Texto y fotos: RUBÉN MORENO


Lo vivido en la pasada Final Four de la Euroliga disputada en el Multiusos Sánchez Paraíso de Salamanca ha sido uno de los espectáculos de baloncesto femenino más impresionantes de los que mi mente alcanza a recordar. En la capital charra se dieron cita cuatro de las mejores escuadras que compiten en el amplio escenario europeo. Sin duda que hay equipos con un potencial de igual o mayor calibre que los que allí se encontraban, pero, llamémosle como queramos: suerte en los cruces, formato de competición o simplemente merecimiento deportivo…; el hecho es que el a posteriori campeón Spartak de Moscú Region mas Halcón Avenida, UMMC Ekaterinburg y MKB Euroleasing Sopron de Hungría tenían ante sí una de esas citas deportivas que ninguna jugadora de baloncesto con un mínimo de ambición quiere dejar pasar por alto en su carrera.

El escenario era fabuloso y la respuesta de los aficionados de los cuatro equipos, en mayor o menor medida, resultaba muy positiva. Los azulones locales no fallaron nuevamente a las suyas y dieron un colorido con bufandas al viento y numerosas banderas españolas que hacían que se te pusiera la piel de gallina. Desde Ekaterinburgo llegaban un buen número de eso que Taurasi da en llamar "fanáticos del baloncesto de mujeres". No le fue a la zaga la afición húngara que demostró estar enamorada de su equipo de Sopron, mientras que una decena de acérrimos del Spartak se daban cita tras una de las canastas del pabellón.

Un pabellón que lucía en todo su esplendor los logos de FIBA Europa y el diseño en rosa ya tan conocido de la chica con el balón. En lo más alto las banderas de los tres países representados y sobre todo mucha tensión, nervios e ilusión en el público que desde el primer encuentro de semis reventaba el coso de la Avenida de los Cipreses.


VIERNES 3

PRIMERA SEMIFINAL
Calor ruso


El telón lo levantaban los dos equipos venidos de allí donde parece que se fabrica el frío: las chicas de Laszlo Ratgeber contra las de Gundars Vetra; o lo que es lo mismo: Spartak frente a Ekaterinburg. En los prolegómenos, el reconocimiento de FIBA Europa a Maria Stepanova como Mejor Jugadora del pasado año. Seguidamente se oye el maravilloso himno de Rusia en honor a ambas escuadras, los decibelios que suben, y las jugadoras que comienzan a concentrarse más y más porque saben que de ese partido en un alto porcentaje saldrá el futuro campeón de Europa.

El encuentro fue de lo mejor que actualmente se puede ver en Europa a nivel de clubes. Me atrevería a decir que fue el encuentro más completo de toda la Final 4. La calidad de ambos contendientes era extrema con campeonas de la WNBA (Nolan, Bird, Taylor, Taurasi...) en ambos bandos. Con campeonas de Europa por selecciones (Shchegoleva, Rakhmatulina, Stepanova...). Y cuando jugadoras de tanto alcance se encuentran en una cancha de básquet lo más normal es que sucediera lo que pasó. No hubo tregua en el encuentro.

Los tantos anotados por Nolan o Gruda eran rápidamente contrarrestados por los de Bird o Fowles. Pero en este aspecto dos fueron las jugadoras que sobresalieron de las demás: por un lado la muñeca de seda de la polaca Agnieszka Bibrzycka y por el otro el bombardeo constante de la californiana de las Mercury Diana Taurasi (a la postre merecida MVP de la Competición). Lo de Taurasi está más que analizado pero aún así sorprende cada vez que, tras un bloqueo, lanza sus demoledores triples, o los inmejorables conceptos que tiene del juego. Si bien es Bird la canalizadora del ataque del Spartak, cuando "Dee" asume ese rol parece como si todo a su alrededor se detuviese; tanto compañeras como adversarias parecen estar al tanto de lo que su capacidad le esté permitiendo pensar para la siguiente jugada. Sin calificativos.

Y a esto que Ekaterinburg alentado por una afición que dio colorido naranja al Sanchez Paraíso que sigue pegado al talentoso Spartak. Pero Pondexter no parece la de otras ocasiones. Sus tiros, demoledores ante Sopron en la lucha por el tercer puesto, no consiguen entrar con la efectividad que en ella es habitual, y opta por la decisión de mover a sus jugadoras. Bibrzycka cumple a la perfección como ya hemos destacado. Gruda se mantiene excelsa en el rebote, pero tanto Stepanova como Nolan no pueden con sus pares y eso, poco a poco, va empezando a sumar a favor de las de Ratgeber.

