Las otras estrellas
Escoger cinco jugadoras de entre el extenso repertorio de buenas
jugadoras que se han dado cita en el Europeo es una tarea difícil.
Es natural que nos hayamos dejado a otras cuyas actuaciones también
merecían un sitio entre las mejores.
Una de los paradigmas en este sentido es Anna Carbó, que ha
completado un Europeo magnífico. No hay duda de que la escolta ha
sido la mejor española, por su consistencia en el tiro exterior y su
carácter ganador. Carbó sigue completando los pasos para
convertirse en una exterior de garantías. Muy destacable su
porcentaje en triples (12/28), así como su siempre despierto
instinto para el rebote (6'0).
También tuve muchas dudas para meter a Jelena Milovanovic
entre las cinco mejores y es que no hay duda de que esta chica tiene
muchísimo talento. La lesión de Jelena Cerina le obligó a
jugar contra pívots mucho más altas que ella. Desde Turín 2004
su cuerpo se ha hecho mucho más, pro no ha perdido un ápice de su
deliciosa mano y de su capacidad de manejo de balón. Muy lista y
dura para el rebote, creo que su futuro bascula hacia el 4.

Fanni Hutlássa rondó por mi mente durante bastante tiempo por
su grandísimo tiro de media distancia. Tan bueno y efectivo es que
eclipsó mi recuerdo sobre su capacidad para enchufarlas desde
triple. Con mejores compañeras, hubiera destacado mucho más.
No puedo olvidarme de Gintare Petronyte, que le disputó el
puesto de mejor pívot del torneo a Miyem. La lituana es un
armario empotrado con una gran facilidad para capturar rebotes
(sólo en dos encuentros cogió menos de 12) y taponar tiros. En su
duelo contra Miyem le endosó varios gorros (7 en total) y se
fue hasta unos asombrosos 26+15. Tranquilamente podría estar en un
LF1 de cuarta pívot.
La final de Tamara Abalde es una guinda a un torneo en el que
fue de menos a más, como casi toda la selección española. La gallega
destapó el tarro de las esencias y se convirtió en el martillo
percutor del campeón de Europa. Buena culpa del oro la tiene
ella.
La ejecutora ofensiva de la medalla de bronce fue Frida Eldebrink.
Grandísima tiradora de tres, mejor penetradora, estamos ante una
gran jugadora que seguramente hará carrera fuera de Suecia.
En un grado ligeramente inferior sitúo a Aurime Rinkeviciute,
una cadete que disputa su segundo Europeo Junior. La
base-escolta es la jugadora más talentosa de Lituania, aunque
tiene una izquierda de madera. Pero lanza muy bien, pasa mejor y
tiene gran madurez en la pista.
A este nivel también destaca Sara Leemans, la chica orquesta
de Bélgica. De ella ya hable profundamente en el Diario.
La base polaca Weronika Idczak es otro nombre que apunté con
letras rojas por las buenas sensaciones que me causó el primer día
que la vi. A veces parecía indolente y pasota, pero cuando el balón
estaba en sus manos cualquier cosa podía pasar. Tiene ese puntito de
pequeño genio. A la misma vez hice referencia a Magda Bibrzycka,
a la que veo muy bisoña, pero que tiene una buena mano desde lejos.
De Melanie Plust (Francia) me quedo con su excepcional
mecánica de tiro. Es una tiradora de primer año que seguro va a
tener una larga carrera en su país. Aunque tiene que ser más
regular, todos sus tiros olían a peligro y eso es algo que ha sido
complicado encontrar en el Europeo.
Laura Nicholls ha sido vital para España. Su capacidad
defensiva (8'1 rebotes, 1'6 tapones) ha sido uno de los grandes
argumentos para entender la mejora de nuestra selección en ese
apartado. En ataque le faltan recursos, pero es una garantía de
circulación de balón. Cuando ella no estuvo omnipresente en defensa,
sí apareció Aauri Bokesa. Enorme la estudiantil en el
arranque. Luego fue cediendo minutos.
La serbia Ana Dabovic fue injustamente relegada al banquillo
durante demasiado tiempo en la primera parte de la final. La escolta
era un seguro en el contraataque y tenía muy buenas condiciones en
estático.
