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Que
el deporte no es siempre justo es una de las leyes a las que nos atenemos
los que estamos implicados en él. El triunfo y la victoria; el éxito y el
fracaso, si se quiere dramatizar, son conceptos que casi nunca dependen de
una serie de circunstancias controlables.
ÓSCAR CUESTA
Entonces, ¿qué define lo que está bien y lo que está mal hecho? ¿Qué es,
pues, el éxito y el fracaso? No me atrevo a profundizar mucho en un debate
que sería largo y que acabaría sin consenso, porque cada persona tiene una
definición propia, pero sí confieso que al cabo de los años he relativizado el
triunfo y la derrota. Pero atendiendo a la trayectoria del Joventut Mariana
(Olis Sóller), uno se da cuenta de que el éxito no tiene porque estar ligado
con el triunfo.
En Rivas he vivido el cuarto episodio del particular quiero y no puedo del
Olis Sóller, un
club que por méritos contraídos ya debería estar en la máxima categoría. En esta ocasión he podido hacerlo de una manera más intensa,
viviendo las horas previas con Miquel Ballester y algunas de las jugadoras.
Y el equipo y cuerpo técnico estaba confiado en sus posibilidades de
derrotar al Rivas Futura, una opinión nacida en las sensaciones que emanaba
el equipo y en el probable exceso de presión que iba a sufrir el equipo ripense por la responsabilidad. Una responsabilidad de la que carecía el
Olis. Pero se volvió a tropezar en el último peldaño.
Las lesiones y las circunstancias han sesgado de una manera cruel e injusta el cuarto proyecto del
Olis
Sóller, arrebatándole la
oportunidad de luchar en igualdad de condiciones para lograr el innegable
objetivo que era subir al lugar que les corresponde, la Liga Femenina. Primero fue
Lonneke
Yntema, la joven pívot hispano-holandesa, que se rompió los cruzados de su
pierna; para ocupar su plaza se rescató a Sara Morro, que abandonó la
disciplina mallorquina tras recibir una irrechazable oferta desde Tenerife.
Luego llegó el despido de Laura Fernández por motivos disciplinarios, a
quien le siguió Marta Díez. Rastrearon en el mercado para reforzar
una plantilla que había quedado desnudah, pero no se les ofreció
nada interesante, y acudieron a Boswell para que descolgara las botas. El
remate se personificó en la clavícula de Raquel Sánchez, que se rompió en el
tramo final de la liga regular. Existían fundadas esperanzas de que soldara
a tiempo para poderle echar un cable en la Fase de Ascenso, pero al final la
gaditana sólo pudo acompañar al equipo con el chándal, igual que Lonne.
Con un único recambio de garantías (las jóvenes Bassa, Homs y
Odriozola apenas participaban), el equipo se hizo fuerte ante las numerosas adversidades,
sacando adelante muchos partidos ajustados, pero acumulando un cansancio
físico y mental que se hizo evidente en la semifinal ante el Rivas Futura.
¿Es un fracaso que el Olis Sóller no haya ascendido?
Rotundamente no. Si algo se vio en esa semifinal fue a un equipo del que
cualquier aficionado debería sentirse orgulloso, por que se dejó
el alma para sorprender al anfitrión. Le planteó un partido inteligente,
centrado en la soberbia defensa de Moreno sobre Silvinha. La
alero derrochó el 200% de su capacidad física para sobreponerse a tanta
desgracia junta. Moreno tuvo que abandonar la pista como nunca le
había visto a nadie: con el resuello perdido, por encima del límite físico,
como si se tratara de aquella maratoniana suiza que conmovió al mundo entero
en Los Ángeles'84. A Silvia Lara se le hacían eternos aquellos
segundos en la banda para entrar de nuevo en acción y luchar contra el
destino. Muestras de que el Olis Sóller murió con las botas puestas.
Tampoco había visto a un entrenador tan afectado por la derrota. Cierto es
que Juan Díniz se derrumbó frente al vestuario del Thebas Canoe
tras la derrota en la segunda jornada, pero a Miquel Ballester se
le podían ver los ojos humedecidos al caer contra el Rivas Futura y
hacer pública su marcha. El vínculo del técnico con la ambición del
Joventut Mariana es muy estrecha. Él ha conducido al equipo solleric a
las puertas de la gloria viniendo desde muy abajo, pero en cuatro ocasiones
la ilusión se estrelló contra el infortunio o contra el exceso de presión. A
la cuarta intentona Miquel ha dicho basta. El Olis Sóller
deberá buscar el ascenso con otro entrenador.
El proyecto no se ha completado con Miquel, pero como él mismo y el
presidente se encargaban de decir, si no es éste año, será el siguiente. El
éxito del Joventut Mariana es estar ahí cada año y es ser un ejemplo de constancia, entereza, entrega, de
levantarse una vez más de las que caes al suelo, un motivo de inspiración
para cuando las cosas van mal. Decía Ballester en una rueda de prensa
que "los problemas son oportunidades para crecer". Y por eso el
Olis Sóller renace de sus cenizas tras cada ¿fracaso? para acercarse
cada vez más al ansiado ascenso.
Yo me quedo con una frase que me sugería Ballester: "El Joventut Mariana
es un club de Liga Femenina que aún no tiene plaza". La conseguirán
tarde o temprano y
Miquel Ballester, una persona a la que admiro, será el
hombre más feliz de la Tierra, aunque no lo pueda vivir en primera persona.
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LOS
ANTERIORES INTENTOS |
2002-03
PLANTILLA: Patricia da Silva, M. Gallego, E. García,
Lacayo, Navarro, Nikkar (cortada), Papailia, A. Pérez, R. Sánchez,
Vicente.
La temporada de debut los sitúa al borde del ascenso. En cuartos de
final sorprende al Don Frío Cáceres en tres partidos, y en semifnales
se empareja con el Rivas Futura que hace valer el factor pista,
derrotando a las mallorquinas en el tercer partido (78-72). Las
ripenses habían ganado el primer partido (62-64), en Sóller, pero las
de Ballester forzaron el tercer partido en el Cerro del Telégrafo
(63-73).
2003-04
PLANTILLA: R. Sánchez, Yntema, Moreno,
Hogg, L. Fernández, Vicente, Díez, Erica Sánchez, Dietel,
Melián, Ygueravide (marcha al Ros Casares).
El segundo asalto se inicia contra el ADBA Santos, al que vence por un
concluyente 2-0. En la ronda decisiva, el Mercaleón gana en su pista
por 65-57. Las mallorquinas realizan un esfuerzo mental extremo para
derrotar a las leonesas en Sóller (67-58), pero sucumben de nuevo ante
su público por 54-64.
2004-05
PLANTILLA: R. Sánchez, Yntema, Moreno,
Lara, L. Fernández, Díez, Erica Sánchez,
Dietel, Dee Butler, Berger, Magre (cortada), Ocete.
En cuartos se deshace en el tercer partido del Alvargómez. En
semifinales gana el primer encuentro contra el Universitario de Ferrol
en Sóller, pero no remata los dos match-ball. El primero es en pista
gallega (95-78) y el segundo ante su público (67-69).
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