Por allí que asoma el cuello la desgarbada Shchegoleva, esa rusa que necesita de un mimo especial a la hora de calentar, la que siempre encontramos realizando estiramientos de mayor intensidad que el resto de sus compañeras, La pívot anota de manera consecutiva tres canastas idénticas que hacen que el equipo de Vidnoje tome aire y golpee en las mismas entrañas a las del UMMC. Y así y con la aparición un tanto irregular de la inapelable Jackson que suena la bocina y que las rojas de "Armani Jeans" se abrazan en el centro de la cancha salmantina sabiendo que han cumplido con una misión en la que se embarcaron con el único propósito de ganar sí o sí.
 




SEGUNDA SEMIFINAL
Halcón Avenida se cita con la Historia


Un poco de receso y en éstas que nos encontramos con el plato fuerte para la afición de Halcón Avenida que llevaba ya esperando semanas para ver a las suyas en toda una semifinal de la Euroliga. Tocaba disfrutar de uno de esos momentos grandes para el baloncesto femenino español. Asomaba la cabeza Silvia Domínguez y el pabellón rugía. Lo hacía Isa Sánchez y el gigante que lo volvía a hacer ¿Qué ocurriría cuando las charras anotaran su primera canasta? Aquello podía caerse. Y eso casi sucede cuando Michelle Snow ponía el empate a dos tras una primera canasta de la serbia Milovanovic.
Avenida recurrió a la garra y a la "protección" de los más de 4.500 seguidores azules que no las dejaron de animar en ninguna fase del encuentro. Y es que el mismo estuvo igualado, luchado y lleno de tensión. Domínguez daba de nuevo una lección magistral de cómo se dirige a un equipo y demostró que se ha consolidado como una de las mejores bases del Viejo Continente. En su lucha con MacLeod hubo de todo: la calidad de la base de Sopron, que no se cortó a la hora de mirar el aro, la inteligencia de la catalana a la hora de surtir de balones a su juego interior y, sobre todo, mucha pero que mucha defensa de una sobre la otra. Snow fue la referencia de Avenida en el encuentro siendo dueña de su canasta y es que la norteamericana hizo tan suya el unánime grito de la grada ("Sí se puede") que se lo pegó en sus botas (literalmente) con un adhesivo junto al slogan que llevo a la Casa Blanca al nuevo líder mundial Barack Obama. Allí lucía Snow su particular "Yes We Can".

¿Quién dijo que faltaba motivación? Este tipo de momentos en el que las elegidas se dan cita no requiere de un plus. Ese viene incorporado en la cita. En lo que se están jugando. Y así lo interpretaban también las jugadoras del Sopron. Un conjunto de jugadoras insultantemente jóvenes que se ganaron a la grada por su competitividad, su lucha y entrega en una competición en la que se sabían las últimas de la cola pero que ni siquiera con la gran ventaja que en momentos le sacó Ekaterinburg en la lucha por el tercer y cuarto puesto dieron su brazo a torcer. Chapeau por las chicas de Székely. A pesar de una magnífica Horti en el rebote, de los puntos de su jugadora franquicia Amber Holt, de los de Ratkainé, Avenida es ya como mínimo subcampeón de Europa. El magnífico trabajo de Willingham, Snow y una muy motivada Stampalija cerca del aro, Basko y Sánchez por fuera y la categoría de Silvia las han llevado a ese domingo mágico que mucho tardará la afición charra en olvidar. Aquél en el que Halcón Avenida se midió por el cetro continental a una auténtica selección de estrellas.

Nos marchamos del pabellón no si antes disfrutar de la alegría de los seguidores locales a las que el baloncesto parecía deberles una tras su tropiezo en la Copa de la Reina de la que también fueron anfitriones. Allí seguían colgadas las pancartas destinadas a Isa, De Mondt y las señas de identidad de algunas de las peñas del equipo. Ya sin el traje de faena se marchaban también las jugadoras del Ekaterinburg con el rostro más triste de lo normal. Los flashes habían sido disparados para captar la instantánea de Stepanova con cualquier aficionado que se lo pedía. Gruda, Rakhmatulina y Abrosimova no se perdieron gran parte del partido entre españolas y húngaras. Y tras la inmensa marea humana de seguidores azules también se despedían hasta el domingo de las gradas del pabellón los animosos seguidores de Sopron que hicieron saltar las lágrimas de más de una jugadora húngara a las que no pararon de ovacionar y animar tras su derrota. Cuesta creer el fervor de estas gentes que se recorren media Europa para seguir a un conjunto de chavalas sabiendo de antemano que la opción de levantar el trofeo de campeonas es prácticamente nula. Y caen en gracia. Porque su fin primero no es el de ganar sino el de acompañar a ésas que llevan sus colores amarillos por el que son capaces de realizar con esos desplazamientos una auténtica hazaña deportiva. Tras multitud de fotos con sus chicas, cánticos habituales en una lengua desconocida pero que no impide emocionarse; su próximo lugar de encuentro será con toda seguridad algún lugar de la bella noche salmantina donde poder apagar las penas con un traguito de alcohol. Bien merecido lo tienen.