Finalmente, menciones para Evgenia Selyanina (una especie de
Itzi Germán rusa), Agnieszka Skobel (nervio puro),
Carine Paul (el día que controle su salto será demoledora) y la
búlgara Jaklin Zlatanova (buenísima mano para esta 3-4).
Por contra, una pequeña decepción para mí fue la actuación de
Viktoria Hasper en el Europeo. Ya no es tan determinante como en
cadete; imagino que le ha faltado competitividad en su país. Tampoco
veo que hayan variado mucho sus recursos. Debe salir de Bielorrusia
para crecer como jugadora. Tiene toda la pinta de acabar en algún
college americano.
Por último, no me siento con argumentos suficientes para analizar a
la mejor anotadora del torneo, Bahar Caglar. 17'6 puntos,
11'0 rebotes y un 35% en triples son sus argumentos. Me sincero: no
la recuerdo.
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EL QUINTETO IDEAL DE
masBasket
Elin
Eldebrink (Suecia, 1988, 1’70, base)
12'4 puntos, 4'0 rebotes, 3'9 asistencias, 2'6 robos
Nadie sabía nada de las gemelas Eldebrink. Suecia no partía, ni de
lejos, con aspiraciones a medalla. Las escandinavas alcanzaron la
División A gracias al segundo puesto del anterior Europeo B, con
una alta participación de las juniors de primer año como eran Aili,
Grahn o las Eldebrink. Pero cuando un grupo trabaja como un
equipo, que es lo difícil, y trabaja sin complejos, todo va rodado. Suecia
estuvo comandada estadísticamente por Frida Eldebrink (la Menos
Buena), pero el liderazgo espiritual y muchos intangibles hay que
aplicárselos a Elin. La base se dedicó a elegir el ritmo que más le
convenía a su equipo, pero sobresalió por una lectura superior al resto a la
hora de plasmar el baloncesto. Hasta que no se demuestre lo contrario, este
deporte es un juego de inteligentes. Elin no tiene un cuerpo perfecto
para el basket (aunque tampoco es un obús robótico), pero era capaz de ver
la jugada una décima antes que el resto y eso le hacía estar por encima de
su físico. Eso se veía en los bloqueos directos, en pases en los que dejaba
con ventaja a su compañera (segunda del torneo en asistencias), o
anticipando los pases y movimientos del rival (cuántas defensas de 2x1 salvó
cortando el pase picado). Es lo que tiene ser de una familia de deportistas
reconocidos en su país. Habrá que seguir con interés hacia dónde se
desarrolla su carrera deportiva.
Maja
Miljkovic (Serbia y
Montenegro, 1988, 1’75, base)
9'8 puntos, 4'9 rebotes, 3'9 asistencias
Madurez es lo que destila en cada una de sus decisiones. Aplomo, cuando
dirige. Maja Miljkovic ha sido la MVP del torneo para
masBasket. Mucho más allá de los
números, la base titular y jugadora casi intocable de la selección serbia
fue la gran culpable de que las balcánicas llegaran a rozar la medalla de
oro, no ya por sus cualidades individuales, sino también por ponerle el
balón a las Petrovic o Milovanovic en situación de ventaja.
Como hemos comentado con Elin Eldebrink, el basket es un deporte para
inteligentes, y Miljkovic es un cerebro que va a triunfar en Europa.
Un director de juego debe hacer funcionar el engranaje de la mejor forma
posible, eligiendo quién debe tirar en cada momento y escogiendo la mejor
manera de hacerle llegar el balón en cada situación: eso es lo que
Miljkovic se ha dedicado a hacer. La base ha sabido sacrificar sus
excelentes cualidades ofensivas en favor de sus compañeras, que han hecho un
torneo magnífico. su rango de juego se situó en un 90% en la zona frontal
del ataque, controlando los partidos. Sólo en la final y ante Bielorrusia,
cuando vio que el partido se podía escapar, tomó la responsabilidad y jugó
sus propias opciones. Ha perdido cierta capacidad para romper en el 1x1, por
lo que se apoya en un bloqueo directo para torturar a la defensa, como hizo
contra España. Aunque técnicamente no tiene un solo pero, debe
mejorar la fiabilidad de su tiro de media y larga distancia. Uno de sus más
manidos recursos a la hora de atacar es realizar un fade away para evitar
los tapones. Como ya dije en su momento, me parece sangrante que un
talentazo de esta categoría no haya entrado en el quinteto ideal del torneo.
No estamos hablando de una cualquiera.
