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LA POLÉMICA CON DONOVAN
La seleccionadora de Estados Unidos,
Anne Donovan, no se ha tomado nada bien la decisión de
Becky Hammon. La base, que había quedado fuera de la lista de
23 jugadoras elaborada por Donovan, decidió aceptar la
propuesta de Rusia, levantando una polvareda que ahora todos
intentan disipar.
El excelente reportaje "Russian to Judgment" del programa
Outside the Lines
(ESPN) recogió las palabras de Donovan
y Hammon:
Si
tu sangre es roja, azul y blanca, y juegas en este país, vives en
este país y creciste en el corazón de esta nación y vistes el
uniforme ruso, no te considero una persona patriótica. ANNE DONOVAN
Estoy
segura de que puede sonar un poco extraño a primera vista, pero
cuando el balón está en el aire, sólo estamos hablando de baloncesto
[...] Será una competición, eso de lo que se trata, eso son los
Juegos Olímpicos. Si me cruzo contra Estados Unidos jugaré para
ganar. Y no hubiera podido tomar esta decisión si no pudiera decir
esto honestamente. BECKY HAMMON
En los foros americanos, son legión los que apoyan y comprenden a
Hammon, alejándose de las palabras de Donovan. Y la
seleccionadora ha salido al paso en USA Today:
Esta
generación es diferente, su historia es diferente. Para mí, con los
boicots de 1980 y 1984, sería inaceptable vestir la camiseta rusa.
[...] Pero esta generación no está tan atada a la Historia como yo.
Si tuviera que decirlo de nuevo, dejaría claro que que estaba
hablando de mí misma y no de Becky. Ella es una gran chica y
ha hecho grandes cosas por el basket femenino. ANNE DONOVAN
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ÓSCAR
CUESTA
masbasket.com
La última semana
de Becky Hammon no ha sido nada sencilla. La base norteamericana, a
pesar de estar constantemente en el centro de atención por su excelente
juego, ha sido noticia por algo a lo que muchos nos dábamos crédito al
conocerla: Becky ha sido preseleccionada
junto a Deanna Nolan y Kelly Miller, otras estrellas del
firmamento WNBA,
por Rusia para los Juegos Olímpicos.
Sí, Rusia. No le sobra ni una R ni una I al nombre...
A la seleccionadora USA, Anne Donovan, no le ha hecho mucha
gracia que Becky haya abrazado la bandera rusa, en clara alusión al
pasado, a aquella Guerra Fría que mantuvo al mundo en vilo de manera
permanente. La cronología de los hechos, de la que hemos extraído las
declaraciones más importantes, está en el cuadro de la izquierda. Nosotros
no vamos a criticar negativamente a Becky Hammon porque el sueño de
todo atleta es disputar un torneo olímpico y probablemente muchos hubiéramos
actuado como ella en su misma situación.
[Por cierto, ¿por qué no se enjuicia a Nolan o Miller?]
El problema estriba en la facilidad que tienen según qué países para
nacionalizar deportistas. Claro está que las leyes y reglas de cada país son
asunto interno, pero algún organismo debería velar por evitar estos
pelotazos. Si Rusia considera que jugar un solo año (ni eso en el
caso de Hammon) en la Superliga ya es mérito suficiente para
obtener la nacionalización, alguien (llámese COI o FIBA)
debería poner una limitación de aceptación. FIBA Europa delega ese
control a las Federaciones nacionales, por lo que se somete a las normativas
particulares de cada estado. No así
la IAAF, la Federación Internacional de Atletismo, que exige
tres años de inactividad en alta competición para aquellos deportistas
que cambian su nacionalidad.
Ahí está también el caso de JR Holden, el base norteamericano del
CSKA, que fue naturalizado ruso tras su primera campaña en el club
moscovita por decreto de Vladimir Putin, seguidor del antiguo equipo
del ejército. Al excepcional base los trámites le llevaron 10 minutos, según
explica en un magnífico
artículo de Chris Sheridan para la ESPN.
Más sangrante es el caso georgiano, que nacionalizó a Shammond Williams
en 2006 a través de su compañero de equipo Zaza Pachulia para ayudar
a la selección en la misión de meterse en la División A del basket europeo.
Asimismo, hay que recordar el
vergonzoso
escándalo que este mismo país protagonizó con las naturalizaciones de
DeLisha Milton y Yolanda Griffith en 2004 para que éstas pudieran
jugar con el Ekaterinburg sin ocupar ficha de extranjera.
Las selecciones nacionales se están convirtiendo en un mercado de fichajes
alternativo a los clubes, cuya única traba es la que imponga cada
Federación. Ahí tenemos la reciente negativa de Lituania a concederle el
pasaporte a Katie Douglas, sólo por el hecho de hacer más competitiva
a la selección báltica en el pasado Eurobasket, el mismo caso que
ahora con Hammon, Nolan y Miller.
En la ley del "todo vale", este tipo de naturalizaciones "express" y a la
carta deben invitar a una reflexión del mundo del baloncesto. Las
nacionalizaciones existen y seguirán existiendo; todos, de una manera u
otra, se han visto beneficiados, usando canales legales o alegales, pero
alguien tiene que poner freno a este desbarajuste. FIBA tiene la
palabra.

Imagen: FaceTeamShow
Basket.ru
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