 



DOMINGO 5

TERCER PUESTO
Ekaterinburg abusa


Tras un merecido día de descanso llega por fin el momento cumbre. Un tercer puesto para UMMC Ekaterinburg es un mal menor para las rusas en un encuentro que no ha tenido historia. Euroleasing Sopron no ha escatimado esfuerzo alguno pero el dominio ha sido demoledor por parte de las rusas. Alegría en la afición naranja que, de nuevo, ha dibujado un ambiente magnífico tras una de las canastas; y alegría también aunque de otro signo en el otro fondo, el del Sopron de nuevo consolando a las suyas. Y es que los magiares no han parado tampoco en este partido de cantar y aplaudir las canastas de las suyas. De nuevo para quitarse el sombrero.

 



FINAL
’Threepeat’ inevitable


Y ahí que el coliseo charro empieza a engalanarse de azul. Las rondas de calentamiento propias nos van descubriendo lo que está en juego en las caras de las protagonistas. Pero las chicas de Avenida sonríen. Saben que ellas ya han cumplido y que nadie les puede exigir más. En el otro lado Taurasi también sonríe ¿Qué se traerá entre manos la colosal alero de USA? Cuando terminó el encuentro lo supimos. Diana es canchera como muy pocas. Disfruta al máximo de este deporte; es competitiva a más no poder. Le gusta la presión y decidir en los momentos clave. Nunca olvidaré que tras enchufar el enésimo triple a Avenida miró a Silvia Domínguez como para hacerle ver que es simplemente la mejor. Claro que Silvia no cayó en "la trampa" y evitó girar la cabeza ¡¡Vaya cracks!!

Tengo la impresión a mi modesto entender que Avenida no estuvo casi nunca en disposición de disputarle el título al Spartak. Gran primer cuarto el de las charras tuteando al Campeón de Europa, pero cuando las jugadoras de Ratgeber decidieron subir un escalón más, ahí las de Salamanca no supieron reaccionar. Bird (indiscutible número uno en su puesto) superaba a Domínguez y así cada una de las "rusas" con su pareja de baile. Ni Snow ni Wllingham pudieron nunca con Fowles, Jackson u Osipova. Taurasi superaba a De Mondt en todo y una gran Basko se veía superada por Karpunina y Shchegoleva. Y es que este equipazo fabricado a golpe de talonario, con casi las mejores jugadoras del mundo en su puesto en sus filas es prácticamente imparable. Pero Avenida salió a lo que más apetece y es más rentable en estos casos que no es otra cosa que divertirse. Partidazo de Isa Sánchez que protagonizó con Taurasi un duelo para enmarcar. Muy bueno como decimos el de Basko, luchadora incansable. Y un poco apagada en esta ocasión Domínguez, pero es que cuando tienes que defender a una jugadora del calibre de Bird se debe acabar exhausta, lo cual lleva a que en ataque no se tenga una de las grandes tardes. Willingham aportó pero puede que no en los momentos en los que se está cociendo el devenir del resultado. Y finalmente destacar al banquillo perfumero. Soberbio José Ignacio Hernández, un mago en esto del basket femenino, que recibió el homenaje y el reconocimiento de su gente y que estuvo siempre elegante.

 

   



Fin del último acto con la entrega de trofeos a los cuatro conjuntos. Reventó el Sanchez Paraíso cuando la capitana del Halcón Avenida recogió el trofeo que acreditaba a las de la Capital del Tormes como el segundo mejor equipo de Europa. Ahí queda eso. Aplausos y pitos para Taurasi tras recoger su MVP, éstos últimos motivados por encararse con el partido ya sentenciado con la grada. Particularmente creo que sobraron esos gestos en una megacampeona como "Dee". Y finalmente ovación para el Campeón, el Spartak de Moscú Region Vidnoje, un conjunto de estrellas que cuando las has visto jugar llegas a pensar que hay algunas jugadoras que están tocadas con una varita que les permite hacer de este deporte una sinfonía de tal belleza que seguramente pase mucho tiempo y no olvidemos triples imposibles, rebotes imponentes, pases sin mirar que no olvidan su destino y un andar con el balón amarrado a las manos como si fuera la última vez que tuvieses la posibilidad de acariciar su cuero. Bendito disfrute.

 







 









 
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