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880 victorias
coronaron el pasado martes 22 la carrera de la legendaria Pat Summitt
como la mejor
entrenadora universitaria de todos los tiempos, por delante
incluso del no menos mítico Dean Smith.
Con 52 años y miembro del Hall of Fame desde el 2000, Summitt ya
tiene otra marca más que añadir
a una sensacional trayectoria que repasamos en este reportaje,
repartido en cuatro capítulos. |
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LA RECETA DE UNA LÍDER
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1. Respétate a ti
mismo y a los demás
2. Asume toda la responsabilidad
3. Desarrolla y demuestra lealtad
4. Aprende a ser un gran comunicador
5. Ten una gran ética de trabajo de tal manera que nadie lo haga
por ti.
6. Haz del trabajo duro tu pasión
7. No sólo trabajes duro, sino también con inteligencia
8. Pon al equipo por delante de ti.
9. Haz de la victoria una actitud
10. Sé un competidor
11. Cambiar es obligado
12. Maneja los triunfos igual que las derrotas
Extraído de su libro "Reach
for the Summitt"
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CAPÍTULO
I
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II
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III |
IV
TODO
UN CARÁCTER
Como
todo Platón tiene a su Sócrates, Summitt también bebió de las mejores
fuentes. El haber sido una gran jugadora (a la misma vez que dirigía a UT,
logró la medalla de plata en Montreal’76 ante la implacable URSS de
Semenova) le permitió ser entrenada por los técnicos más prestigiosos de
su época, como Sue Gunter, Billie More (el primer técnico/a en
conseguir dos títulos universitarios con dos equipos diferentes) o Cathie
Rush. La joven Head absorbió todos sus conocimientos y los fundió
con sus características como jugadora: intensa y con unos fundamentos
técnicos muy sólidos. Y la fórmula resultó: "La velocidad y rapidez
mental serán los puntos fuertes de nuestro juego", declaraba en 1978. Y
ese juego, fácil de definir, inmensamente complicado de ejecutar
correctamente, fue el que sometió la NCAA a un dominio implacable durante
seis temporadas.
Otra de las características de Summitt era su fuerte carácter
ganador: veinticinco años después, Lieberman reconoce que aún pasado
ese tiempo le sigue impresionando su "inflexible mirada, que cortaba la
respiración". La ahora analista de ESPN y ex entrenadora en la WNBA
recuerda cómo Summitt la abordó en el vestuario en el descanso de la
final de un torneo internacional en México con la selección junior en
1977. Con un dedo pinchando insistentemente el pecho de Lieberman, la
entrenadora la arrinconó contra la pared:
- ¿Cuántos rebotes has promediado esta temporada?
- Unos 10 [con Old Dominion].
- No has cogido diez en las últimas dos semanas, así que mejor que salgas
ahí afuera a rebotear o te mando para casa.
El
efecto de aquella soberana bronca tuvo el efecto deseado: "Creo que batí
mi récord personal, porque en la segunda mitad cogí unos 10 o 12",
recuerda la fenomenal jugadora. La propia entrenadora reconoce que "no me
preocupa mostrarme demasiado dura, porque mi padre era duro. Tampoco me
preocupa ser afectuosa, porque mi madre era afectuosa".
Su rigidez se extendía a la vida académica de todas sus jugadoras.
Summitt se ha mostrado inflexible también en cuanto a las obligaciones
extradeportivas. Ser una Lady Vols exige una serie de responsabilidades y
compromisos, de tal manera que cuando una jugadora no acude a clase no puede
pisar el parquet bajo ningún concepto. Asimismo, deben situarse en las tres
primeras filas para prestar toda la atención y no mostrar tatuajes en
público. Y todo esto, porque la entrenadora desea moldear personas más allá
de lo deportivo: "Estamos aquí para enseñar habilidades con las que
afrontar la vida. No quiero gente corriente, quiero ganadores".
OSCAR CUESTA
FOTOS: www.meredy.com/patsummitt
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