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La escalada de un tipo auténtico Una
noche de tantas disfrutadas, al calor de un licor moderado en un bar con
sabor a baloncesto, fluía una de esas conversaciones que transforman a los
conocidos en dos partícipes de un grado de amistad más cercano y cálido.En aquella noche de primavera de 2007, Víctor Lapeña se mostró tal como es, porque no es un personaje, ni una careta. Víctor es auténtico, no actúa, pese a haberse convertido con los años y con los éxitos en un entrenador de referencia en el basket femenino. Pero el zaragozano huye de las trampas sutiles de la cara oscura de esa profesión. No antepone su condición de técnico de éxito a su carácter ni al trato con los que le rodean, porque recuerda de dónde viene y (re)conoce la cruel fugacidad de la victoria en el mundo del deporte. "Qué suerte he tenido" le confesaba al gran Miquel Bordoy en esta entrevista en Lokos. Por esos motivos le resulta extraordinariamente fácil rememorar su primer contacto con masBasket en un frío y barcelonés día de enero de 2004. Entonces debutaba en Liga Femenina 2 con el Stadium Casablanca de Merche Gracia y Esther Farré, su actual pareja. Y lo rescata de las zarpas del olvido con la ilusión en sus ojos porque mantiene sus dos pies en el suelo. LAS DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA Durante gran parte de nuestros 10 años hemos visto a un entrenador que ha saboreado el extenso abanico de sensaciones que ofrece el escaparate del basket. Víctor siempre ha estado asociado al éxito, unas veces con medallas al pecho, en otras con recompensas de carácter más cualitativo, como su actual periplo en el Mann Filter: un conjunto justito de efectivos pero sobrado de energía, orden y otra multitud de conceptos útiles e inteligentes que se ha situado casi hombro con hombro con el trío de clubes que dominan la competición nacional en los últimos años (Ros, Avenida y Rivas). La última de las paradas de un brillante trayecto por el baloncesto de clubes. Su brillante carrera no es fruto de la casualidad. No puede serlo
ya tras
tantos equipos desplegando un alto nivel de excelencia.
Solo la buena dirección en su trabajo de lunes a viernes permite luego
entender las brillantes sensaciones que emiten sus equipos. Todos ellos
han exhibido una faena oscura en el día a día. Y durante los
partidos Víctor exhibe la misma rapidez mental con la que disecciona los partidos de ACB,
una competición donde los pequeños detalles se suceden a velocidad
vertiginosa. Es un entrenamiento constante que agiliza su toma de decisiones.Pero como quiera que no se es entrenador hasta que añades un borrón en tu lista de servicios, también hemos visto la amargura en su gesto. También hemos escuchado palabras de desazón de su boca, expresadas con entereza, pero que ya en ese momento acertaban a adivinar el futuro a medio plazo. Lo pasó francamente mal, como toda la expedición española, con el octavo puesto final del U17 en el Mundial de Toulouse. Era su primera experiencia como máximo responsable de una selección nacional. Ese paréntesis refuerza su extraordinaria versatilidad en los banquillos. Jordi Fernández no vaciló en llevárselo a Ibiza como asistente y como preparador físico y mucho menos en recomendarlo a la directiva del Extrugasa. El Maestro sabía muy bien lo que se hacía: Víctor estaba más que preparado para volar solo en una nave como la gallega, diseñada por y para el regreso a LF. Pero
con quien más se le relaciona es con Evaristo Pérez, con
quien forma un dúo compensado, consecuencia de una fidelidad y una honradez inquebrantables.
No debería ya sorprender ese dato a estas alturas. Plata en Italia'07,
bronce en Letonia'09 y oro con la U16 del pasado verano son la
"consecuencia de". Varis se rodea de gente a los que delega
multitud de tareas y consulta, especialmente en el caso del aragonés. Víctor no le va a mover la silla.En esos laberintos oscuros de la mente humana ni se mueve Lapeña, ni se le espera. Podríamos confrontar aquel debutante (en basket femenino) en el Stadium con la persona que comparte su medalla de oro con la U16 en Cagliari y no observaríamos ninguna diferencia. Un reflejo exacto en un cristal nítido. Sigue siendo él quien te viene a buscar para conmpartir los buenos (y escasos malos) momentos. Más aún cuando tiene una pequeñita dando pasos y pidiendo guerra con la cual exprimir las más maravillosas sensaciones de la vida. A continuación, reproducimos unas
líneas que Víctor nos envió con motivo de nuestro
10º aniversario:
Texto:
Óscar Cuesta |
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