y una plata en el Mundial. Mismo metal logró en el Mundial de 1983, cuando ya había sido nombrada entrenadora del equipo olímpico. No es menos cierto que el boicot soviético a Los Ángeles’84 podía haber cambiado la historia de aquel torneo, pero cuando el Forum de Inglewood ovacionó a Pat Summitt, llevada en hombros y paseada ante la multitud por sus propias jugadoras, no había ninguna duda: ya era considerada la mejor.

OSCAR CUESTA
FOTOS: USA Basketball
Universidad de Tennessee
www.meredy.com/patsummitt