Katerina
Elhotova (Chequia, 1989,
1'80, escolta)
Miembro del Quinteto Ideal del Europeo
13'0 puntos, 4'0 rebotes
Una gran promesa en ciernes. Elhotova ha impactado en el Europeo por
sus cualidades físicas y su variado arsenal ofensivo. Está dotada de unas
piernas arqueadas, como los hombres, y eso le hace diferente: eléctrica y
con un salto muy por encima de la media. Pero no sólo tiene esas cualidades
físicas, sino también una suavidad en su tiro muy digna de elogio. Esos
tiros que salen naturales son talento puro y duro. Para nuestra retina nos
quedan esos dos tiros finales ante Francia, que le dio el pase a
semifinales a Chequia. Fue en ese último cuarto cuando Elhotova
nos regaló con todo su talento. Entró en la zona, como se dice en inglés, y
anotó 11 puntos en esos minutos finales. Tanto en semifinales como en la
lucha por el bronce, la escolta estropeó su grandísima serie de triples, que
por entonces andaba en un sobresaliente 12/28. Tiene cierta amistad con las
rachas en tiro, no en vano en el anterior Europeo cadete le enchufó
un 6/13 a Ucrania. Elhotova es una jugadora de primer año que
ya estuvo en el conjunto junior que la pasada edición también se quedó en el
cuarto puesto, lo que corrobora que estamos ante una de las más firmes
promesas no sólo del baloncesto checo sino también europeo, porque ya
sabemos de la facilidad que tiene la República Checa para sacar
talentos como si de una fábrica de churros se tratase. Otro de los instantes
para el recuerdo es la rotura de cintura que le hizo a una defensora serbia
en la semifinal en una esquina, cruzando el bote y remontando la línea de
fondo: plasticidad y electricidad en uno solo para la máxima anotadora de su
selección.
Sonja
Petrovic (Serbia y
Montenegro, 1989, 1'85, alero)
MVP del Europeo
14'8 puntos, 8'8 rebotes, 10/19 triples, 2'3 asistencias, 2'3 robos, 1'1
tapones
Sonja Petrovic va camino de convertirse en otra de las referencias en
nuestro continente. Segundo Europeo junior para ella, en la medalla
de oro tuvo un papel muy destacado en cuanto a minutos, pero ha sido en éste
cuando se ha alzado como la principal referencia ofensiva del combinado
serbio. Su eclosión ha sido magnífica, dejando para la posteridad unos
números que quitan el hipo: un 52'6% en triples y un 53% en tiros de 2 (y no
precisamente bajo el aro) certifican su calidad. Muy buena tiradora, pues,
pero Petrovic también hace valer su envergadura y su polivalencia.
Realmente se hace difícil saber si es una ala-pívot o una alero. El
entrenador serbio, Zeljko Vukicevic sacó partido de esa indefinición para volver locas a las
defensas. Luego, si tienes una base que es capaz de darte el balón en el
mejor momento posible, todo se hace algo mucho más fácil. Pero para meterlas
hay que tener una muñeca de seda como la de esta hija de árbitro FIBA.
Edene
Miyem (Francia, 1988, 1’88,
pívot)
17'3 puntos, 10'0 rebotes y 1’4 tapones
La mejor pívot del Europeo sin duda alguna. Edene Miyem
demostró un juego en el poste bajo muy variado, pero no sólo sabe jugar de
espaldas al aro sino que también le gusta encarar desde el tiro libre, e
incluso se atreve a soltar la mano desde 6'25, desde donde ha acreditado un
interesante 2/6 (uno de esos triples fue desde medio campo y a la
desesperada). Está claro que debe fortalecer ese nuevo rango de tiro para
poder abrirse un camino en Europa, donde sus 188 centímetros no le
acompañarán para el éxito. No obstante, tiene una fuerza física descomunal,
y esos movimientos en la pintura le ayudarán bastante. Finaliza bastante
bien sus propios tiros con ambas manos. Fue la indiscutible referencia
ofensiva de una selección que tiró por la borda la oportunidad de meterse en
la lucha por las medallas. Casi todos los sistemas la tenían a ella como
primera opción y es que Miyem era la mejor interior de todo el
torneo. Es un producto bastante logrado de la factoría INSEP y el año
próximo ya ha firmado por el Bourges.
Texto: Óscar Cuesta
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