Sarah Palin, la actual candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano,
guarda una estrecha relación con el baloncesto. masBasket te descubre su breve, pero exitosa incursión en nuestro deporte.



 


ÓSCAR CUESTA
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Cuando un nuevo personaje público de gran relevancia surge a la palestra en Estados Unidos, se establece una carrera entre medios de comunicación para revolver en su pasado historias más o menos curiosas, cuando no pasajes turbulentos. El caso de Sarah Palin, candidata a la Vicepresidencia de la Casa Blanca por el Partido Republicano, no iba a ser menos.

La irrupción de Palin en este cansino y machacante proceso pre-electoral supuso una inyección de popularidad para los republicanos. Su decidido carácter le habían permitido ser la primera Gobernadora de Alaska. Pero el efecto de est acara nueva se tornó efervescente por cierta debilidad en el cara a cara con su oponente demócrata.

Sin embargo, la política no fue su vocación primeriza, sino el baloncesto. La biografía de Sarah Palin ("Sarah: How a Hockey Mom Turned Alaska's Political Establishment Upside Down") cuenta que en verano su padre, Chuck, dejaba la televisión a un lado y para entretener a los cuatro hijos les construyó una canasta en el sucio patio trasero de su casa. Allí pasaba largas horas Sarah jugando con sus hermanos, Chuck Jr., Heather y Molly.

La afición por el baloncesto no decreció, superando incluso la pasión por el cross dada porque su padre era profesor de esa disciplina atlética. Sarah Palin, Heath de soltera, fue la base titular y co-capitana del equipo de Wasilla que sorprendentemente (según las crónicas que rescatan aquel momento) se hizo con el titulo estatal en 1982.

Su entrenador entonces, Donald Teeguarden, comentaba para NBC que "no era una gran atleta. No estaba dotada de grandes habilidades atléticas. Pero era un ejemplo como líder. Siempre trabajaba duro, fuera un entrenamiento o un partido. Era muy consistente y disciplinada; siempre podía confiar en que iba a estar ahí". Era lo que se define en inglés como "workaholic", una adicta al trabajo, desde bien pequeña.

Heath lució el número 22 durante su etapa escolar (como se observa en las tres fotos que ilustran el reportaje) y tras tres años finalmente se ganó un puesto de titular. Su función consistía en darle el balón a las jugadoras interiores, que eran las más destacadas, además de defender. Por su intensidad y trabajo incansable pronto le surgió el apodo de "Barracuda" (un tipo de tiburón con fama de feroz), sobrenombre que no han tardado en reutilizar sus oponentes demócratas con segundas intenciones.

La química de aquel equipo le llevó a plantarse a la final estatal ante el Service High School de Anchorage. Las Warriors, comandadas por nuestra protagonista, habían ganado 25 partidos mientras que habían caído en otros cinco. Si bien el encuentro estaba más o menos decantado ya desde el descanso, Sarah se encargó de finiquitar el triunfo por 58-53 con un tiro libre a pocos segundos para el final.

En la Universidad de Idaho, donde cursó los estudios de Periodismo con éxito, ya abandonó su incursión en el baloncesto, dando carpetazo a esta página de su vida.

Sarah Palin ha reconocido que las lecciones aprendidas en el baloncesto le han servido luego para desenvolverse en la vida con éxito: "Marcarse objetivos, trabajar duro, tener autodisciplina, conocer cuáles eran nuestros puntos fuertes y ensamblar a los componentes del equipo para conseguir los objetivos. Eso es lo que se aprende en el deporte. Mi etapa como jugadora de baloncesto me cambió la vida".

Imagen: ADN
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