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Disección olímpica
(y IV)
02.09 - El baloncesto
mundial se despide de la cita olímpica de Pekín 2008 con la constatación de
que Estados Unidos sigue dictando el paso. En esta segunda parte repasamos
las actuaciones de Rusia, Nueva Zelanda y China.
Texto: Óscar Cuesta
Foto: AP
5.
ESPAÑA
El partido de cuartos ha mediatizado todo el torneo olímpico de nuestra
selección. La pésima imagen de la segunda mitad pesa demasiado como para
valorar este quinto puesto de una manera totalmente positiva.
Maldito sabor agridulce. Que a nadie se le olvide que este quinto puesto se
ha obtenido sin las dichosas semifinales del Cola Cao que se han disputado
en anteriores citas. Pero en definitiva es un diploma olímpico y mirado
desde una perspectiva global no parece mala recompensa.
Pero ya decimos, no logramos quitarnos ese "y si...". ¿Y si no hubiéramos
bajado los brazos? ¿Y si hubiéramos tenido más oficio para mantener a raya
la ventaja? Muchos "ysis".
Se ha criticado las rotaciones y la gestión de los tiempos muertos por parte
de Evaristo Pérez; es probable que se podía haber hecho mejor. Había
momentos en que la dinámica que arrastraba el partido pedía una intervención para enfriar los efervescentes
ánimos rusos y reubicar emocionalmente un equipo perdido en guerras, en
fantasmas,... Un equipo con la madurez suficiente como para no caer en eso.
Pero no nos podemos poner en la cabeza del seleccionador.
Llevamos cuatro párrafos en una línea autodestructiva. Y en el fondo no es
del todo justo. Porque hay detalles buenos: la consolidación de Montañana
como jugadora de primer nivel, los primeros minutos de calidad de Torrens
(18 puntos ante China), el acierto de volver a confiar en Lima, estar en la
cabeza del grupo de aspirantes,...
Sin embargo, a medida que pasan los días, el partido contra China se
vislumbra como más clave aún. Perder ese partido nos cruzó contra nuestra
bestia negra; Bielorrusia hubiera sido otra cosa sin temor a equivocarnos.
A tenor de lo visto, el relevo generacional aún debe ganar minutos y es de
imaginar que el adiós de veteranas como Valdemoro y Aguilar, entre otras,
todavía debe esperar. De hecho, ellas serán quienes tienen la palabra.
9.
LETONIA
La gran decepción del torneo olímpico. Tras mostrar un nivel excepcional en
la Diamond Ball, donde ganó con solvencia a Rusia y tuteó a Estados Unidos,
mucho se esperaba del conjunto báltico.
Pero la excesiva autopresión y la incapacidad para dar el salto cualitativo
que exige una competición de este nivel se pagaron caras. Una medalla
olímpica eleva la dureza del torneo y Letonia se vio superada y atacada.
Nos cuenta un colega letón que la decepción fue también tan grande en el
seno del equipo que muchas de las jugadoras marcharon de la villa olímpica
sólo 30 horas después de disputar el último partido de la fase previa.
El mismo periodista, aparte de señalar esa inexperiencia al más alto nivel,
pone a Ainars Zvirgdins, el técnico, en la picota por dos razones: no
llevarse al tercer entrenador Ainars Cukste, un especialista de los
scoutings; y por ser demasiado duro con algunas jugadoras clave.
Sea como fuere, el desgaste ante Rusia se pagó con una dolorosa derrota ante
Bielorrusia. Los 22 puntos de distancia pesaron como una losa, de tal manera
que la confianza descendió a niveles subterráneos. Y aún así llegaron a la
última jornada dependiendo de sí mismas para pasar a cuartos. Pero Sunmin
Jung les hizo un daño terrible y la postrera remontada se quedó sin tiempo.
Una experiencia muy dura, un palo muy grande del que deberán extraer las
conclusiones pertinentes para poder afrontar el siguiente reto: el Europeo
ante su público.
8.
COREA DEL SUR
Una selección que figura entre las peores tiradoras de tres (29.3% para el
equipo que más tiró), que es la peor reboteadora y de largo, y que no
destaca por ser muy ofensiva se mete en cuartos de final.
Es una cuestión de haber aprovechado las dos opciones de triunfo que
tuvieron con mucha actividad defensiva. Contra Brasil cerca estuvieron de
quedarse sin prórroga, pero mantuvieron su canasta inmaculada durante los
tres minutos finales. Ese resultado les dio vida suficiente como para llegar
a la última jornada dependiendo de sí mismas.
Ahí estuvieron mucho más sueltas que Letonia, con lo que superaron de largo
las expectativas. Acudía Corea del Sur con bajas sensibles y el único
objetivo parecía mejorar a poco que fuera el último puesto de Atenas 2004.
El certero concurso de triples de Yeo Beon Ha (22/54 triples en 6 partidos)
la situó como máxima anotadora, pero la heroína del pase a cuartos fue Sun
Min Jung, cuya actuación fue clave para establecer amplias distancias contra
Letonia.
Una vez en cuartos, nada se podía hacer ante la inabordable USA machine.
Suficiente hicieron con aguantar el ritmo ofensivo durante 10 minutos,
porque sin duda que el objetivo se había superado y se podían volver con la
satisfacción del deber hecho.
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